Anteayer, al anunciar las nuevas disposiciones respecto de la pandemia, el presidente, Alberto Fernández, enfatizó en varios pasajes de su discurso que hay una mejoría en la situación del empleo tras el bajón del año pasado. “La Argentina recupera empleo”, dijo y agregó: “Hoy mismo estamos generando miles de puestos de trabajo”.

El mismo viernes, el Ministerio de Trabajo publicó su último informe basado en datos del Sistema Previsional Argentino (SIPA) que administra la AFIP, al mes de mayo. Allí se ve que el empleo registrado ya recuperó los niveles de marzo de 2020, con poco más de 12 millones de ocupados.

Sin embargo, a la hora de un análisis exhaustivo, en el tramo de los empleados registrados se verifica una transformación sensible de la calidad del empleo. Es que de los casi 290 mil puestos registrados que se habían destruido y se recompusieron, 135 mil ahora revistan como monotributistas cuando las bajas en ese segmento superaron por muy poco las 60 mil. De hecho, entre los asalariados del sector privado todavía falta recuperar más de la mitad de las 207 mil bajas registradas entre marzo y mayo de 2020. La recuperación general también se fundamenta en un crecimiento de los empleos públicos, que son 85 mil más que los que existían en marzo de 2020 y que, en rigor, nunca retrocedieron en cantidad durante ese año.

Al interior del sector privado, la evolución tampoco resulta homogénea. Los sectores industriales ya exhiben 15 mil empleos más que los que incluso registraban en marzo de 2020, mientras los de hotelería y restaurantes siguen en tendencia negativa y ya acumulan un retroceso de 62 mil empleos, al igual que el de transporte, que suma más de 21 mil puestos perdidos, y el Comercio, que revirtió, en mayo, una incipiente recuperación y se mantiene 20 mil puestos abajo que en marzo del año pasado. La Construcción ya acumula seis meses consecutivos de crecimiento, aunque todavía registra diez mil puestos menos que antes de la llegada de la pandemia.

Perspectivas

Las perspectivas, sin embargo, son de estancamiento.  La Encuesta de Indicadores Laborales que realiza el Ministerio de Trabajo sobre una amplia muestra de 3500 empresas en 12 conglomerados urbanos de todo el país sirve para adelantar lo ocurrido en junio cuando la denominada tasa de entrada (altas laborales) se ubicó en 1,4 y la tasa de salida (bajas por cesantía, renuncia o jubilaciones) en un 1,5 lo que indica un escenario de contracción y, al mismo tiempo, un nivel de rotación muy bajo, similar a los niveles que se registran en períodos de recesión económica. Se trata de valores que coinciden a los registros del año 2001.

Desde el punto de vista de las expectativas, son más las empresas que señalaron tener intención de incorporar trabajadores en los próximos tres meses (4,3%) que aquellas que señalaron lo contrario (1,9%). El diferencial de 2,4 puntos, denominado “expectativa neta”, supera el 1,6 del mes anterior y equipara el valor de febrero de 2021 y está muy por encima del -7 que se registraba en abril de 2020. El indicador, sin embargo, se ubica por debajo de los tres puntos que los analistas del mercado de trabajo consideran el piso necesario que indica un mercado de trabajo saludable.

Más allá de la pandemia y en un análisis de largo plazo, Luis Campos, del Observatorio del Derecho Social de la CTA –A, consideró que el mercado de trabajo formal se encuentra inmerso en una marcada tendencia de retroceso. Los empleados registrados en general son 387.065 menos que los que se registraban en abril de 2018 y los asalariados registrados del sector privado se encuentran en los mismos niveles que una década atrás, en 2011. El especialista destacó que, comparando mayo de 2021 con mayo de 2012, surge un retroceso en términos absolutos de 176.636 asalariados privados, equivalentes al 2,9% en contraste con un crecimiento de los empleados públicos del 26,2% (680 mil empleados más) y 516 mil trabajadores por cuenta propia que implican un crecimiento del 27 por ciento.

La pandemia alimentó este proceso. Según la Cuenta de Generación de Ingresos del Indec, al mes de marzo, existía un incremento de los puestos de trabajo no asalariados de cerca de 28 mil respecto de marzo del año pasado, lo que también refleja una reconversión del empleo en relación de dependencia hacia una modalidad precaria de autosubsistencia. Ello, a pesar de que todavía falta recomponer 225 mil puestos de trabajo no registrados respecto del nivel de marzo del año pasado.

En definitiva, son cifras que muestran una marcada tendencia a la precarización laboral que la pandemia colaboró en acelerar. «

300 empresas inscriptas en subsidios por empleo

El desempleo en la juventud duplica las tasas generales. Desde el gobierno impulsaron el programa Te Sumo dirigido a la promoción del empleo en jóvenes de entre 18 y 25 años sobre la base de financiar becas de capacitación laboral por $15 mil en un período de seis meses.

El plan incluye una segunda etapa en la cual el Estado se compromete a subsidiar hasta el 70% del salario de los jóvenes por un año que las empresas se deberán incorporar por un período de tiempo indeterminado. Además, gozarán de exenciones por el 90% de los aportes. El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, anunció que ya se inscribieron 300 compañías.

El programa se da en momentos en que voceros de IDEA condicionaron la creación de empleo a nuevas reformas laborales cuando los datos oficiales indican que, durante la pandemia, la participación del excedente de explotación bruto sobre el valor agregado se incrementó en cinco puntos pasando del 35,2% del total en el primer semestre de 2020 al 40,2 en el mismo período de este año.