“Este fallo es un gran retroceso en materia de derechos, pero no me lo tomo personal, es un mensaje a la sociedad para que las víctimas no salgamos a denunciar”, dice la madre, luego de que el Tribunal Oral N° 7 porteño absolviera a su ex pareja, acusado de abusar del hijo de ambos cuando tenía, apenas, cuatro años.

“Nunca salí en los medios –continúa la mujer– me cuesta mucho, no tengo experiencia, pero lo que hizo este tribunal fue muy grave. Estoy indignada porque la Justicia no te acompaña a pesar de tener todo probado”.

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Mariana –sólo se publica su nombre de pila para resguardar la identidad del menor– cuenta que descubrió lo peor en 2014, un día que su hijo había vuelto de visitar a su padre.

“Ya en 2009, yo había denunciado a este hombre por violento y tenía una restricción para acercarse a nosotros. Pero ese día, cinco años después de la denuncia, él esperó a mi hijo a la salida del supermercado, y me di cuenta que algo había pasado porque reaccionó mal cuando le quise acariciar la espalda. Tenía 9 años en esa época”, recuerda la mujer.

Mariana habló con su hijo y así supo que había sufrido un abuso sexual de parte de su padre desde los cuatro años en cada día del régimen de visita. La mujer no dudó y radicó de inmediato la denuncia en la UFI N°1 de Avellaneda.

“La fiscalía actuó muy bien. Se empezó a producir la prueba y se concluyó en que los abusos habían existido, y habían tenido lugar en el local donde vivía este hombre, en la calle, en el subte, siempre en Capital, así que el expediente se trasladó a esa jurisdicción”, cuenta el abogado querellante Sebastián Hereñu.

La causa siguió su curso y las pruebas recolectadas determinaron el procesamiento del hombre y la elevación a juicio en septiembre de 2017. Finalmente, el 7 de noviembre de este año, O. N., de 62 años, actualmente desempleado y residente en un hogar de tránsito del Gobierno de la Ciudad, comenzó a ser juzgado por el abuso sexual de su hijo que tiene ahora 14 años.

“Durante el juicio –cuenta Hereñu– la psicóloga que atendió al chico dijo que su declaración había sido verosímil y que el comportamiento que presentaba era el de alguien que había sufrido un abuso. Habló de estrés postraumático y de violencia hacia el sexo femenino, producto de que el padre le hablaba mal de la madre y de las mujeres en general.

También declaró la psiquiatra que participó de la Cámara Gesell, que es la prueba de oro en estos casos donde los menores se explayan sin testigos. Dijo lo mismo: el discurso del chico era creíble, sin indicios de fabulación, y reforzó la veracidad diciendo que el chico sufría el Síndrome del Acomodamiento al Abuso Sexual Infantil (SAASI), porque se sentía responsable de lo sucedido”.

Sin embargo, los jueces Gabriel Vega, Gustavo Rofrano y Alejandro Becerra decidieron absolver al imputado y se espera que en la jornada del miércoles el tribunal lea los fundamentos. La querella, por su parte, ya adelantó que va a apelar el fallo.

“Este tribunal –concluye Mariana– ha demostrado ser conservador y no tener perspectiva de género. Desoyeron a todos los peritos que avalaron la veracidad de nuestro relato. Son pruebas difíciles de conseguir, pero igual dejaron libre a un abusador. Voy a seguir adelante para que estos delitos no sigan quedando impunes. La sociedad tiene una deuda con la infancia”.