La posibilidad de que el gobierno se apropie de unos 10.000 millones de pesos del PAMI generó alarma entre los jubilados y los especialistas en tercera edad.

Según una información publicada en el portal Clarín el lunes último, el gobierno se apropiaría de $10.000 millones que «el PAMI logrará ahorrarse gracias a su política de compras» y «que de otro modo habrían servido para mejorar la obra social de los jubilados».

«La situación del PAMI es comprometida», aseguró a Tiempo la abogada previsional Andrea Falcone. «Lo que el gobierno ahorra debe quedar en el sistema del PAMI», agregó.

La especialista apuntó que la arremetida del gobierno de Mauricio Macri sobre el PAMI tiene que ver con la visión que tiene de la Seguridad Social, caracterizada como un gasto y no como una inversión o como la cobertura de contingencias.

«El gobierno repite que el PAMI es deficitario y, por lo tanto, ajusta sus cuentas. Pero el PAMI no tiene por qué ser superavitario. Su función es brindar cobertura de salud a los jubilados», dijo Falcone.

El gobierno y la actual administración del PAMI, que conduce Sergio Cassinotti, aseguran que el organismo «ahorró» en la compra de medicamentos y otros insumos y por el ordenamiento administrativo de la entidad. Si bien no se han dado cifras exactas, la obra social de los jubilados o el mismo Cassinotti informaron algunos casos, como $1450 millones economizados en la compra de medicamentos oncológicos o $300 millones en la de especialidades para hemofílicos.

Pero donde el PAMI también ha ahorrado sin conocerse magnitudes es con el ajuste en los servicios. Por ejemplo, dio de baja a prestadores y redujo el valor de las prestaciones vigentes. Ello redundó en una pérdida de calidad del servicio de salud para los jubilados, expresado en plazos mayores para lograr un turno con un médico, sea especialista o clínico.

Del mismo modo, PAMI redujo el porcentaje de descuento en la compra de medicamentos, con lo que los jubilados deben pagar más por ellos, especialmente en algunos de alto uso.

«El ahorro que logra el PAMI no se traduce en una mejora en la calidad del servicio», alertó Falcone.

El presupuesto del PAMI para este año fue calculado en $145.000 millones. Las fuentes de financiamiento son básicamente tres: las contribuciones a la Seguridad Social, por $ 85.608 millones; las transferencias corrientes, por $ 30.158 millones; y los ingresos corrientes, por $ 700 millones.

El déficit lo cubre el Tesoro. El año pasado fue calculado en $ 2800 millones. En julio último, el PAMI hizo trascender que este año habría equilibrio en sus cuentas. Ahora habla de superávit, pero no queda claro cómo llegó a esa cuenta.