Detrás de la burocracia de la vida y su mandato de producir, perseverar y sobre todo triunfar, de vez en cuando se escucha aquella voz a la que Charly dedicó «Inconsciente colectivo». «Como de pan, gustosa de cantar», cobijada en los aleros de la mente, aún nos susurra que hay que buscar, que quizás encontremos, y que siempre podemos intentar algo distinto. Thelma Fardin vivió, como toda figura pública, de manera amplificada, uno de los cambios más trascendentes de su vida. Y hoy, ese momento definitivo la encuentra un paso más adelante de ella misma. “Lo más importante, al final, son los amores, los amigos, la familia que una construye. Yo pienso mucho en que lucho y sigo por esas personas que quiero y los hijos que vayan a tener, más allá de lo rimbombante de hacer una obra de teatro o ser embajadora de algo”, dice la actriz y militante feminista que además de esa certeza luminosa, también disfruta ahora de muchas otras cosas.

Entre ellas, de haber cumplido la promesa de trabajar con José María Muscari y darse el gusto de volver a las tablas. “Un día, cuando estaba terminando de mudarme, muerta de cansancio, me llamó José a las 11 de la noche para decirme que quería que lea un guión. Me lo mandó, lo vi, y ni bien lo terminé, a las 2 de la mañana, le contesté que me encantaba y que fuéramos para adelante”. Así, la actriz se sumó a Plagio, cuatro versiones del mismo amor, una obra escrita por Mariela Asensio y el director, que en pleno año electoral plantea una historia donde la política sirve como pivote para hablar de un vínculo de dos. La confianza, el sexo, los celos, el poder y la traición, son abordados por cuatro parejas de actores y actrices, que suben a escena diferentes días en el Teatro Regina para poner el cuerpo al mismo texto: es la configuración de las duplas aquello que resignifica todo. Así, hay amantes del mismo sexo (Diego Ramos y Nicolás Pauls, e Inés Estévez y Malena Solda) y otros con grandes diferencias de edad (Esther Goris y Nicolás Riera, y César Bordón y Thelma Fardin).

“Es una obra de mucho texto, muy compleja. Somos sólo dos intérpretes arriba del escenario ‘peloteando’ todo el tiempo. Hay un candidato a presidente, de quien todo indica que va a ser electo; después de dar su discurso de cierre de campaña, mientras asumimos que lo que viene es la veda y el búnker del domingo el día de la votación, su asesora se disputa ese espacio de poder con él porque entienden, sobre todo ella, que podría estar en su lugar; justamente porque es una mujer que lo construyó a él”, cuenta la actriz. “Ahí se ve bien el rol de aquellos que marcan qué se debe decir y qué no, qué movimientos tiene que hacer el otro para convencer, y por eso se relaciona con el plagio. O sea: ¿De quién son las ideas, las palabras que decimos, a quien le robamos nuestra construcción de discurso? Y ese deseo entre ellos, ¿de dónde nace, cuál es su motor? Todo el tiempo está la disyuntiva para el público de sentir que por momentos puede estar con uno o con la otra. Esa dinámica de la política de lograr conquistar a otros, es un poco la que se da en el escenario”.  

Foto: Diego Martinez @ildieco_diegomartinezph

Sobre trabajar, finalmente, con Muscari, Thelma revela: “José es muy intenso, muy metódico, es una locomotora que va, y que va… Representa un desafío que me encanta. Más allá de que como actriz tengo mi mirada y mis decisiones, me gusta que el director busque, elija qué dejar y qué quitar. Toda esa alquimia es revitalizante. Yo necesito desplegar esa parte de mí y de quién soy para sentirme plena”.

Fardin lleva 24 años, de sus 30, dedicada al oficio de actriz. A su serena locuacidad se le suma un análisis no exento de nostalgia cuando habla de su profesión y de los cambios que sufrió el medio. “En este tiempo veía escenas de Sos mi vida, la tira que hicimos con Facundo Arana y Nati Oreiro en 2006, en ese momento de la televisión en que se daban picos de 40 puntos de rating, ¡una locura! Hoy los picos son de 20, como algo impensado, y ya no los hace la ficción: la ficción es algo que nos acostumbramos a consumir a demanda”. Esas experiencias, siendo niña, la templaron profesionalmente. “Lo que tiene la tele de particular es que vos entrás a la casa de la gente todos los días; el público la entendió siempre como ‘a esta hora tengo esta cita’, y era algo muy personal, porque estábamos en la merienda (por ejemplo, con Patito feo), o en la cena, con Sos mi vida. Y ese vínculo es muy íntimo, porque son propuestas que ves en tu hogar, en pantuflas. No es como ir al cine o el teatro. Eso se modificó y ya no es algo de que puedan manejar los productores y programadores; lo dispone la gente, que cuando tiene un rato maratonea el fin de semana o ve un capítulo de una serie y se va a hacer otra cosa”.

Y agrega: “En esa transformación, creo que los actores hemos ganado y perdido cosas. A mí, esa intimidad cotidiana con el público me parecía divina. Es doloroso ver que no hay tanta ficción argentina. Era lindo tener nuestra novela de las 21, de las 22, la novela de la tarde… Y eso, un poco se perdió. O más bien, se perdió la novela como género. Más allá de que siempre fue muy vapuleada por la velocidad en que se hacen las cosas en la tele, siempre me pareció un formato muy lindo”. 

Sin fronteras

Desde que en 2018 hiciera pública la denuncia por violación contra Juan Darthés, la vida de Thelma Fardin mutó para siempre. La actriz decidió transformar aquella situación traumática vivida a sus 16 años, en un impulso para luchar contra el abuso sexual en las infancias y adolescencias y contra la violencia de género. El activismo que tuvo su grado cero por esos días en que, acompañada por el colectivo de Actrices Argentinas, contó a todo el país lo que había vivido en Nicaragua durante una gira, en 2009, con el elenco del programa Patito feo, hoy es un compromiso que la sitúa como una referente internacional a la hora de exigir que las instituciones apliquen perspectivas feministas y de derechos humanos. Y todo eso ocurre mientras continúa su demanda en Brasil contra Darthés, absuelto en mayo pasado por el juez Fernando Toledo Carneiro, quien consideró que los informes presentados por Fardin y los testigos “no eran suficientes” para condenarlo. Eso dio lugar a que el fiscal de San Pablo Andrey Borges de Mendonça pida al magistrado que revea su dictamen. Sin embargo, éste ratificó su fallo, tras lo cual se abre ahora una instancia de apelación. Vale aclarar que las ministras de las Mujeres de Brasil, Cida Gonçalves, y de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Argentina, Ayelén Mazzina, días después de conocerse la absolución manifestaron su apoyo a la actriz.

“Para mí fue muy fuerte darme cuenta de que mi testimonio es exactamente el mismo en Nicaragua, en Brasil y en la Argentina, y sin embargo Brasil lo ha mirado con tal falta de perspectiva humana, ya ni te digo de género”, comenta Fardin. “De hecho, Brasil tiene una tasa de condena de solamente el 1% en casos de abuso sexual. Si lo pensás desde otro lugar; ¿hay 99 personas que van a la justicia porque no tienen nada mejor que hacer? No, la verdad es que se trata de un sistema que no sabe dar respuestas. Más allá de que la acusación contra Darthés no la hago yo, sino la fiscalía brasileña, me están diciendo que tengo solamente el 1% de probabilidades de conseguir justicia y reparación. Están queriendo correr la vara respecto del ‘no es no’, volviendo a cuestiones arcaicas y retrógradas. Pero es tan fuerte la necesidad de cambiar las cosas, y dado que somos muchísimas las personas a las que nos tocó sufrir diferentes tipos de violencia, también somos muchísimas las que queremos dejar un mundo mejor para los que vienen. Por eso voy seguir esta batalla, no la quiero dar por perdida y que cada cual haga lo que quiera con los cuerpos de los niños y las niñas”.

Foto: Diego Martinez @ildieco_diegomartinezph

Hoy, el activismo de Thelma se articula tanto con Amnistía Internacional como con distintas ONG del mundo que han conseguido en distintas causas el apoyo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Próximamente, la actriz también participará en la OEA de una reunión con referentas del continente. Además, es embajadora de la Convención de Belém Do Pará, instituida a nivel interamericano para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer. “Ser vocera de esos estándares para mí es un honor y también una demanda de estar muy instruida y de conocer no sólo el panorama nacional, sino también regional e internacional. Muchas veces, lamentablemente, las justicias locales los desconocen y fallan mirando para otro lado. Pero la CIDH va marcando el rumbo y más tarde o más temprano, los poderes judiciales tendrán que ver hacia dónde está virando la agenda de derechos humanos a nivel mundial”.

Thelma sostiene esa rutina, que incluye viajar y hasta dar un salto con su propia fundación (ver recuadro), en una convicción inquebrantable. “Yo no me voy a quedar de brazos cruzados. Lo que me pasó, ya me pasó, y hoy soy una mujer con la fortaleza y las posibilidades de dar esta lucha y tratar de compensar. Por eso es importante aferrarme a mi profesión y también tener esta oportunidad de compartir acciones”.

Foto: Diego Martinez @ildieco_diegomartinezph

Es que todavía hay deudas. La actriz pone el ejemplo puntual de lo que queda pendiente en el ámbito artístico. “Por un lado, hubo un cambio para que las pibas y los pibes vivan ambientes más sanos y amables. Pero creo que eso convive con un fuerte castigo y estigmatización a quienes conseguimos esos cambios. Lo que me deja muy en paz conmigo es que haber hablado y denunciado puso en evidencia cómo funcionaba un sistema, el cual tuvo que desnaturalizar las violencias. Incluso si existen, ya no están naturalizadas y no hay complicidad, entonces ese pacto de varones está roto. Si queremos referentas mujeres poderosas, feministas, que se hayan animado a romper el statu quo, hay que apoyarlas en sus carreras, porque eso también va a hacer que los productores nos llamen. Y que dejen de pensar que no vendemos, que no somos queridas. Esa es la siguiente lucha en la agenda, para que las que pusimos el cuerpo, la cara, el nombre y la voz a la problemática nos podamos seguir desarrollando”. «


Plagio, cuatro versiones del mismo amor

Una obra de Mariela Asensio y José María Muscari. Dirección: José María Muscari.
Martes y miércoles 20:30, Diego Ramos y Nicolás Pauls.
Viernes 20:30, Esther Goris y Nicolás Riera; 22:30, Inés Estévez y Malena Solda.
Sábado a las 19 Inés Estévez y Malena Solda, a las 21, Esther Goris y Nicolás Riera.
Domingos 17:30, Inés Estévez y Malena Solda; a las 19:30 Esther Goris y Nicolás Riera; y a las 21:30, César Bordón y Thelma Fardin.
En el Teatro Regina, Av. Santa Fe 1235.

Foto: Diego Martinez @ildieco_diegomartinezph

Cine, literatura y una fundación

Después de haber hecho en 2022 Dos veinte, la miniserie de la TV Pública, y de haber estrenado en cine Giro de ases y La estrella roja (en 2020 y 2021, respectivamente), Thelma Fardin se prepara para la llegada a las salas, este año, de Martín García, una película de Aníbal “Corcho” Evaristo.

Se trata de dos historias de amor que transcurren en la isla que da nombre al film. Allí comparte el elenco con Nacho Quesada, Rafa Ferro y Mora Recalde. Además, trabaja en su tercera incursión literaria; ya editó un volumen de poemas,  Ausencias (Ed. Sudestada); y El arte de callar, autobiografía entre el silencio y la impunidad (Planeta).

“Siempre escribo, es una manera de procesar las cosas. Creo que hay debates que se pueden profundizar mejor en un libro”, se sincera.

Pero otro de los grandes hitos será la concreción de la Fundación Thelma Fardin, después de una larga gestión que ahora permitirá, justamente, organizar y ampliar las tareas de activismo que viene realizando en estos últimos años.