“Estamos en un acto ejemplar: River y Boca y, en el medio, las Abuelas”, dijo Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, durante la presentación realizada en el edificio de Abuelas, en la ex Esma. En efecto, a su izquierda estaba Jorge Amor Ameal, de Boca, y a su derecha su par, Rodolfo D’Onofrio, de River. Tres instituciones símbolo de la Argentina –“locomotoras que deben ayudar a construir una mejor sociedad”, como las definió D’Onofrio– presentaron un convenio que tiene como fin colaborar en la búsqueda de los casi 300 nietos y nietas que aún falta encontrar.

No es la primera vez que las Abuelas saltan a la cancha del fútbol para amplificar la difusión de sus campañas. Es recordado el abrazo de Diego Maradona y Carlotto en Sudáfrica 2010, cuando la Selección se preparaba para el Mundial y las Abuelas promocionaban su candidatura al Premio Nobel de la Paz. “Hace diez Mundiales que te estamos buscando”, dijo Lionel Messi, en la previa de Brasil 2014. Ahora, las paredes son con Boca y River, al mismo tiempo. Nada menos.

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“Es una intención de las tres partes de difundir la búsqueda, hacer memoria. Es un ambiente que suele estar sumamente enfocado en la pelota y está bueno aprovechar ese espacio para masificar el mensaje de Abuelas, que está dirigido a la sociedad toda, en la que se encuentran los nietos y nietas que estamos buscando. Hablarles a esos hinchas va a ayudar mucho”, cuenta Manuel Gonçalves Granada, nieto restituido y director de la Casa por la Identidad. Durante el acto, Manuel, hincha de Boca, contó cómo se resignificó su pasión al restituir su identidad y saber que su hermano y su papá también eran bosteros. Y relató lo difícil que le resultó renovar el carnet para llevar su verdadero nombre. “Estamos avanzando en esta democracia que seguimos construyendo, eso ya no ocurre y seguimos dando nuevos pasos. Nosotros reescribimos nuestra identidad, cambiamos muchas cosas en la vida. Pero no cambiamos la pasión. Uno ya eligió ser hincha de ese club y lo sigue siendo. Hay muchos que todavía van a la cancha con una que no es su verdadera identidad”, explica Manuel, uno de los tantos nietos de Boca que, como también los de River, no se quisieron perder el acto.

Con la firma del convenio, Boca y River se suman a las campañas de difusión para la búsqueda de las nietas y los nietos desaparecidos, y Abuelas se compromete a suministrar material educativo y pedagógico para la formación en Derechos Humanos para los socios y a capacitar al personal de ambos clubes.

“Esto no es política partidaria, como dicen algunos. Es una política de Derechos Humanos. Y ahora River y Boca tienen agendas en común. El club había estado en silencio, y el silencio es complicidad”, cuenta Alejandro Veiga, prosecretario de Boca, quien llevó adelante las gestiones con Abuelas. Desde Boca aseguran que a partir de la próxima semana comenzarán las charlas para los socios jóvenes, de a grupos pequeños. “Hay gente que no está enterada de lo que pasó en el país. Y para no repetir la historia hay que conocerla. Para muchos hinchas o socios puede ser más fácil acercarse al club que a alguno de los organismos. Falta recuperar la identidad de casi 300 personas.  Todos los esfuerzos van a ser pocos”, explica Veiga.

Quien llevó adelante el convenio por el lado de River fue Rodrigo Daskal, vocal y encargado del Museo y del área de Historia. “Es una derivación del trabajo que se hizo en marzo en cuanto al rastreo de los socios desaparecidos de cada club, para restituirles su condición de socio. Y ahí surgió la posibilidad de hacer el convenio con Abuelas. La pandemia lo demoró porque queríamos que fuera un acto presencial por el significado que tenía”, profundiza Daskal, que recuerda que el vínculo entre Abuelas y el club de Núñez no es nuevo: el primer homenaje que se les hizo a Abuelas en un estadio de fútbol fue de la subcomisión del hincha de River en 2002. Se llevaron una camiseta que decía “Ni olvido ni perdón”. Años después, la remera fue robada del Edificio de las Abuelas. El propio D’Onofrio la repuso, al tiempo, con la consigna renovada de “Memoria, Verdad y Justicia”. 

Como definió Carlotto en una entrevista con este diario en 2017, “con el fútbol tengo una relación extraña, pero nos ayudó mucho en esta lucha que tenemos las Abuelas”. Su marido llegó a jugar en la Tercera de Estudiantes de La Plata. En 1978, durante el Mundial, lloraban juntos en el living de su casa ante cada festejo que oían, mientras buscaban a Laura. Por eso la “relación extraña”. El convenio con Boca y River es otro gol en esta larga lucha.