El Banco Mundial aprobó este jueves un financiamiento para la Argentina por USD 500 millones. El mismo estará destinado a cubrir el abastecimiento de vacunas contra el COVID-19 para los próximos meses, como refuerzo del Plan Nacional de Vacunación en menores de edad y en el refuerzo de dosis ya aplicadas.

El jefe de Gabinete, Juan Manzur, precisó este viernes que dichos fondos se utilizará para la compra de 20 millones de vacunas Pfizer y otras 20 millones de Moderna. Por su parte, El secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, destacó el “tiempo récord” en que fue aprobado, considerando que eso “habla de la confianza que inspira la Argentina en los organismos internacionales”. Beliz destacó la importancia de este apoyo, ya que permitirá comprar vacunas que “servirán para completar la inmunización en los adolescentes y poder reactivar más rápidamente la economía”.

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Esto representa una continuación del trabajo conjunto entre el Gobierno nacional y el Banco Mundial para atender a la pandemia de la COVID-19. El actual préstamo constituye un financiamiento adicional de la operación gestionada el año pasado por 35 millones de dólares que ha sido utilizada íntegramente por el Ministerio de Salud para la adquisición de insumos básicos para el fortalecimiento del sistema sanitario para atender la emergencia.

La relevancia de esta asistencia del Banco Mundial a la Argentina para la adquisición de vacunas se manifiesta en dos dimensiones. Por un lado, financiera: este préstamo -con condiciones inmejorables en el actual contexto internacional- representa un alivio muy importante para las arcas del Estado. Por otro lado, es destacable la asistencia técnica de los especialistas en adquisiciones del Banco que permitió llegar a buen puerto en las negociaciones con los diversos laboratorios.

Si bien esta operación de financiamiento estará destinada fundamentalmente a la adquisición de vacunas, también contempla la capacitación de los y las trabajadores de la salud, administradores de vacunas, personal de logística; actividades de comunicación y sensibilización para reducir la resistencia a la vacunación; asistencia técnica para fortalecer y adaptar los sistemas de vigilancia y seguridad de las vacunas; y la capacitación para la gestión de los desechos de las dosis aplicadas.