Algunos creen que Fun People se adelantó a su tiempo debido a las temáticas que trataban en sus letras tales como derechos humanos, veganismo, aborto, depresión, suicidio adolescente y muchas más. Sin embargo, pocas expresiones artísticas argentinas conjugaron tan bien las preocupaciones de una generación al mismo tiempo que éstas emergían: la banda oriunda de Campana no “apuró” ninguna discusión, sino que hizo algo mucho más complejo: desde el underground más alternativo visibilizó aquellas formas de ver el mundo que estaban soterradas en el anonimato por la agenda mediática y la escena musical hegemónicas.

Surgidos en el interior de la provincia de Buenos Aires en 1989 como Anesthesia en honor a Cliff Burton y la canción “(Anesthesia) – Pulling Teeth” (del disco debut de Metallica Kill ‘Em All), el grupo se constituyó como un cuarteto de voz, guitarra, bajo y batería, por el cual desfilaron una gran cantidad de músicos, siempre secundando al cantante Carlos Rodríguez, emblema ineludible de la contracultura nacional. Apodado “Nekro” o “Il Carlo”, desde la disolución del grupo en 2001 hasta la actualidad lidera Boom Boom Kid, proyecto con el que continúa enarbolando las mismas banderas en una impresionante cantidad de pequeños, medianos y hasta en ocasiones grandes escenarios de –literalmente– todo el mundo.

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Bajo la premisa “Hazlo tú mismo” editaron discos, vendieron su merchandising y gestionaron sus conciertos sin la influencia de grandes discográficas o productoras. Esa independencia heredada de la publicación de fanzines por parte de Nekro les permitió ser referentes del hardocore con letras en español y en inglés y, al mismo tiempo, mixturar en su repertorio géneros tan distintos como heavy metal, folklore, punk, reggae, melódico, ska, tango y rock and roll, entre otros. En este marco, su discografía incluye producciones muy diversas que van desde demos (siendo el cassette Anesthesia, cuando la banda todavía se llamaba así, el más icónico), simples (entre ellos el vanguardista El aborto ilegal asesina mi libertad junto a She Devils), compilados (Desarme y sabores, el más difundido) y grabaciones de conciertos (como Cuando cae el sol, editado en VHS, que resulta un valioso registro patrimonial de la presentación del grupo en el Teatro Arlequines la noche del 23 de septiembre de 1995). A continuación, compartimos un repaso de sus discos de estudio:


Anesthesia (1995)

Decepcionados por no poder registrar Anesthesia como nombre oficial de la banda porque alguien ya lo había hecho, aplican dicha nomenclatura a su disco debut y el primer track es, como en su primer demo, “Ánimo”, que abre una catarata de 28 canciones (31 en su reedición de 52 minutos). El arte de tapa enuncia una literalidad urgente y retrata un suicidio, cuya víctima sólo es acompañada por sus mascotas y peluches. Esa tragedia envuelta en ternura es una fiel representante de la construcción conceptual del álbum, que incluye temas específicos dedicados a la autoagresión adolescente (“Bad influence”-uno de los pocos videoclips del grupo) y a la incondicionalidad amorosa de los animales (“Shaggy mi querido amigo en peligro”).

Esa convivencia entre tragedia y lo grato de vivir es una tendencia general de la pieza, lo que se observa en el himno del hardcore “Anabelle” (que denuncia un contagio del virus del sida mediante una transfusión sanguínea) y “Mantiene tu espíritu con humor” (que fue apropiado por miles de jóvenes de la época en remeras, calcos y tatuajes). También tiene lugar la prédica latinoamericanista con “F.M.I. (sufre Sudamérica)” y en “1978 (Camps days)” que, si bien retrata un caso local de asesinatos ordenados por el genocida Ramón Camps, abre con un fragmento de “Zamba del Che” de Víctor Jara.


Kum Kum (1996)

Una niña y un niño desnudos, despojados, sonrientes, en igualdad de condiciones y con los brazos abiertos dan la bienvenida al disco que definitivamente agregó la categoría “melódico” al hardcore de Fun People que, sumando vientos, teclados y más inflexiones de voz se ubicó de una vez y para siempre en la cosmovisión guevarista que reza que “hay que endurecerse sin perder jamás la ternura”. Las temáticas de los temas continuaron ubicándose al frente de discusiones por entonces socialmente vedadas, tales como ambientalismo en “Mother earth”; bulimia y anorexia en “Masticar”, cuyo videoclip resume simpleza con notable pericia técnica y referencias al nuevo cine argentino; y libertad de expresión y represión policial en “Kops (will stop you”).

De las 22 canciones (29 en su reedición de casi una hora y cuarto de duración), “Rebel pose” pasó a la historia como una de las más características del underground argentino, porque abre con una grabación de la diatriba de un técnico durante un recital de la banda, que en una mezcla de reto y arenga define al espíritu de la escena alternativa como pocas veces se había hecho: “Muchachos, escúchenme una cosa. Acá ponemos las pilas, ponemos las pilas desde las siete y media de la mañana, ¿entendés? Yo para poner las luces… yo no soy ortiva ni nada por el estilo, sino, la única cosa, acá nos cuesta un huevo a cada uno. Yo soy un cabrón, fantástico, ¿pero vos estás desde las siete y media de la mañana acá? Por favor les pido, nada más, ¡un poquito de pogo allá nada más, viejo, es lo único!”.  Más allá de la simpatía nostálgica que puede despertar este monólogo, se trata del testimonio de un trabajador de la cultura que como única retribución esperaba la participación activa del público, que lo escuchaba mientras él estaba sobre un escenario micrófono en mano: esa comunión y simetría entre los distintos miembros de la comunidad que se daba cita en los shows fue una característica que el grupo sostuvo durante toda su carrera.


Toda niño sensible sabrá de qué estamos hablando (1997)

Este trabajo cuenta con quince canciones condensadas en casi media hora, comenzando con sus lanzamientos cada vez más más breves, y un arte de tapa que nuclea íconos característicos de la prédica del grupo tales como medios de transporte libres de contaminación (bicicletas y patinetas), soportes de difusión cultural (fanzines y discos) y seres naturales (árboles y cereales).

El repertorio de canciones abarca desde la prédica contra el suicidio joven de “Point of lovely sun” (con su onírico videoclip) y la violencia intrafamiliar de “Take a shot” hasta el cover “Ya no formo parte de esto” de la muy poco difundida banda peruana Ataque Frontal. Incluso tiene lugar un auto-homenaje en “Fácil venir” –una versión de “Easy to come” disponible en Kum Kum– y para la experimentación sobre el cierre del disco, con sonidos de ambiente, silbidos e improvisación instrumental.


The Art(e) of romance (1999)

Con mirada profunda y enfundado en un prolijo traje, Kurt Gustav Wilckens mira desde la tapa de este disco a quien lo tenga en la mano: se trata del anarquista alemán que ajustició con una bomba y cuatro balazos a Héctor Benigno Varela, uno de los máximos responsables de perpetrar los múltiples crímenes contra la clase obrera en el marco de la Patagonia Trágica. Este álbum incluye diversas referencias a modo de homenaje, incluyendo la canción “One day, like Wilckens…”.

El trabajo, grabado en Chicago, se compone de 20 temas distribuidos en casi 35 minutos. Incluye varias de las canciones más populares de Fun People: “Take over”, “Middle of the rounds”, “Leave me alone”, “Si pudiera (desde Ushuaia)”, “Vientos” -que reza un combativo y simultáneamente tierno “sopla bien fuerte porque no me vas a tirar”- y la rabiosa “A mi manera”.


Angustia no, no (2000)

Con este trabajo Fun People cerró su ciclo de lanzamientos discográficos y al poco tiempo se separó, para únicamente tener reuniones espontáneas en conciertos en vivo que no se anunciaron previamente. Es el disco más corto, con catorce brevísimas canciones distribuidas en poco más de 16 minutos; esta urgencia queda de manifiesto también porque, a excepción de “A la espera” -último tema, un tango cantado a capela-, se trata de un compendio de tracks de hardcore clásico repletos de velocidad, distorsiones y gritos.

Mientras la Argentina estaba al borde del colapso en pleno cambio de siglo, el grupo se mantuvo estoico en su postura intransigente, pero comprendiendo a la rebeldía como un proceso complejo, profundo y de construcción colectiva. Así, el punto más alto de este repertorio se ubica en la tríada de canciones “No llores”, “Oro” y en la homónima al título del disco. En una época en la que todo se destruía, Fun People bramaba algo que, probablemente, tengamos que tener presente en nuestros días: “No voy a volver mi vista atrás buscando un resplandor que ya no existe más… ¡el futuro va a ser mejor!”.