La Cooperativa Industrial Textil Argentina (CITA) es la empresa recuperada por sus trabajadores en funcionamiento más antigua del país. Instalada en la década del ‘30 en la Ciudad de La Plata con el nombre de Sociedad Anónima Industria Sérica Argentina (SAISA), la empresa quebró dos décadas después. Mediante un acuerdo con la patronal y el entonces gobierno de Juan Domingo Perón, en 1952, los 500 trabajadores que se desempeñaban aceptaron comprar las máquinas con sus indemnizaciones y constituirse en cooperativa. Desde entonces a esta parte, con altibajos, la fábrica siguió funcionando. 

Hoy quedan 30 trabajadores en una planta que ocupa 9 mil metros cuadrados y la mayor parte de la manzana ubicada en la calle 115 entre 61 y 62 del barrio El mondongo de La Plata a apenas 600 metros del mítico Estadio de Estudiantes de la Plata ahora en reconstrucción, ubicado en las calles 57 y 1. Varios de los socios son hijos de los fundadores de la cooperativa y trabajan hace más de 30 años en la planta textil.

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Los trabajadores recuerdan que, en su época de esplendor, llegaron a producir un millón de metros de tela por mes y contaban con 400 clientes. Hoy la fábrica está parada y sin posibilidades de producir porque la compañía eléctrica zonal, Edelap, cortó el suministro de luz por una deuda de 150 mil pesos. Los trabajadores denuncian que la compañía todavía no reconoció la tarifa social que corresponde a su condición de cooperativa y que, a pesar de eso, están dispuestos a asumir el pago de la deuda si la empresa reactiva el servicio y propone un plan de pagos. 

Con todo, aseguran que las condiciones económicas amenazan seriamente con la continuidad del emprendimiento cuya producción solo se pone en marcha si el cliente aporta los insumos para trabajar. Según denuncian, la amenaza de cierre es resultado de la falta de protección de la industria nacional, la apertura de las importaciones y los tarifazos en los servicios que promueve el gobierno nacional.  Además, exigen la prórroga del subsidio propio del Programa de Trabajo Autogestionado (PTA) que fue discontinuado y que implica una ayuda económica individual de $4 mil.  

Ya en 2005 se habían visto obligados a vender el taller de tintorería situado a doscientos metros de la planta para evitar la quiebra. Con esa decisión resignaron la posibilidad del estampado un eslabón clave de la cadena de agregación de valor. Además, los más viejos, recuerdan que en la década del ’90 tuvieron que atravesar por una crisis de similares características de la cual lograron salir airosos y que tratan de transmitir a los más jóvenes para que logren ver una luz al final del túnel. 

Joaquín Fernández, presidente de la Red textil Cooperativa y miembro del consejo nacional de CNCT, explicó a Tiempo que “hace varios meses que CITA no tiene trabajo. Hace 20 días cortaron la luz. Estamos reclamando al municipio y a Edelap para que nos otorguen la tarifa social, reactiven el servicio y nos ofrezcan un plan de pago. Además, reclamamos trabajo, y que nos devuelvan el PTA porque dicen que lo van a pasar a Salario Social Complementario pero, mientras tanto, los compañeros no reciben un peso. Estamos buscando otras formas de reactivación alquilando galpones que no están en uso y tratando de armar un centro de capacitación con CGERA.”.

El dirigente explica que “hasta 2015 se producían unos 100 mil metros de tela mensuales. Hoy se necesitan al menos 30 mil para poder pagar los costos sin tomar en cuenta los retiros de los socios. Pero estamos parados. Reclamamos al ministerio de Desarrollo Social que nos tomen como proveedores de tela para guardapolvos y ropa de trabajo. Dicen que sí pero no hay cosas concretas y ni vinieron a visitar la fábrica.”. se lamentó.