Rodríguez Larreta recluta a los enemigos de Marcos Peña en la interna del PRO

El jefe porteño reincorpora en la estructura del Estado y en espacios partidarios a los dirigentes que más diferencias tuvieron con el ex jefe de Gabinete y con Macri.
22 de Diciembre de 2019

Durante su segundo mandato como alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta reanimará la estructura política que el ex presidente Mauricio Macri utilizó para proyectar su candidatura nacional en 2015, aunque luego se encargó de marginarla cuando estuvo en el poder. Los rastros surgen a partir del regreso a la Ciudad de dirigentes que trabajaron para crear a la alianza Cambiemos a partir de 2014. Algunos ya tienen un destino asegurado dentro del gobierno porteño (por encima de la gran demanda de ex funcionarios nacionales y bonaerenses que se quedaron sin empleo) y otros reportarán desde consultoras y actividades privadas hasta que la temporada electoral vuelva a arreciar a partir de 2021.

La mayoría de los reincorporados a las filas del larretismo son añejos antagonistas del ex jefe de Gabinete Marcos Peña y mantuvieron posiciones críticas con Macri como líder del PRO. Lo hicieron sin pegar el portazo, ni constituir una línea interna dentro del partido amarillo. Es el caso del ex diputado y ex titular del bloque del PRO en la Cámara Baja, Nicolás Massot, que fue propuesto por Larreta para ocupar un sillón en el directorio del Banco Ciudad, cuyo presidente será Guillermo Laje, primo y asesor del senador radical Martín Lousteau.

La entidad financiera pública de la Ciudad fue una herramienta clave en la construcción de Cambiemos. También para federalizar la figura de Macri durante su segundo mandato como alcalde porteño. Entre 2013 y 2015 el banco fue presidido por el ex ministro del Interior, Rogelio Frigerio, encargado de inaugurar las primeras sucursales del banco porteño en el interior del país, como el desembarco que hizo en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. Cuando Frigerio fue nombrado al frente del Ciudad, el ex presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó ya llevaba dos años como ministro de Gobierno porteño, encargado de la misma misión electoral: federalizar a Macri y utilizar la estructura comunal para trabajar por la candidatura eterna del jefe y mentor del PRO.

Este sábado Frigerio confirmó en declaraciones radiales que regresará a la actividad privada, pero dentro de la consultora que encabezará Monzó, autoproclamado como referente de un espacio de identidad peronista en la provincia de Buenos Aires, que por ahora sigue dentro del PRO, aunque Macri se niega terminantemente a reconocerlos como un espacio autónomo dentro del partido. "Emilio ya dijo que no quiere ser empleado de Larreta, pero eso no significa que no trabaje para su candidatura presidencial en 2023", explicó a Tiempo uno de los integrantes del monzoizmo, que a su vez aclaró: "Lo más importante será su propio espacio". 

Al tejido privado que enhebrarán Monzó y Frigerio desde la flamante consultora se sumará Massot desde el directorio del banco porteño. Trabajará junto al ex ministro capitalino Franco Moccia, que también formará parte de la entidad financiera pública, bajo la presidencia de Laje, el primo de Lousteau. Su designación sella la convivencia que mantendrá Larreta con el radicalismo porteño para los próximos cuatro años. Si bien Moccia cobrará del Ciudad, su misión política estará concentrada en presidir la Fundación Pensar, el think thank creado en 2005 por el macrismo para generar planes de gobierno y formar equipos técnicos.

Desde el Ejecutivo porteño el interlocutor político será Bruno Screnci Silva, que está al frente del ministerio de Gobierno desde diciembre de 2015, cuando Monzó todavía tenía poder y lo dejó ese cargo para presidir la Cámara de Diputados por cuatro años.

La cartera política que controló Monzó desde 2011 fue bautizada en aquellos años como el "ministerio de asuntos peronistas", debido a las tareas de acercamiento con el peronismo no kirchnerista durante el segundo mandato de Cristina Fernández. Ese perfil sería retomado por Screnci a partir del año próximo. Larreta lo mantendrá en el mismo cargo para los próximos cuatro años con el objetivo de afianzar su plan para transformarse en el próximo aspirante presidencial del PRO en 2023.

El armado federal también incluirá al ministro larretista Eduardo Macchiavelli, que seguirá al frente de la cartera que administra el contrato de recolección de la basura porteña, pero será secretario general del PRO detrás de la casi asegurada presidencia partidaria de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Macchiavelli fue jefe de campaña por la reelección de Larreta, preside el macrismo porteño y será el encargado  de contener dentro del PRO a todo el sector de malheridos que antagoniza con Macri, Peña y Bullrich.

La nueva conducción del partido amarillo en su renovada era opositora al peronismo será oficializada en marzo, pero esa geografía no tendrá contornos definitivos hasta que la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal defina su destino. Aunque mantiene una tirante relación con Monzó, Massot y Frigerio, el vidalismo también podría encuadrarse dentro del armado larretista. Cerca del reelecto alcalde sostienen que Vidal "todavía mide muy bien en la capital" y no descartan su regreso al territorio originario del PRO para reconstituir su carrera política, aunque la dirigente cierra el año en medio de febriles negociaciones con su flamante sucesor, Axel KIcillof. "Mariu" detenta por ahora su rol como jefa opositora bonaerense, a partir de las negociaciones que administra con el peronismo dentro de la Legislatura provincial para sancionar la ley de emergencia que envió el nuevo gobernador. En la mesa también se definen los cargos en distintos organismos de la provincia que le corresponden a la oposición. Quedarán en manos de aspirantes promovidos por Vidal, dentro del incipiente armado bonaerense que disputa con el intendente de Vicente López, Jorge Macri: el único que se animó a fotografiarse con su primo ex presidente antes de su viaje a Qatar para mirar el mundial del clubes. La escena fue tomada para mostrar al exmandatario desde sus nuevas oficinas en Olivos, donde podría conducir el armado opositor.

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