Tres días clave para definir cómo sigue la cuarentena en el AMBA

Para el Ministerio de Salud, los efectos de las restricciones dispuestas el 1 de julio comenzarán a reflejarse en las estadísticas durante esta semana, y prevé un descenso de los casos. Después del viernes 17, Ciudad volverá a flexibilizar el aislamiento. El Conurbano baraja medidas diferenciales por municipio o sección.
12 de julio de 2020

En la última semana el promedio diario de personas contagiadas por Covid-19 aumentó un 22% (por arriba de 3000 casos) y el número de muertos un 33% (hasta 48 por día). Esa situación, que asusta a quienes observan la cifra suelta, es seguida con cautela y expectativa por los responsables de diseñar las estrategias sanitarias, que prevén una mejoría a partir de mediados de esta semana. Lo que se ve hoy, explican a Tiempo, es aún el efecto de los contagios anteriores al 1 de julio, cuando empezó una fase de mayores restricciones a la movilidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde hay nueve de cada 10 enfermos.

“Toda medida que tomes hoy para bajar la incidencia de coronavirus va a repercutir en 14 días en la cantidad de casos diagnosticados, en siete días más en la cantidad de internados en terapia intensiva y en nueve días más en la cantidad de fallecidos, porque esa es la estadía media en terapia que registramos de los casos fallecidos”, explica Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación. Con esa lógica se movió el gobierno al anunciar la última marcha atrás y por eso la decisión sobre cómo continuará el aislamiento tras el 17 de julio recién se tomará a fines de semana, cuando los efectos se reflejen en las estadísticas. Lo que ya se observa con nitidez es que el foco de atención y de esfuerzos se concentrará en el Conurbano, algo previsible por sus características en términos de población, densidad, volumen de circulación y niveles de actividad productiva y comercial.

La estadística que refleja con más claridad la situación es la tasa de duplicación. El último viernes, el cálculo mostraba que la Ciudad de Buenos Aires tardaría 26,46 días en duplicar sus casos positivos, mientras que en el Conurbano eso sucedería en 17,76 días. Según la tabla de referencia sobre las fases de aislamiento que fijó Presidencia, Ciudad podría pasar a Fase 4, mientras Provincia debería seguir en Fase 3. Eso no sucederá.

Por un lado, los titulares del Ejecutivo de ambas jurisdicciones aceptaron considerar al AMBA como una sola región. La integración de ambos distritos es evidente. Hasta fines de 2019, la Dirección General de Estadísticas y Censos porteña indicaba que el 48,5% de los puestos de trabajo de la Ciudad estaban ocupados por residentes en el Gran Buenos Aires. Eso equivale a 1,3 millones de personas que ingresaban al territorio porteño todos los días. Hasta el inicio de la cuarentena, la mitad de ellos lo hacía en transporte público, según datos del Ministerio de Transporte de la Nación. En junio sólo lo hicieron 133 mil personas, apenas una quinta parte .


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(Foto: Télam)

CABA espera bajar del pico

“La circulación en la Ciudad bajó entre un 25 y 30% respecto de antes del 1 de julio”, asegura Daniel Ferrante, viceministro de Salud porteño y subsecretario de Planificación Sanitaria. “Progresivamente iremos viendo los efectos, pero hay que entender que estamos tratando de modelizar una enfermedad muy compleja”, aclara en diálogo con Tiempo.

Si bien los números de contagios superaron los mil casos diarios en la última semana, Ferrante cuenta que esto se debe a dos factores simultáneos: a la demora de la enfermedad en manifestarse entre quienes se acercan al sistema salud; y a la ampliación de la búsqueda activa de contagios a través del operativo Detectar, que eleva el número de diagnósticos. Esto último, sin embargo, tiene un efecto bueno a mediano plazo ya que permite identificar la enfermedad de manera temprana y cortar su transmisión. Por eso, agrega, “tenemos la expectativa de que a partir de la semana que viene haya una reducción paulatina del número absoluto de casos”.

El índice que manda es el R0, que dice a cuántas personas contagia cada caso positivo. Si el número está arriba de 1, indica que cada infectado contagia a más de una persona y los casos seguirán creciendo. Si está por debajo, cada vez habrá menos infectados. “Ahora está en 1,05 y esperamos perforar el piso de 1”, detalla Ferrante.

Múltiples escenas en el Conurbano

“Según nuestros informes, la movilidad bajó entre un 6 y un 8% en relación a la semana anterior. No volvimos a Fase 1 y era imposible que así fuera”, reconoce Enio García, jefe de asesores del Ministerio de Salud de la Provincia. “Pero la circulación bajó y la velocidad de los contagios, mirando la tendencia, también. Es un buen indicador, pero no suficiente”.

La Provincia también elabora su propio índice R0 para analizar la contagiosidad. Este viernes, el número que les dio fue de 1,55. Si bien ese índice no debe compararse con el de Ciudad (se construye de distinto modo), así leído marca que los casos activos están lejos de disminuir.

“En algunos municipios es difícil bajar la circulación y quizás sea necesario tomar medidas diferenciales. No son cartas fuera de la baraja porque la situación no es igual en todos lados”, detalla García. Esa heterogeneidad se refleja en las camas de terapia. Si bien el AMBA tenía el sábado una ocupación del 58,3%, “hay municipios con el 100% de las camas ocupadas”.

“La transmisión se corta identificando los casos y aislándolos. Venimos testeando a 4600 personas por día, estamos con un plan de llegar a 8000 la semana que viene y como mucho podremos subir hasta 10 mil, por disponibilidad de bioquímicos y laboratorios. O sea que por ese lado también se colapsa el sistema. Por eso tenemos que pensar nuevas estrategias. Por ejemplo, tenemos zonas de Lanus o La Matanza donde el 70% de los tests nos dan positivos. Ahí, ante síntomas compatibles con Covid hay que aislarlos. Así cortás la cadena de transmisión”, explica García.

La nueva etapa de aislamiento implicara otros esfuerzos y renovada creatividad ante la falta de referencias externas. La mirada colectiva ayuda a entender que estamos en un buen camino. “Estamos viendo una reducción en el porcentaje de pacientes que evolucionan hacia cuidados críticos que está debajo del 3%”, retoma Costa. “Y la letalidad de Argentina es del 1,9% de los casos. Si ves el resto de América está en 4,4% y en el mundo 4,6%. Argentina con su manejo fuertemente preventivo, acompañado de diagnóstico y terapéutico, lo que logró es tener menor cantidad de casos dentro de un sistema fuerte para atender a los que se enferman como necesitan”.

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La situación nacional

“La presencia del virus se inicia con un caso que viene de un lugar donde había circulación viral. Es el caso que llamábamos importado y que primero venía del exterior y en el último tiempo viene de otras zonas del país con transmisión. Si esa persona contagia a un contacto estrecho se generan los conglomerados, pero hasta ahí tenés identificada la transmisión. Lo que hay que evitar es que de ahí se pase a la transmisión comunitaria porque perdés la trazabilidad y no sabés cómo te contagiaste”. La didáctica explicación de Alejandro Costa, subsecretario de Estrategias Sanitarias, antecede la explicación del comportamiento del virus a nivel nacional, donde ya no quedan provincias sin casos y apenas La Pampa lleva más de 15 días sin nuevos diagnósticos.

“En las provincias en las que se había logrado no tener casos por varios días o semanas lo que hemos observado es que la migración interna en varios lugares fue el caso índice de reaparición de la enfermedad. A partir de ese caso índice se genera el conglomerado y aún no vemos que hayan pasado a transmisión comunitaria”, añade. ¿Cómo se evita que eso suceda? “Tenemos que lograr que la organización del sistema de salud en su esfera preventiva, comunicacional, detección precoz de los casos, aislamiento y control de contactos estrechos funcione de manera organizada para evitar la diseminación”.

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