“Ubicado en el mejor lote de su localidad balnearia, Solanas Mar Azul presenta una propuesta superadora para disfrutar en familia, un Club de Mar con la más completa infraestructura de amenities y servicios. Emplazado sobre un lote de 14.000m2 con 100 metros de frente sobre la playa y con vistas únicas hacia el mar, las dunas, los jardines centrales y el bosque donde se desarrolla (…) Tendrá acceso directo a la playa y contará con 116 unidades de 2, 3 y 4 ambientes con balcones, terrazas y jardines propios”. Así promociona la constructora Portland –junto a la cadena hotelera Solanas- el megaproyecto inmobiliario que aún no comenzó a erigir pero que ya generó un fuerte rechazo en la comunidad de Mar Azul, en Villa Gesell, que denuncia irregularidades en el proceso de aprobación de la obra y advierte sobre el impacto que tendría en una zona donde el agua escasea y los servicios suelen colapsar en temporada alta.

“Todos los vecinos que viven alrededor tienen su pozo con su bomba para sacar el agua a 15-20 metros de profundidad. Cuando se hacen megaproyectos así con cinco piletas, sauna, etcétera, después los vecinos en años secos empiezan a ver que el pozo se les seca. Y uno más bajo vale 300 mil pesos. Eso ya ha pasado. Porque no hay agua de red. Cada vecino en Mar Azul tiene su pozo y bomba. Lo mismo con los efluentes cloacales. Cuando metés en una manzana 600 personas a todo consumo, no hay forma de que el sistema aguante: contaminás el lugar y alrededores. Ahí está el problema de estos megaproyectos, que además invaden espacio protegido, el médano costero”, resumió Pablo Domínguez, de la Asamblea de Vecinos de Mar Azul en Defensa de la Duna y el Agua.

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“Lo primero que hicimos fue pedir una audiencia con funcionarios de planeamiento y demás. Fracasó, no nos recibieron. Porque no tienen respuesta, no tienen qué decirnos. Dieron una nota en una radio local y hacían agua por todos lados. Dan una idea de que la densidad (del proyecto) es de 200 habitantes, pero si son casi 120 departamentos es imposible que sea para 200 personas. Si hay una ley escrita con una línea de ribera marcada y con un retiro para zona urbana de 150 metros (artículo 142 de la Ley 12.257), ¿cuándo la van a respetar? ¿Cuando se venga todo abajo como en el Partido de la Costa?”, se preguntó el asambleísta, en diálogo con Tiempo.

Desde ese espacio vecinal apelaron primero a instancias de diálogo con el Municipio, pero ante la falta de respuestas ya recurrieron al ámbito judicial. En las últimas horas presentaron un pedido de acción de amparo para frenar la construcción. “Desde la Asamblea Vecinal en Defensa de la Duna y el Agua informamos que ante los riesgos al ambiente y los incumplimientos de las leyes que protegen el frente costero, implicados en la obra del complejo Solanas Mar Azul que planifica realizarse en la manzana frente al mar entre las calles 36 y 37, hemos accionado legalmente con el fin de frenar cualquier tipo de avance de edificación en los términos que la empresa detalla en distintos documentos y sobre los cuales no consta aprobación alguna”. Además del recurso de amparo contra las empresas y organismos involucrados, enviaron una carta documento a la Municipalidad de Villa Gesell, “que como no fue contestada en el término de 48 horas se ha incorporado como elemento de prueba a la demanda”.

“Es algo muy importante. En Gesell no suele haber emprendimientos de estas características. Esto va a potenciar la zona y se traducirá en más trabajo”, dijeron desde la gobernación local al diario Página 12. Y aseguraron que “no hay nada fuera de la reglamentación”. La empresa, por su parte, ya fomenta la comercialización a través de sus redes sociales: “Reservá tu unidad en el proyecto inmobiliario vacacional más importante de la Costa Atlántica. Venta con financiación propia. Con todo el respaldo del Grupo Solanas”, dicen desde su cuenta de Instagram.

“Queremos que se hagan proyectos como es la impronta del lugar, terrenos con casas. En el verano hubo barrios enteros sin agua por el consumo que hace el turismo. Nos surtimos de agua de la lluvia que se guarda en los médanos. No hay otra fuente”, insistió Domínguez sobre uno de los puntos centrales del reclamo. El otro tiene que ver con el resguardo de la costa: “No es por la altura, es por la densidad y el uso que hacen del lugar. Toman la playa, ponen guardias, después no dejan pasar por ahí. Se van apropiando de un lugar que es público. Esa es la lucha que tiene la gente”.

La Asamblea también reclama la intervención del gobierno de la Provincia de Buenos Aires. “La gente está movilizada y enojada por el trato que tienen estas empresas y los gobiernos que las protegen. El intendente (Gustavo Barrera) y la gente de planeamiento tienen interés en que se haga la obra. O no nos reciben o contestan con notas periodísticas donde mienten. La Provincia en este tipo de proyectos tendría que participar, pero lo dejan todo en manos de los municipios, que lo único que quieren es recaudar. No hay interés en el cambio climático, en proteger la costa. Y en el Partido de la Costa ya es grave la erosión: ya tomó casas y balnearios de la primera línea de costa. La cosa es seria, pero desde la política no vemos mucha seriedad. Van dejando hacer y si no salta la gente, pasa”, cuestionó Domínguez. En tanto, la petición “No al ecocidio de Solana en Mar Azul”, en la plataforma Change, cuenta con más de 6200 firmas.