El sueño de Retegui y la realidad del hockey

Desde la llegada del entrenador, los varones pasaron a ser parte de la elite mundial. Por Jonathan Raed.
19 de Agosto de 2016

Los Leones. Alguno podrá interpretar que el seudónimo de la selección masculina de hockey sobre césped es una mera herencia de su par femenino. Pero en realidad, la adopción del nombre fue una decisión de vestuario planteada por el entrenador Carlos Retegui; fue la propuesta de un sueño que en Río 2016 se hizo realidad.

Las chicas de la selección femenina se convirtieron en Leonas al ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos en Sidney 2000. A partir de ahí, pasaron a formar parte de la elite de este deporte. Amén de alguna rara excepción, Las Leonas están siempre entre las cuatro mejores de cada torneo mundial. Retegui fue parte importante de esa empresa. Con él en el banco, Las Leonas (2009-2012 y 2014), fueron campeonas en 10 de los 17 torneos que dirigió: 3 Champions Trophy, 5 Cuatro Naciones, un Rabo Trophy y una Copa del Mundo. Además, fueron segundas en 5 torneos, que incluyen la Plata de Londres 2012. Fueron bronce en un Cuatro Naciones y en el Mundial 2014. Nunca bajaron del tercer puesto.

Cuando asumió por segunda vez la dirección técnica de la selección masculina, en 2013, planteó a los jugadores dejar de estar en el pelotón de segundo plano y pasar a ser parte de la elite. Los convenció de su propio potencial y los exigió al máximo en lo físico y en lo táctico, fiel a su estilo. Les propuso el sueño de convertirse en Leones.

Además de ratificar la supremacía a nivel continental, con los títulos en la Copa Panamericana 2013 y en los Juegos Panamericanos 2015, pasaron a segunda ronda en el Champions Trophy 2014, con triunfo sobre India y goleada sobre Alemania. Terminaron sextos.

En su primer paso como DT de sus antiguos compañeros, allá por 2008, había encontrado un oasis en el desierto con la extraordinaria y anacrónica obtención del Champions Trophy. Al año siguiente, abandonó a los varones para dirigir a Las Leonas. Pero esta vez, el compromiso era otro.

El Mundial 2014 llegó con tanto éxito como controversia. El Chapa se enfrentó de nuevo a la dicotomía de entrenar varones o mujeres y esta vez optó por el doble rol, al dirigir a las dos selecciones. En el mismo torneo, en el mismo lugar, estuvo en dos equipos al mismo tiempo. Semejante desprolijidad provocó que tuviera que correr entre el final de un partido y el comienzo de otro, para poder estar con ambos equipos. Pero los resultados le dieron la razón al DT: tercer puesto en ambos torneos. Para Las Leonas, el sabor fue agridulce y eso terminó de romper una relación que ya venía mal barajada desde hacía años. Retegui pasó a dedicarse sólo a los varones y a disfrutar del histórico bronce en una Copa del Mundo. Hasta ahí, la mejor posición había sido un sexto puesto.

Si bien se quedaron afuera del Champions Trophy 2016 por la reducción de participantes, lo mejor estaba por llegar. Los Juegos Olímpicos de Río eran la oportunidad de demostrar que el bronce obtenido en La Haya no era un espejismo y que Los Leones no eran sólo un nombre heredado.

Luego de pasar tercersos la primera ronda (empate con Holanda incluído), vencieron a España en cuartos y dieron el gran batacazo al golear a Alemania en semis. En la final, se encontraron con Bélgica, que venía de bajar a Holanda. El 4-2 confirmó que Los Leones tienen más que merecido el apodo y que Retegui logró que los jugadores se convencieran de su propio potencial y se convirtieran en parte de la elite del hockey mundial.

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