Donald Trump se ha rodeado de una corte que, por pura obsecuencia, es incapaz de comprender que está a expensas de un enfermo mental que en cualquier momento puede poner al mundo al borde de la extinción. No son palabras textuales, pero resumen el fulminante diagnóstico de la psiquiatra forense Bandy Lee –directora de World Mental Health Coalition y autora de El peligroso caso de Donald Trump–, una norteamericana de raíz coreana que da lustre a los foros de investigación de las universidades de Yale y Harvard. Para ella y su equipo de decenas de colegas, la salud mental de Trump es un caso de estudio, porque el presidente, dice, no es cualquiera, es un peligroso sujeto que dispone de un arsenal de 5000 ojivas nucleares que le permitiría destruir siete veces al mundo.
La académica habló con el diario catalán La Vanguardia y dijo que ve en Trump a “un sujeto en aguda crisis”, gravemente enfermo, que quiere verse como un dios todopoderoso, una forma de combatir la dolorosa sensación de perder el juicio y el contacto con el mundo real. Entre otras cosas, señala, lo grave es que Trump llenó su gabinete de alcahuetes que lo imitan o están igual de desquiciados. Eso los ha llevado a agravar su propio estado, no están en condiciones de observar y preocuparse para darle contención ni ponerle límites. El resultado es que su categoría psiquiátrica ha empeorado de forma acelerada.

Bandy Lee advierte que “estamos ante una emergencia médica”, en una situación que, para ser superada, no puede esperar a un incierto juicio político o a la activación de la Enmienda 25 que inhabilita a un presidente. Es para actuar ahora. En el diálogo con La Vanguardia la académica de dos de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos dice que ante semejante situación nadie puede mirar para otro lado y desentenderse. Lo dice con todas las letras: “Me he reunido y he escrito a legisladores de todos los partidos y a todos los ex presidentes vivos. El peligro debe ser abordado ya, tenemos a un presidente que está en crisis psiquiátrica, nadie lo detiene y tiene a su disposición 5000 ojivas nucleares”.
Después de su amenaza de exterminar la civilización persa en una noche, el mundo entró en una fase de emergencia inminente, dijo Lee. Trump sufre un deterioro muy grave y tiene el control no sólo de armas nucleares sino del ejército más poderoso del planeta. En cualquier momento puede estallar en un ataque de ira, como el que tuvo la semana pasada cuando insultó a todo su gabinete porque dos aviones del Pentágono habían sido derribados en Irán, y en ese estado ordenar acciones que pueden significar la aniquilación de la especie humana. Tiene armas a su disposición como para acabar con el planeta.

Lee apunta que “el historial de violencia pasada es un predictor de violencia futura, y reseña que el presidente es verbalmente agresivo, emplea una retórica violenta, presume de agresiones sexuales, mostró afinidad con dictadores brutales, demostró atracción por armas peligrosas, incluidas las nucleares, llegando a preguntarse ‘¿Para qué las tenemos si no las usamos?’. No es capaz de pensar en las consecuencias antes de tomar una decisión, ni de mantener una decisión estable. Cambia de postura en un instante y es incapaz de mantenerse en contacto con la realidad. Todo esto apunta a una incapacidad mental”.
Trump está cada día peor, dijo la científica a La Vanguardia. “Hace un mes dijimos en el Congreso que empeoró su funcionamiento cognitivo. Enumeramos una serie de preocupaciones médicas sobre su funcionamiento. Observamos sus creencias grandiosas y sus delirios, cada vez peores, en los que se auto percibe como el papa, como un héroe guerrero arrojando heces sobre la gente y ahora como Jesús. Hablamos de su juicio gravemente deteriorado. También presenta una pérdida significativa de autocontrol que deriva en desinhibición, quedarse atrapado en sus pensamientos, tener conductas compulsivas. Tal el caso de esas 150 publicaciones en su red social en una sola noche. Tiene ideas persecutorias. Este hombre es un peligro, es una amenaza para el mundo”.