Tal como se había anunciado, comenzó a regir el 1 de mayo el aumento de tarifas de agua. La suba es de un 23 por ciento. Además, el Gobierno avanzará finalmente con la medición por consumo, en lugar de la actual ecuación basada en los metros cuadrados del lugar. Cabe recordar que el año pasado el aumento fue del 300%.

Según consigna Página 12, las autoridades de Aysa se reunieron con las asociaciones de consumidores, quienes advirtieron sobre los problemas que implicaría avanzar en la instalación de medidores sin un profundo proceso de concientización y con los problemas estructurales de las viviendas.

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Según la empresa, el 23% es resultado de un 17% necesario para cubrir la inflación especulada por el Banco Central y un 6% para inversiones.
En otro orden, el Gobierno pretende avanzar con una instalación masiva de medidores para cambiar el tipo de cobro. Como adelantó Tiempo, esto puede significar un tarifazo encubierto.

Aysa propone establecer un único cargo fijo para todo tipo de usuarios de 87 pesos por bimestre más IVA por cada servicio (agua y cloacas), de modo que la porción fija de la boleta se ubicaría en unos 220 pesos. El cambio sería inmediato para los usuarios no residenciales de consumo medido, mientras que en noviembre se extendería al resto de los usuarios. Esto acarrea una intensa campaña de instalación de medidores del consumo de agua.