El Senado le puso un freno al Gobierno nacional al aprobar la media sanción faltante para que la ley anti tarifazo vea la luz por 37 votos afirmativos y 30 negativos, aunque por poco tiempo, hasta que caiga la daga del veto del Poder Ejecutivo. La ley sancionada, que propone retrotraer las tarifas a noviembre y establecer aumentos en función del índice salarial, se convirtió en un debate sobre recursos, energía e impuestos entre el Poder Ejecutivo y los gobernadores. Sobre el final, Cristina hizo que Gabriela Michetti reconociera su voto en contra de la estatización de YPF. 

Si bien la ley tendrá cero efecto real ya que el presidente Mauricio Macri adelantó su veto, decisión que fue reconfirmada varias veces por sus ministros, sí tiene un costo político para el gobierno que tal como lo dijo la propia gobernadora María Eugenia Vidal, “no se puede votar esta ley en plena negociación con el FMI”. 

Mientras que la estrategia de Cambiemos se centró en criticar la política energética del kirchnerismo, en particular los bajos costos que se pagaban en las zonas ricas de la ciudad de Buenos Aires, la del FpV PJ se basó en exponer los elevados aumentos que comenzó a sufrir parte de la población y a los beneficios que lograron las empresas energéticas pertenecientes a amigos del presidente.

Más difícil les resultó a los senadores del bloque de Miguel Ángel Pichetto, cuyos discursos coincidieron más en explicar el enojo con el Poder Ejecutivo por no haber sabido negociar con ellos en tiempo y forma, que en explicar por qué la ley les parecía buena, ya que muchos de ellos la critican en privado. Es que la sanción también dejó heridos en la relación que el Ejecutivo mantenía con el interbloque Argentina Federal, en especial con su conductor. Ya cerca de las diez y media de la noche, el senador oficialista Julio Cobos hacía una especie de autocrítica por haber perdido la oportunidad de negociar con Pichetto. Fue el senador cordobés Carlos Caserio quien le dijo que sí a Cobos, que es probable que hayan llegado tarde. “Una cosa es dejar gobernar y otra es pagar los costos de las decisiones del gobierno nacional”.

Pero más temprano, había sido el propio presidente provisional del Senado Federico Pinedo quien había afirmado a la prensa apostada en los pasillos del Senado que el oficialismo le había adelantado que podría considerar el traspaso de Edenor y Edesur a la ciudad y la provincia de Buenos Aires a cambio de que reconsideren su voto positivo. “Y Pichetto dijo que no”, se enojó ante los micrófonos Pinedo.

Lo mismo dijo luego Humberto Schiavoni en el recinto, ya cerca de las diez de la noche. “Estábamos de acuerdo en avanzar la transferencia a capital de Edenor y Edesur. Se lo dijimos a Pichetto”, insistió en mención al proyecto que presentó Caserio.

Todos los senadores del bloque de Pichetto mostraron su enojo con el mensaje presidencial grabado y emitido el lunes en contra de la ley. “¿Creen que no somos responsables? Denúncienlo”, se enojó Beatriz Mirkin de Tucumán. “Estábamos dispuestos a discutir y pensar propuestas superadoras”, dijo Sigrid Kunath de Entre Ríos. 

El único que votó en contra con aviso, y no habló, fue Rodolfo Urtubey. Más temprano su apellido había sido nombrado por el primer senador oficialista que habló, Esteban Bullrich, quien destacó la propuesta de su hermano gobernador de reducir a la mitad el IVA en la factura.

La foto del martes por la noche del presidente con cinco senadores peronistas tampoco cayó bien en el bloque de Pichetto. De hecho, tampoco tuvo tanto efecto, ya que uno de ellos fue Guillermo Pereyra, del Movimiento Popular Neuquino, quien reconoció que la propuesta de la oposición “tiene un montón de imperfecciones”, pero aun así adelantó su respaldo.

Otra de las senadoras convocadas por Macri y que sí admitió haber condicionado su voto a favor a cambio de una ley para su provincia fue Lucila Crexell a cambio del impulso a la prórroga de ley de emergencia frutícola.

Ya sobre el final hablaron los presidentes de bloque. El radical Ángel Rozas, preocupado porque el gobierno del cual forma parte quede como insensible insistió en que el Congreso de la Nación no está facultado para fijar tarifas. “Si este fuera un gobierno indiferente no habría tarifa social, el presidente asumió que había 30% de pobres después de doce años que lo negaron ustedes”, dijo.

Marcelo Fuentes del FpV PJ, eufórico, enumeró las votaciones del Senado a pedido del Ejecutivo, y empezó con el pago a los fondos buitres. Se descargó contra los funcionarios del ministerio de Energía y el origen privado del sector que ocupan todos los entes reguladores. «Yo le advertí al gobierno que esto iba a terminar en el FMI y eso hoy lo estamos viviendo, y además la tarifa hoy funciona como un instrumento de trasferencia brutal de los sectores menos favorecidos a los grandes oligopolios», señaló Fuentes. También se dio el gusgto de decirle “aprendiz de hechicero” al ministro de Economía Nicolás Dujovne y de burlarse de Macri al proponer una vela como próximo producto a vender en algún mensaje.


Le siguió Pinedo. “Hemos estado en una severa crisis energética”. La primera vez que vi la propuesta de bajar el IVA fue del senador Pichetto luego del gobernador de Córdoba. Y lo mismo con el traspaso de las empresas. Hubiera implicado una rebaja inmediata de tarifas”, se atajó el líder del PRO en el Senado. 

Fernando Pino Solanas inauguró la ronda de cierres. “Argentina no tiene por qué pagar energía a precio del mercado internacional, ese disparate sería aceptable solo si Argentina importara el 100% de la energía que consume», argumentó y sostuvo que el país “está pagando el gas más caro del planeta”.

Por su parte Juan Carlos Romero de Salta, uno de los que fue a la Casa Rosada, habló largamente para argumentar su voto en contra.

Los discursos más encendidos fueron los del final, cuando Cristina Fernández, MIguel Ángel Pichetto y Luis Naidenoff cerraron la sesión.

“¿Alguien se puso a pensar sobre la desazón de la gente sentada frente a las facturas?”, preguntó CFK después de la una d ela madrugada, e insistió “se imaginan la angustia de la gente que solo tiene un salario para hacer frente a esto”.

“Ahora lo veo al presidente en Vaca muerta todo el tiempo, pero si hubiera sido por ustedes seguiría siendo de Repsol porque votaron negativamente la estatización de YPF. ¿Usted cómo votó, señora presidenta?”, preguntó y la obligó a Michetti a contestar que su voto fue negativo. “Hemos hecho muchísimo por la soberanía energética y ustedes nos criticaban porque decían que no respetábamos el mercado. Y ustedes las inversiones las están haciendo en Vaca Muerta”.

Leyó un tweet de Michetti de días anteriores al balotaje de 2015 en el que decía “no hay que subir tarifas hay que defender a la gente humilde que paga muy caro las tarifas”. “Ustedes tienen cara para hablar de mentiras en la república argentina. Se cansaron de mentir en todo”, fustigó Cristina a la vicepresidenta.

También mostró un proyecto de Naidenoff para suspender la suba de las tarifas para el NEA y NOA por 180 días. “El actual incremento tarifario atenta contra los derechos esenciales del ser humano”, leyó Cristina del proyecto del actual oficialista.

Pichetto comenzó su discurso después de casi 50 minutos de exposición de Cristina. “El veto es el fracaso de la política”, se quejó. “Les espera una tarea muy difícil porque haber ido al FMI implica condiciones, hacer reformas estructurales en el orden fiscal de un país que no han afrontado», explicó y sostuvo, sabedor de que lo van a volver a necesitar, que “van a requerir de un gran acuerdo”. “No es recomendable romper los puentes con la oposición aún con la más dura”, aconsejó. “Podríamos haber salido del default nosotros”, chicaneó porque sostuvo “nos quedamos atrapados por las consignas”.

“No me gusta votar leyes para el veto”, dijo enojado pero recordó que el debate lo empezaron los aliados del gobierno como la diputada Elisa Carrió y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. 


Luis Naidenoff, presidente de Cambiemos en el Senado empezó a hablar ya cerca de las tres de la mañana. “Esta discusión excede a una discusión de tarifas, estamos en realidad discutiendo modelos”, razonó. Les enrostró a los peronistas dialoguistas su “silencio” y criticó a los gobernadores por haber firmado acuerdos en materia energética, en particular a Juan Schiaretti de Córdoba.

Recordó que él sí votó a favor de la estatización del 51% de las acciones de YPF y una presentación de una iniciativa de la senadora cuando se privatizó la empresa petrolera.

“Acompañaron las medidas por un sentido de culpa de haber sido parte”, les endilgó y pero dejó entrever que el peronismo no deja gobernar a quienes no provienen de su raíz política. “Hay que estar en las difíciles”, criticó ante los gritos de enojo Pichetto. “Ojo con ensamblar la bomba en la retirada y en las difíciles desatarla”, criticó. 

Promediaban las tres y media de la mañana cuando la tan anticipada votación tuvo lugar. La pelota quedó del lado del Poder Ejecutivo.