El checo Carlos Steuer abrió su primera tienda en Praga, en 1933. Llegó a Bogotá con su familia a fines de esa misma década, huyendo de la Segunda Guerra Mundial y de la persecución nazi en Europa. En Colombia generó los primeros negocios. Uno de ellos fue el germen de la cadena Casa Tía (Tiendas Industriales Asociadas, y no Tiendas Israelitas, como en alguna oportunidad se le dijo de modo peyorativo). Un viejo amigo, Federico Deutsch, otro migrante que recaló en Buenos Aires, lo convenció para que bajara a estos lares para reproducir su fortuna. Lo hizo. Parte de su familia viajó algún tiempo después. El 22 de septiembre de 1953 ya había nacido su nieto, Francisco de Narváez.

El «Colorado», como se lo conoce en ciertos ámbitos, junto con su hermano Carlos se hicieron cargo de la cadena a fines de los ’80 y le imprimieron una fuerte expansión. Competían mano a mano con las cadenas Carrefour (francesa), Jumbo (chilena) y Coto (argentina). Se bancó la llegada de Walmart (multinacional), Unimarc y Ekono (chilenas), Ahold (holandesa) y Casino (francesa). Pero a fines de 1998, cuando tenía 61 locales aceptó abiertos, una oferta de US$650 millones proveniente del fondo de inversión The Exxel Group, que con el tiempo terminó vendiendo el paquete de negocios a Carrefour.

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Pero De Narvaéz mantuvo sus supermercados en Ecuador y Uruguay. Del otro lado de la orilla, la marca mantenía el logo, pero siempre se llamó Ta-Ta. Además incursionó en negocios como San Roque (farmacias), Frontoy (mayorista), Multiahorro (electrodomésticos), Woow (tienda online) y BAS (tiendas de ropa). Su incursión en la política le corrió el centro de la escena a sus negocios, aunque nunca del todo. Ya hace un par de lustros que se anunció una asociación con el fondo de inversión L Catterton, para la adquisición de marcas de moda como Caro Cuore y Baby-cottons. Y había ingresado a Rapsodia, como socio de Sol Acuña. Además, fue accionista de América TV (se retiró en 2017) y del diario El Cronista, en el que mantiene el control.

Entre sus íntimos reconocía su inquietud, casi su extraña vocación, de regresar al rubro que hizo millonaria a su familia. Lo concretó con la adquisición de Walmart Argentina que transforma en la cadena de hípers ChangoMAS y Punto Mayorista. El grupo tiene más de 9.400 empleados directos en 92 tiendas, distribuidas en 21 provincias.

Tan ecléctico para los negocios como para la política. Acompañó a Carlos Menem en 2003, luego se alineó con Eduardo Duhalde, y ya diputado (lo fue dursante dos períodos) se alió a Mauricio Macri y Felipe Solá para derrotar a Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa, en las célebres elecciones bonaerenses de medio término del 2009, con sus reiteradas intervenciones en los medios, especialmente la tv, y el tan insólito como inolvidable slogan «alica-alicate». Los giros lo llevaron a militar con Massa, ya en 2015. Pero su reiterada y frustrada intención de ser candidato a gobernador bonaerense lo llevó a retirarse de la política partidaria. Al menos, por ahora.