La historia de Mari es una lucha contra la adversidad, las injusticias y las desigualdades. Se trata de un recorrido personal y a su vez contiene el de miles y miles de mujeres en todo el mundo. Mari vivía en Laferrere y trabajaba como empleada doméstica en la casa de Adriana desde hacía más de 30 años. En rigor Adriana sabía poco y nada de la vida de Mari. Hasta que llegó un pedido de auxilio: quedarse a dormir por unos días en la casa de Palermo porque había abandonado a Oscar, su pareja. Mari ya no soportaba la violencia y el maltrato que ejercía contra ella.

Adriana Yurcovich es cineasta y documentalista –El ambulante (2010), Bronces en Isla Verde (2014), entre otros– y decidió retratar la historia de Mari, con quien convivió durante más de dos años. “Por Mari y por lo que puede representar para tantas mujeres. Porque yo leí mucho de violencia de género, pero siempre en los diarios, en algún libro o en películas. Nunca estuve tan cerca de una historia así. Me abrió los ojos y me ayudó a pensar de otra manera, con otra sensibilidad. Le propuse a Mari que hiciéramos el documental, le gustó la idea y acá estamos”, destaca  Yurcovich, codirectora de la película junto a Mariana Turkieh.

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Mari es un documental que tiende a los subrayados. Las estridentes diferencias de clase y algunos tonos también pueden generar cierta confusión o distancia. Sin embargo y más allá de ciertas sensaciones ambiguas, la Mari de carne y hueso pudo salir adelante en ese contexto y Mari –el documental– logra transmitir una historia potencialmente ilustrativa y movilizante para muchas y muchos.

En diálogo con Tiempo,Yurcovich reflexiona sobre el documental y su experiencia personal.

–El documental hace más hincapié en la nueva vida que fue creando Mari que en la violencia que padeció. ¿Fue una decisión consciente?

–Sí. Mari sufrió mucho maltrato, mucho control, mucha violencia psicológica. Queríamos dar cuenta de eso y lo hicimos. Pero su vida creció tanto después que se fue de su casa que le quisimos dar prioridad a esa etapa. Contando lo que sufrió, pero mostrando también todo lo que logró, cómo pudo crecer y hacer otras cosas con su vida. Optamos por priorizar todo lo que Mari fue conquistando, sin olvidarnos de lo que sufrió, claro.

–Mari sufrió muchas postergaciones desde su infancia. Enormes dificultades económicas que le impidieron hasta terminar el primario. A eso también se sobrepuso.

–Irse de su casa le permitió reconquistar su libertad y hacer realidad muchos de sus deseos. Uno de ellos fue terminar el primario y luego terminar el secundario. No sin mucho esfuerzo, claro. Pero su pareja no le permitía estudiar porque le decía que ya “estaba vieja para eso”. Estando afuera de su alcance pudo lograr lo que quería. En ese aspecto y en muchos más.

–¿Qué la impactó más de toda esta experiencia, vivir con Mari o hacer el documental?

–Las dos cosas. No podría decir cual me movilizó más. Porque claro, enterarme de todo, la convivencia y ver todas las cosas que iba logrando fue muy fuerte. Pero para el documental vimos horas y horas filmadas de un proceso que duró más de un año y medio. Ahí pudimos apreciar con más claridad los cambios, los detalles y hasta su felicidad. Mari cambió su vida, la nuestra y seguramente  inspirará a muchas más.

–¿Cómo vivió ella ser filmada para un documental que la tiene como protagonista?

–Muy bien. Fue aprendiendo de a poco cómo funcionaba el tema de las cámaras, de repetir escenas, pero se desenvolvía con mucha naturalidad. Creo que el documental le dio la oportunidad de contar algo valiosa para muchos. De sentirse de otra manera, porque en su casa le decían que no hacía nada bien, que ella no valía, que su opinión no importaba. El documental hace más visible todo lo que importa su testimonio. Después de que lo exhibieron en el Bafici recibió muchos llamados y eso también le hizo mucho bien. Es otra forma de recordarle todo lo que importa su palabra.


Mari

Un documental de Adriana Yurcovich y Mariana Turkieh. En cines hasta el 29/9. Disponible en Cine.ar