A pocos meses de terminar su primer año de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Avril Denegri está en condiciones de afirmar que ya estuvo en la NASA y que formó parte de la organización de una misión tripulada a Marte.

Fue seleccionada junto a otres estudiantes de varios países en el marco de una experiencia educativa en la United Space School en Houston, el epicentro mundial de lo que se refiere al estudio del espacio, en Texas, Estados Unidos. Los equipos debían proyectar una misión tripulada a Marte con el objetivo de explorar el planeta rojo y preparar un sitio para el alojamiento de astronautas. El grupo de jóvenes fue capacitado por expertos, y estuvieron con destacadas personalidades del ámbito espacial.

La llegada de una argentina a la NASA

El programa es una iniciativa de la Foundation for International Space Education (FISE), vinculada a la agencia espacial estadounidense NASA. Promueve el intercambio de estudiantes preuniversitarios interesados en la industria aeroespacial. Avril recibió la oferta de parte de las autoridades del Colegio Nacional de la UNLP, de donde egresó a fines de 2021 con un promedio de 9,850. Uno de los tres mejores puntajes de su promoción.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

«Se contactó conmigo Mariana Morales, la secretaria académica del colegio y me ofreció realizar este proyecto. Obviamente dije que sí. Sabían que me había anotado en Ingeniería Aeroespacial y que me iba a comprometer completamente. A partir de ahí entré en contacto con la profesora Carolina Casalaspro, que me apoyó durante todo el proyecto y era el contacto con la FISE. También lo pude hacer gracias al apoyo de la Facultad de Ingeniería, del decano Marcos Actis y del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) que me ayudaron a costear el viaje», relata la joven, recientemente llegada a La Plata tras dos semanas de capacitación en Houston.

Previo al viaje Avril tuvo que realizar distintos trabajos que trataban temas como la geología y el clima de Marte, soporte vital, motores, órbitas y presupuesto: “Nos permitió adquirir un mayor conocimiento acerca del planeta y lo necesario para realizar la misión”.

Una vez en la United Space School, además de trabajar en el proyecto, los estudiantes tuvieron charlas con expertos, y fueron interiorizados sobre distintos sistemas de eliminación de dióxido de carbono (CO2 scrubbers), trajes espaciales y radiación, entre otras temáticas.

Los trabajos anteriores al viaje eran individuales, pero el proyecto que realizaron en Houston fue encarados conformando equipos. En la presentación, frente a un comité de expertos, contaron con 20 minutos para exponer, y otros 15 para responder preguntas: “Cada grupo se ocupaba de una parte de la misión. Yo estaba en el que se encargaba del diseño del hábitat donde iban a vivir los astronautas en Marte y de la selección de los astronautas. En mi equipo éramos ocho estudiantes más nuestro mentor que nos ordenaba y guiaba».

Junto a ella hubo estudiantes británicos, alemanes, franceses, italianos y sudafricanos, entre otros. «El idioma hizo que las primeras clases se me hicieran un desafío. Una vez que me adapté me encantó. Todavía no puedo creer lo rápido que se pasó. Lo que más me gustó fue conocer a todas estas personas de distintas partes del mundo que tienen intereses similares a los míos”.

El deseo y la vocación

Dando sus primeros pasos en la Ingeniería Aeroespacial, Avril cuenta que eligió la carrera “porque tiene mucha matemática y no tiene límites: siempre se puede innovar y hay un montón de sectores en los cuales se puede trabajar. Hoy en día me encantan los sistemas de soporte vital y me encantaría dedicarme a eso”.

“Desde la Facultad y el CTA decidimos ayudar a Avril pagándole el viaje y la inscripción a la escuela de la NASA para que tuviera la posibilidad de participar. Nuestra idea es institucionalizar esta iniciativa para que en el futuro más estudiantes puedan concurrir, teniendo a la Facultad como patrocinadora”, afirma Marcos Actis. Para el decano, que las alumnas y los alumnos del secundario tengan la chance de vivenciar este tipo de experiencias “garantiza que les va a ir bien en la carrera Ingeniería Aeroespacial porque vienen con ganas, saben lo que quieren”.

Quien también felicitó a Avril fue el ministro de Ciencia, Daniel Filmus: “No es una noticia menor la de Avril en la NASA, organizando una misión tripulada a Marte. Debería aparecer en todos los diarios, porque eso también es Argentina. Lo mejor que tenemos es la capacidad de nuestra gente. Por esta razón quiero felicitar a Avril, ella es el claro ejemplo de que capacidad y compromiso van de la mano. Espero que su determinación inspire a otros jóvenes a elegir carreras que los desafíen. Argentina necesita ingenieros e ingenieras”.

El ministro señaló que desde el Ministerio de Ciencia cuentan con diferentes programas cuyo objetivo es despertar vocaciones científico-tecnológicas tempranas: «sabemos que ahí está el futuro y porque queremos desterrar la idea de que la ciencia y la tecnología son imposibles e inalcanzables. No tienen por qué estar reservadas para unos pocos. Queremos facilitarles a las y los jóvenes el acceso al conocimiento aeroespacial, sin disminuir el valor que merece ni la rigurosidad que amerita”.