El oficialismo porteño hizo valer su número en la Legislatura y aprobó este jueves la construcción de once torres de hasta 16 pisos en un pulmón verde del terreno del ex albergue Warnes. Los vecinos de La Paternal fueron los más activos opositores a esta medida, que permite a los dueños de los predios conocido como Parque de la Isla llevar adelante este megaproyecto. 

El proyecto se desarrolló a partir de un acuerdo entre el Ministerio de Desarrollo Urbano local y los dueños de las parcelas. Hasta el jueves, sólo podían construirse viviendas y había una antigua pretensión de levantar una planta de tratamiento de residuos, ahora además se permite la construcción de oficinas, de comercios en planta baja y estacionamientos subterráneos. Por esto, para avanzar en la sanción, la Legislatura tuvo que cambiar la zonificación del suelo.

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Todas las bancadas de la oposición se opusieron al convenio, pero sólo alcanzaron 23 votos, contra los 34 del oficialismo. Sergio Abrevaya, diputado del GEN, aseguró que “el PRO continúa con su lógica de desarrolladores inmobiliarios frente a la necesidad no sólo de espacios verdes, sino de vivienda accesible en la ciudad de Buenos Aires”. Además insistió en que el gobierno porteño “no ha escuchado a los vecinos. En lugar de armar una mesa de trabajo con los vecinos, se cerraron en esta aprobación que sigue teniendo a toda la oposición en contra”.

La legisladora Andrea Conde compartió por Twitter “‘Esta Legislatura no es una escribanía, ya es directamente una inmobiliaria’, se escucha decir a los vecinos del ex albergue Warnes y tienen razón”.  

Javier Andrade, de Unidad Ciudadana, apuntó a que el oficialismo sólo busca “que sea más redituable el proyecto inmobiliario”. Andrade se remontó a que ya desde tiempos de la intendencia de De la Rúa, los privados podían construir torres de 48 metros, pero sólo de vivienda  “¿Por qué si tenían permiso aún no lo hicieron? Porque así mejoran las condiciones para que sea más redituable el proyecto inmobiliario”, argumentó.

El oficialismo por su parte, admitió que la modificación de la normativa es para que además de viviendas se puedan construir comercios un parque público de 8000 metros cuadrados que la constructora debe mantener.

En la audiencia pública que se realizó sobre el proyecto, los vecinos de la zona se opusieron, porque el proyecto arremete contra el segundo pulmón verde más grande la Ciudad. “Más verde, menos cemento, no a las torres”, fue el lema elegido.

Estas cuadras de La Paternal, que comprenden a las manzanas entre las avenidas Warnes, Chorroarín, las vías del Ferrocarril Urquiza, la avenida Del Campo y Garmendia, se caracterizan por sus casas bajas y antiguas y sus calles tranquilas, cercanas a Parque Chas y Agronomía. Es precisamente esta identidad barrial la que sus residentes exigían preservar. Hicieron desde un abrazo simbólico al parque La Isla hasta la impresión de remeras con la leyenda «Más verde, menos cemento, no a las torres». Sin embargo, tres parcelas sobre Joaquín Zabala y en otra sobre Constituyentes (unos los 121.400 metros cuadrados).

La altura permitida de poco más de 48 metros contrasta con las casas bajas y antiguas de la zona, que son las que otorgan “identidad” a la zona argumentaron los vecinos, que si bien pudieron exponer en la audiencia pública, su prédica cayó en saco roto, ya que ninguna de sus opiniones fue tenida en cuenta.