El barrio de La Paternal posee una superficie de alrededor de 2,2 Km2. En su extenso territorio, cuenta con muy pocos espacios verdes y la mayoría de ellos con carencia de árboles, poca variedad vegetal y mucho pavimento. El más extenso de estos espacios es el Parque Isla de La Paternal, que se encuentra en el polígono delimitado por las avenidas Constituyentes y Chorroarín y las calles Gutenberg y Zabala, situado en el lugar donde se encontraba el Albergue Warnes, demolido en 1991. El restos de los espacios verdes son plazoletas de pocas dimensiones como la Eloy Alfaro, ubicada en Av. Tte. Gral Donato Álvarez entre Añasco y Maturin; y cuatro pequeñas plazoletas más: la de Garmendia y Osorio, la Julián Basteiro, contenida entre Av. Warnes, Av. de los Constituyentes, Paz Soldán y Punta Arenas; la Plazoleta Nuestra Sra. de la Patria, situada en Manuel Ricardo Trelles y Gral. Manuel A. Rodriguez, con menos de 15 metros2 y apenas un árbol; la conocida como Osvaldo Fresedo, que en realidad es un Boulevard transformado en plazoleta, en Av. del Campo y Av. Elcano;  la Plazoleta Padre Gaspar Cañada, ubicada en Av. del Campo entre Av. Garmendia y Elcano; y otros espacios menores como la Plazoleta Raymundo Gleyzer.

El barrio tiene alrededor de 20 mil habitantes y su densidad poblacional, que es el equivalente al número de habitantes dividido entre el área donde viven, es de alrededor de 8.700 vecinos y vecinas cada kilómetro cuadrado. Desde diferentes organizaciones calculan que en el barrio hay menos de 4 metros cuadrado de verde por habitante. Esta cifra deja en evidencia que en La Paternal, existe un verdadero déficit de áreas verdes que la coloca muy por debajo de los estándares internacionales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es entre 10 y 15 metros cuadrados por habitante. La falta de espacios verdes del barrio contrasta con su pasado reciente, ya que, La Paternal, junto a distritos vecinos como Chacarita y Agronomía, pertenecía a una extensa zona de chacras y quintas.

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Pero en algunos lugares de la Ciudad, la falta de espacios verdes traen aparejados problemas de inseguridad. Eso es lo que ocurre sobre la calle Espinosa al 2400 (2404-2410) donde se encuentra un terreno baldío abandonado desde hace más de 2 décadas. Allí, vecinos y vecinas, junto a la asociación civil Late Paternal,  presentaron un proyecto de ley en la legislatura porteña para que el Gobierno de la Ciudad expropie esos terrenos y convierta en espacio verde el lugar que se encuentra totalmente abandonado. Este reclamo cuenta con un antecedente del año 2017, cuando la Defensoría del Pueblo porteña presentó un proyecto similar.

“Básicamente lo que propone nuestro proyecto, que nace de la necesidad de incrementar los espacios públicos en el barrio, es la creación de una plaza para que todos los vecinos puedan disponer de un espacio verde de esparcimiento y de contacto con la naturaleza. En ese sentido queremos transformar y ampliar la Plazoleta Raymundo Gleyzer en una gran zona verde”, afirma en diálogo con Tiempo, Gabriel Salomón, presidente de la Asociación Civil Late Paternal en Defensa de los Derechos Humanos. “Este proyecto además nace por la necesidad de una escuela lindante que no tiene patio abierto, y que los estudiantes hacen educación física en un patio techado que conecta a todas las aulas, lo que hace verdaderamente imposible el dictado de clases normales con el bullicio de los chicos cuando realizan actividades físicas. Pero en especial es por la inseguridad que genera tener ese terreno baldío abandonado en la zona, con poca iluminación y nada de seguridad”. El edificio escolar en cuestión es la Escuela de Jornada Simple Nº 15 D.E. 14, Provincia de Mendoza, que se encuentra en la calle  Juan Agustín García al 1500, pegado al terreno baldío abandonado y a la plazoleta Gleyzer. Vecinos de la zona aseguran que, al tener poca luminaria, el lugar se vuelve peligroso en las primeras horas del día cuando los chicos entran a la escuela, y cuando el sol se esconde al caer la tarde. “Es por eso que con una plaza en ese lugar solucionamos dos problemas que afectan directamente a los vecinos y a la comunidad educativa: la inseguridad y sumamos un espacio verde”, agrega.

Datos oficiales de la Dirección General de Espacios Verdes de la Ciudad, afirman que la Comuna 15, se encuentra posicionada entre aquellas con menor espacio verde público asignado per cápita, muy alejada de los parámetros mínimos consensuados por los organismos internacionales. “Esta falta de lugares públicos se ve representada por la carencia de un plan urbano en nuestra comuna, que impide a nuestros vecinos y vecinas el desarrollo de actividades de esparcimiento y recreación. El gobierno porteño se niega a brindar información precisa sobre los espacios verdes habilitados en La Paternal, pero calculamos que hay menos de 4 metros cuadrados por habitantes del barrio”, agrega Salomón.

Desde la asociación civil, destacan que el único espacio verde de esparcimiento real con el que cuenta La Paternal es el Parque de La Isla, pero que está ubicado a 1.9 kilómetros de distancia de la plazoleta Raymundo Gleyzer. “Al conjunto de vecinos se les hace imposible asistir a ese lugar con el fin de realizar diferentes actividades recreativas. Incluso hay que tener en cuenta que ese único espacio verde tiene en proceso un emprendimiento inmobiliario para levantar once torres edilicias, que el gobierno habilitó para llevar adelante”, subraya Salomón

Escuelas inseguras

Desde la ONG aseguran que el gobierno porteño siempre utiliza la misma técnica: abandona un terreno, deja que se llene de mugre, no pone agentes de seguridad en el lugar, y los deja carentes de iluminación, para que, ante la primera propuesta de un emprendimiento inmobiliario tenga el aval de gran parte de la sociedad “que prefiere eso, antes de que la zona esté totalmente abandonado como consecuencia de la desidia del gobierno porteño”, señala el titular de la asociación. En las inmediaciones del terreno baldío hay por lo menos dos establecimientos educativos más, además de la mencionada Escuela N°15 DE 14 Provincia de Mendoza: la N° 10 DE 14 “República del Ecuador” y el colegio religioso Claret. En invierno cuando amanece más tarde de lo normal, ese lugar es oscuro, con poca iluminación, y lo que la convierte en una zona insegura para las familias que circulan por el lugar. El pedido de convertir ese terreno baldío en una plaza, nace también del reclamo de cientos de familias de la comunidad educativa. “Es por eso que nos manifestamos para exigir la conservación de dicho espacio y considerar la necesidad de ampliación. En este particular contexto que nos toca transitar, no es posible desatender el llamamiento de una numerosa cantidad de personas a contar con un entorno adecuado”, subrayan desde la asociación.