Álvaro encuadra el plano y le da unas sugerencias a sus compañeros. Lleva la camiseta de Deportivo Merlo sobre el cuerpo y controla una de las cámaras instaladas en el salón central de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren). Con la campera de Atlanta, Alan acomoda algunos cables sobre el piso para evitar accidentes. En la operación técnica, a unos pasos del escenario, hay otro Alan. Pero, como Álvaro, es hincha de Deportivo Merlo. Se confirma con su campera Sport 2000, una marca habitual del fútbol de ascenso.

“¿Alguien tiene alguna camiseta más para poner sobre la mesa?”, pregunta Marco Borgarín, vestido con una camisa «milrayita» ajustada al cuerpo, desde el escenario donde también se entremezclan remeras de Defensores de Belgrano, Ituzaingó, Excursionistas y Belgrano de Córdoba, entre otras. Es una de las tantas imágenes en el acto de presentación en la sede de Fatpren. Es una síntesis de lo que representa Medios Partidarios Unidos (MPU), una experiencia que agrupa a 35 equipos de todo el país y que desde esta semana se presentó como cooperativa.

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En 2017, MPU nació desde abajo por la necesidad de recrear transmisiones gratuitas cuando volvió el “pague para ver”. Ese mismo año, los medios partidarios -periodistas e hinchas de diversos clubes, incluso clásicos entre sí- decidieron unirse para frenar la avanzada del Grupo Clarín que, después de enterrar Fútbol para Todos, empezó con una serie de amenazas. Se ejecutó desde Tele Red Imagen SA (TRISA), empresa del canal TyC Sports, que en 2016 volvió a adueñarse de la transmisión de la segunda categoría. Todo derivó en una prohibición que hoy sigue vigente: los partidarios ya no transmiten por streaming aquellos partidos que Trisa SA argumenta tener derechos de imagen con exclusividad. Sin dejar de dar la pelea colectiva y con creatividad, estas experiencias se reconvirtieron e inventaron nuevas formas de sostener las coberturas. Lograron permanecer -y crecer- nada menos que sin su diferencial, la posibilidad de acercar una televisación en vivo para las y los hinchas de cada club. Y solo emiten el juego en vivo en las categorías que TyC Sports, por ahora, no invade.

“Formar una cooperativa es un forma de enfrentar a lo que el sistema de medios actual propone. En el ascenso, está muy instalada la idea de la meritocracia y no creemos que el individualismo sea el camino. Hay otras maneras de hacer periodismo”, dice Leonardo Kreimenchuvsky, el primer presidente en la historia autogestiva de MPU. La diversidad también se traduce en la composición del Consejo de Administración, el espacio que conduce la gestión de cada cooperativa: Kreimenchuvsky es hincha de All Boys; el secretario Pacho Cerpa es de Los Andes y el tesorero Mario Tricarico, de Excursionistas. “Es un mensaje fuerte que once hinchas de once clubes se unan”, sostiene el presidente.

“Hacemos desde el amor al club”, agrega Cerpa que unos minutos antes del acto en Fatpren escuchaba problemáticas de otras instituciones. Forma parte del ADN de MPU que se encolumna detrás de una bandera que propone otro tipo de relación : “Somos rivales, pero no enemigos”.

Con la convicción de generar alianzas para fortalecerse, Medios Partidarios Unidos se relacionó con otras experiencias que sufren ataques a la libertad de prensa. BarricadaTV es una de ellas. Mientras sigue el reclamo de ser incorporada a la grilla de la TV por cable, el canal comunitario cede un espacio a MPU para que Melu Kaler y Borgarín, cada miércoles a las 21, conduzcan «Los otros goles», programa que muestra al ascenso desde otro lugar y pasa los goles masculinos y femeninos. El primer proyecto de MPU en modo cooperativo es filmar la primera serie de fútbol femenino. «No solo tendrá partidos, sino que buscamos una identidad y mostrar a las jugadoras», dice Kreimenchuvsky.

El rol de MPU también es brindar un acceso que en el ascenso está negado desde hace 15 años: tener un medio partidario de visitante, donde sólo hay hinchas locales, es una forma de decir presente. «Ganamos prestigio en esta lucha contra el monopolio pero también defendiendo otros valores como el reconocimiento al trabajo que hacemos en cada cancha. Teníamos un nombre y apellido, pero nos faltaba el número de DNI», dice Cerpa.

Entre otras cosas, unirse permitió convertir al streaming en una herramienta de trabajo. Desde hace un tiempo, MPU funciona como una productora que ofrece transmisiones de partidos de fútbol, básquet o eventos a quienes quieran contratarlo. Y esa tarea se multiplicó durante la pandemia hasta convertirse en uno de los ingresos principales para hacer sustentable al proyecto. “Tenemos en claro que queremos hacer un camino diferente al que proponen las empresas de medios. Encuadrarnos como una cooperativa es el primer paso. El segundo es rechazar la precarización laboral”, dice Kreimenchuvsky y marca un punto de contacto con el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa). “Como gremio, defendemos trabajadores de medios privados, públicos y autogestivos”, agrega Agustín Lecchi, secretario general de SiPreBa.

La pelea de MPU es más grande de lo que asoma en la superficie. La disputa es una forma de defender la ampliación de derechos. “Acá están en juego la libertad de prensa y los derechos que tienen las audiencias, las y los hinchas de fútbol”, resumió Javier Vicente, un periodista que remite a la etapa del Fútbol para Todos y la televisación gratuita como política de Estado, en la presentación de la cooperativa. “Es clave la defensa del derecho a la información y las peleas contra quienes quieren cercenarlo”, refuerza Lecchi para que MPU también sea una invitación a impulsar los debates y dar las peleas desde abajo.