Moira Millán, denunciada por Otranto: "Se sacaron de encima a Jones Huala, ahora vienen por mí"

La weichafen del pueblo mapuche debe declarar el miércoles ante el juez Lleral por la toma de juzgado de Esquel. La persecución a la comunidad no cesa a pesar del caso Santiago Maldonado.

Por Mariano Pedrosa - @Pedrosa_mariano
14 de Septiembre de 2018

Moira Millan es mujer, mapuche y weichafe de su pueblo. Vive a 100 kilómetros al sur de Esquel, en la comunidad Pillan Mahuiza, en la localidad de Corcovado, provincia de Chubut, que es una tierra recuperada por ella misma el 24 de diciembre de 1999. El miércoles 19 debe declarar ante el juez Gustavo Lleral por una denuncia de otro juez, Guido Otranto. Ambos vinculados con la investigación por "desaparición forzada" de Santiago Maldonado, como está caratulada esa causa.

Con la excusa de esa investigación, el juez Otranto ordenó reiterados operativos en comunidades mapuches, que se caracterizaron por el abuso de autoridad y el uso de violencia. Ante la imposibilidad de reclamar justicia a quien de manera sistemática la utilizaba como herramienta de hostigamiento, el 20 de septiembre de 2017 la comunidad mapuche de Vuelta del Río decidió tomar de manera pacífica del juzgado de Esquel, y así llamar la atención sobre su situación. Moira Millán los acompañó en su rol de weichafe (guardiana de la vida). Guido Otranto, “el que me quiere en la cárcel”, puso la mira sobre ella y el 26 de junio pasado se le notificó que era la única imputada por esa acción bajo el cargo de coacción agravada, con una pena de dos a cuatro años de cárcel.

Estos días Millán estuvo en Buenos Aires por dos motivos principales, uno es que está coordinando la campaña “Nos queremos plurinacionales” para el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará el 13, 14 y 15 de octubre en Trelew: “Este año se realiza en Puel Mapu, territorio mapuche, decidimos que como mujeres indígenas no nos pueden eludir y, además de participar, proponemos que se cambie el formato del encuentro, de nacional a plurinacional, para que todas tengamos cabida en los talleres para opinar de temas que nos importan y afectan. En un encuentro tan heterogéneo la propuesta tiene mucha oposición de parte de varios sectores que no llegan a percibir la susceptibilidad que el tema mapuche tiene en el territorio”, explica.

El segundo tema se relaciona directamente con su situación frente a la justicia. Si bien Millán –legalmente representada por Elizabeth Gómez Alcorta y Raúl Pitrula– presentó una solicitud de excarcelación que fue aprobada por el juez Lleral, no confía, “ya que Otranto y Lleral están cortados por la misma tijera”. Ella remarca esta situación para que quede asentado y “no sea que de golpe quede detenida. Técnicamente no debería suceder eso, pero políticamente están haciendo lo que quieren”.

–¿A qué te referís con esto último?

–Hay una montaña de atropellos y violaciones de garantías al debido proceso. Por ejemplo, la recomendación del comité de Derechos Humanos de la ONU de que no se extradite a Facundo Jones Huala porque hay elementos sobre irregularidades en el procedimiento que primero hay que investigar. Pero el gobierno violó esos acuerdos, que tienen carácter constitucional, y lo extraditó de un momento al otro. Otro ejemplo: no se ha investigado la situación de los niños que fueron precintados, retenidos en una celda de una comisaría durante siete horas. Niños, de tres añitos a once. Sucedió en San Carlos de Bariloche por orden del juez Gustavo Villafañe. Eso que escandaliza si lo hace en Estados Unidos Donald Trump, cuando lo hace acá Mauricio Macri no ha generado el mismo nivel de estupor. Toda la violencia institucional sobre los cuerpos y la vida de las comunidades ha sido denunciada ante la Justica provincial, nacional e internacional.

–O sea que relacionás tu situación personal con esta serie de casos.

–La relaciono con la persecución a la nación mapuche, esta persecución es selectiva, no están judicializando a los cuatro millones y medio de mapuches. Eligen referencias discursivas que a ellos les incomodan para crear con su poder mediático el imaginario del enemigo interno. No digo referentes sino referencias, porque hoy somos Facundo Jones Huala o yo misma, pero mañana serán otros u otras. Se sacaron de encima a Facundo, extraditándolo en las condiciones que dijimos y ahora vienen por mí. Cuando me logren encerrar, elegirán otros, la lista sigue.

–Si bien sos una cara y una voz visible desde hace muchos años, te volviste más conocida con sucesos como la toma del juzgado y el cacheo de un policía que tenía que entrar desarmado a la comunidad, ¿crees que es por eso que te tienen en la mira?

–No puedo saberlo con certeza, por intuiciones y lecturas que hago de lo que está sucediendo me parece que preocupa muchísimo lo que puede provocar la articulación del movimiento de mujeres –que se ha convertido en una fuerza social instituyente que genera tensión política y social con el Estado– y la lucha mapuche. Porque en este momento me ha tocado a mí ser la ideóloga y fundadora del Movimiento de Mujeres indígenas en la Argentina. Esta articulación y diálogo permanente con las compañeras que genera un entramado de miradas, de luchas, de fortalezas pueden construir consenso realmente peligroso para este sistema. Porque si esas mujeres que han salido a la calle a defender su derecho a la decisión sobre su cuerpo, salen a poner el cuerpo a favor de los territorios, contra los intereses extractivistas y, fundamentalmente a reconocer a otras naciones con las que se debe cohabitar, esto provocaría el sedimento para un cambio trascendente. Entonces necesitan callarme, no es al azar, yo soy una weichafe, una luchadora, una activista con más de veinte años de lucha por los derechos del pueblo mapuche, de las mujeres indígenas, por los derechos de la tierra. Ellos saben a quién están tratando de encarcelar.

–¿Vos te solidarizaste con la comunidad Vuelta del Río en tu rol de weichafe?

–Sí. Weichafe viene del weichen que es luchar y fe que es la persona que lucha. El newen, la fuerza que habita a un weichafe, es la que resguarda la vida de los territorios, de las comunidades. Un weichafe no va a hacer algo que atente contra su pueblo o la vida de los territorios. Cuando se dice que es el pueblo mapuche prende fuego o genera tal o cual destrucción es mentira. Eso lo hace el Estado, los servicios de inteligencia. Claro que si nos atacan no tenemos que defender, porque tenemos que defender la vida, es lo que corresponde que hagamos. El hecho que mencionaste hace un momento es importante, no me perdonan que haya cacheado a un policía. Por mi condición de mujer, de indígena y de pobre. Ellos sienten que sus cuerpos no se pueden tocar mientras que los nuestros son sacrificables. No entienden que no lo hago por placer, sino porque tengo que hacerlo. Cualquier weichafe hubiera tenido que hacerlo porque la comunidad decidió que no iban a entrar con armas.

El miércoles 19 de septiembre, Millán se presenta a indagatoria, luego de que declare, el juez debe analizar si hay elementos suficientes para procesarla o deben absolverla: “Han puesto un peso judicial injusto sobre mis hombros. Lamentablemente, esto no ha entrado en la agenda de los grandes medios de comunicación, como siempre. Si me procesaran me la veo bien difícil, porque significa que están amasando la decisión de una condena”, cuenta Millán.

Frente a la consulta sobre si la persecución del pueblo mapuche se ha profundizado con el gobierno de Cambiemos, responde con contundencia: “Sí, eso es definitivo. Si bien desde la fundación del Estado jamás cesaron el hostigamiento y el despojo, en este gobierno hay una arremetida diseñada para llevar adelante una suerte de limpieza étnica. Y lo hacen desde la lectura acertada de lo que significa la defensa del territorio frente a intereses billonarios y depredatorios. Este gobierno actúa con conciencia de su perversidad, de su dimensión criminal”.

El caso de Santiago Maldonado dio una relevancia pública a la problemática mapuche no calculada. Moira Millán recuerda que ya habían reprimido ferozmente con heridos y torturados, con violencia contra los menores en el mes de enero de 2017, “pero eso no había indignado al pueblo argentino porque éramos indígenas, cuerpos sacrficables. El valor de la vida de los indígenas está devaluado en Argentina. Se reacciona cuando esas balas llegan al cuerpo de un blanco. Entonces piensan acertadamente que eso puede pasarles a ellos. Que seamos el sector más reprimido no significa que vayamos a ser el único. Somos el laboratorio, que si les resulta eficiente, va a extenderse a todos los sectores disidentes” evalúa la referente mapuche.

–¿Cómo estás viviendo personalmente esta situación?

–A veces, inmensamente triste y me siento sola y creo que nadie va a salir a pedir justicia por una mujer mapuche. Y en otras ocasiones me siento fortalecida por mis afectos, segura de que mis ancestros van a sostener mi cuerpo y espíritu en caso de que me lleven presa. Confío ciegamente en la mapu, en la madre tierra, que me cobija y abraza. Me siento orgullosa de ser heredera de un pueblo que nunca bajó los brazos, que busca la libertad. En ese sentido me honra recibir el castigo de este Estado racista. No me siento una víctima, sino que es parte de la lucha digna que viene dando mi pueblo. Pero soy mujer, soy mamá; y por todas las amenazas hemos tenido que dispersar a mi familia, dos de mis hijos están fuera del país y otros dos refugiadas en otra parte del país. Todo el tiempo recibo amenazas de muerte contra mis hijos y ellos son lo más sagrado que tengo como mamá. Los días previos a su partida, me la he pasado llorando, ahora están seguros y ya estoy lista si quieren venir por mí.

Al finalizar la charla, Moira Millán deja entrever una chispa de esperanza “a pesar del momento oscuro que estamos pasando como pueblo y en mi caso personal como mujer y como madre. Siento que Santiago Maldonado fue un punto bisagra para la sociedad argentina, marcó un antes y un después en la mirada de lo que pasa en el sur y siento esperanza de que la mirada de Santiago abra los ojos de mucha gente más. Creo que algo va a cambiar. Un planteo de memoria, verdad y justicia para los pueblos originarios y eso va a ser depurador del poder en Argentina. Hoy gobierna la misma sangre de los genocidas que aniquilaron muchos de nuestros pueblos. Más temprano que tarde van a estar tras las rejas. Algún día Patricia Bullrich, que hoy sale de cacería contra mí, tendrá que enfrentar a la justicia. Hoy soy víctima, pero a ella le tocará enfrentar las acciones criminales que lleva a cabo”. Al finalizar la charla, Moira Millán deja entrever una chispa de esperanza “a pesar del momento oscuro que estamos pasando como pueblo y en mi caso personal como mujer y como madre. Siento que Santiago Maldonado fue un punto bisagra para la sociedad argentina, marcó un antes y un después en la mirada de lo que pasa en el sur y siento esperanza de que la mirada de Santiago abra los ojos de mucha gente más. Creo que algo va a cambiar. Un planteo de memoria, verdad y justicia para los pueblos originarios y eso va a ser depurador del poder en Argentina. Hoy gobierna la misma sangre de los genocidas que aniquilaron muchos de nuestros pueblos. Más temprano que tarde van a estar tras las rejas. Algún día Patricia Bullrich, que hoy sale de cacería contra mí, tendrá que enfrentar a la justicia. Hoy soy víctima, pero a ella le tocará enfrentar las acciones criminales que lleva a cabo”.
Esta nota fue posible gracias al apoyo de nuestros lectores.

Su aporte nos permite hacer periodismo sin condicionamientos. El sueño de un medio libre no es solo nuestro.

SEAMOS SOCIOS