Tras la sucesión de reuniones que convocó el gobierno nacional esta semana, con representantes de los sindicatos, las empresas y el ruralismo, se abren una serie de interrogantes sobre lo que sucederá con las dos variables clave de la situación económico-social: los salarios y los precios.

De los tres encuentros no surgieron compromisos concretos a cumplir, sea en el terreno de los precios o en el de los salarios. Sin embargo, la situación de ambos factores no es la misma. Mientras que los precios están en un proceso de aceleración, los salarios se muestran más apocados.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Hasta hace unos días, el gobierno apuntaba a los empresarios -en su carácter de dueños de firmas “formadoras de precios”- cuando buscaba causas de la inflación. Pero el jueves pasado, el ministro de Economía, Martín Guzmán, dio un giro de sentido, al señalar en la reunión con los hombres y mujeres de negocios que la inflación tenía “causas macroeconómicas”, es decir, el déficit fiscal y la emisión, al menos.

“No somos los causantes de la inflación, al contrario, somos sus víctimas”, le dijo Daniel Funes de Rioja a Tiempo.

“Condición necesaria”

Ayer, el ministro Guzmán volvió sobre el tema de la suba del salario por encima de la inflación este año. En diálogo con AM 750, afirmó que “se tiene que ir recuperando el salario real como condición necesaria para sostener la recuperación de la actividad económica”, y enfatizó que “los salarios le tienen que ganar a la inflación”.

Tras enfatizar la pérdida de poder adquisitivo del salario durante el gobierno de Mauricio Macri y la pandemia, el ministro explicó que “partiendo de la política fiscal definimos el esquema de una política monetaria de una manera consistente, definimos el esquema de política cambiaria de una manera consistente y también el contorno para el cuadro tarifario. Con todo ese esquema que está muy rigurosamente trabajado, vemos que macroeconómicamente es factible tener una inflación de alrededor del 29%”.

Ayer también, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en diálogo con Radio La Red, afirmó que se trabaja “en un acuerdo más general que tiene como base una economía que tienda a estabilizarse, lo que se ha planteado en el presupuesto 2021, vemos un futuro de desinflación”. Y agregó: “Esta vez tenemos que buscar que la recuperación sea duradera. Queremos converger a una inflación de 29% y que los salarios le puedan ganar a la inflación, un elemento central para la recuperación económica”.

Revertir el deterioro

Si los precios siguen subiendo será por la macroeconomía, entonces.Pero mientras tanto, los salarios se están negociando al 30% anual con cláusula de revisión. Es decir, mientras que por un lado hay flexibilidad a la hora de controlar los precios, del otro, del lado de los salarios, ya se implementa las alzas en base a precios cuyo derrotero es un albur.

Cifra, el centro de estudios de la CTA-T, observa que “para el acuerdo de precios y salarios se plantearía un objetivo de inflación del 29% que es la variación esperada para 2021, según el Presupuesto aprobado por el Congreso. Cabe resaltar que ese 29% se basaba en suponer una desaceleración de precios respecto de un nivel de inflación del 32% en 2020 cuando en realidad superó el 36%. Es decir, parece ser una pauta baja en relación al nivel de inflación que puede estar esperando el propio gobierno”.

En ese sentido, Cifra indica que los incrementos en los precios están “deteriorando rápidamente la capacidad adquisitiva de los salarios, que no alcanzaron a recuperarse de la pérdida sufrida por el efecto de la pandemia y, menos aún, del retroceso que tuvieron durante el gobierno de Macri”.

Los salarios registrados del sector privado tuvieron cierta recuperación a inicios de año 2020, relacionada con el decreto 14/2020 que dispuso aumentos de suma fija de $ 3000 en enero y $ 1000 más en febrero. Pero esta mejora volvió rápidamente atrás en el contexto de la pandemia de coronavirus y la cuarentena.

Para noviembre pasado, los salarios mostraban una caída del 7,4% respecto de febrero, como consecuencia de un aumento de sólo el 16,2% en los salarios frente al 25,5% en los precios. A su vez, “resulta preocupante que en ese mes los precios hayan superado a los postergados aumentos que pudieron lograrse en las negociaciones paritarias, de modo que se dio una caída mensual respecto a octubre, interrumpiendo el breve proceso de recuperación”, dijo Cifra.

En la comparación de noviembre de 2020 con noviembre de  2019, la situación es prácticamente de empate: los salarios quedaron un 0,3% por debajo del nivel de ese mes. “Pero ante la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los años previos, a noviembre último el promedio salarial del sector privado registrado es un 15,6% inferior al del año 2015”, señala. Y en el caso de los salarios en el sector público, la trayectoria fue aún más negativa: quedaron alrededor de un 25% por debajo del nivel de 2015.

“Este escenario pone de manifiesto que las políticas que regulen el nivel de inflación y promuevan los aumentos salariales son más que necesarias”, subraya Cifra.