En el medio de la cuenta regresiva que lo puede llevar a ser presidente, Alberto Fernández mantiene la calma mientras sigue con obsesión -y atención extrema a los detalles- toda una serie de frentes abiertos que hacen a las condiciones de gobernabilidad de la futura administración. La frase más importante del candidato del Frente de Todos en las últimas horas la pronunció este miércoles en el marco de una entrevista telefónica concedida a una FM cordobesa, la radio PLX Pulxo 95.1. “Si me convoca Mauricio Macri a Casa Rosada el lunes (por el próximo 28 de octubre, día posterior a las elecciones del domingo), voy, yo hablo con todo el mundo”, subrayó. Esa definición ratifica una de las prioridades de Fernández en este último tramo de la campaña. Su preocupación es evitar, o tratar de evitar, que al resultado electoral de este domingo, en el caso de un triunfo de la coalición opositora, le siga un ‘día negro’ en los mercados. Eso fue justamente lo que sucedió el lunes 12 de agosto. En aquella oportunidad se registró un fuerte salto devaluatorio, muy dañino para buena parte de la sociedad.

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(Foto: Frente de Todos)


El anuncio de que está dispuesto a conversar en persona con Macri al día siguiente de las elecciones, en la misma Casa Rosada, es una señal que pretende tranquilizar tanto a los argentinos de a pie como a los poderes fácticos con capacidad de daño. Fernández reafirmó de ese modo su disposición a que la (eventual) transición institucional con recambio de gobierno no implique, de forma inexorable, un agravamiento de la crisis económica. En la misma sintonía deben leerse otras declaraciones del candidato, pronunciadas también este miércoles. “Que los mercados y la gente esté tranquila. Los depósitos en dólares con nosotros están seguros. Si se repiten los resultados por suerte se van (por Cambiemos) los que provocaron esto”, aseguró en diálogo con la radio digital Futurock.

Como lo reflejan los dichos de Fernández, en el Frente de Todos buscan administrar las tensiones de un probable escenario de transición. Un lapso incierto, del 28 de octubre al 10 de diciembre, y con dos grandes dificultades objetivas: si Macri pierde el domingo, deberá continuar su mandato hasta el 10 de diciembre con el poder político muy menguado. Por el lado de Fernández, si en cuatro días se convierte en presidente electo, tendrá legitimidad y habrá acumulado mucho poder, con mucha expectativa social depositada en él. Pero no ejercerá el poder institucional hasta el día de la asunción.  Atentos a esta coyuntura, en el peronismo no olvidan el tumultuoso final del gobierno de Raúl Alfonsín. Un libro de Horacio Verbitsky (“La Educación presidencial”) atribuye los golpes de mercado de aquel 1989 a una ofensiva que, más que deteriorar al gobierno radical, apuntaba a presionar y extorsionar a la gestión entrante de Carlos Menem.

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(Foto: Frente de Todos)


Mesas testigo, fiscalización y personalidades extranjeras 

Tanta atención puesta en el día después de las elecciones del domingo se explica por los números que maneja el Frente de Todos. La información que proviene tanto de encuestas de terceros como de sondeos encargados por la propia coalición opositora anticipa una victoria de la fórmula Fernández-Fernández. En algunos casos sin demasiada variación sobre las cifras que arrojaron las PASO del 11 de agosto (“50 a 35”, anticipó a Tiempo uno de los dirigentes jóvenes que integran el Grupo Callao), otros sondeos estiran la diferencia unos puntos porcentuales. La confianza que circula entre los dirigentes del espacio opositor no significa que se haya bajado la guardia, o se haya descuidado en algo, en el esfuerzo destinado al cuidado de la elección. Este martes, Cristina Fernández emitió desde sus redes sociales un mensaje que reconoce y agradece la labor de los militantes del Frente de Todos –todos fiscales partidarios- que proveen velozmente la información sobre sus respectivas urnas. Esa data se procesa en el sistema de dos mil mesas-testigos que funciona en el centro de cómputos de la coalición opositora. Esas computadoras, con sus operadores de data-entry, funcionan en un predio autónomo del espacio cultural “Complejo C”, el ya conocido búnker del Frente de Todos de la avenida Corrientes 6271, barrio de Chacarita. Todo ese operativo permite obtener, con una precisión del 95%, una radiografía bastante temprana de la jornada electoral.

En paralelo al procesamiento de la información propia, en el Frente de Todos tampoco descuidarán el monitoreo de la transmisión digital de los telegramas que proporciona los datos para el escrutinio provisorio. Como se sabe, tras una opaca decisión del gobierno, las PASO y las generales de este año quedaron a cargo de la empresa de origen venezolano SmartMatic. Envuelta en polémicas desde hace meses, SmartMatic entregará a los partidos políticos el código fuente del programa de transmisión recién este jueves. Lo debería haber presentado hace varias semanas, para que sea auditado por parte de los fiscales informáticos de las distintas fuerzas. Está claro que el escrutinio provisorio no es el que define la elección, sino el conteo definitivo que se realiza en el Correo en los quince días subsiguientes al comicio y que es supervisado por la Cámara Nacional Electoral.

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Si hay un tema que emergió con mucha fuerza entre la PASO y la elección general de este domingo es, sin duda, el contexto regional. El escenario político de Sudamérica vivió fuertes mutaciones en los dos meses y diez días que transcurrieron desde las primarias. La situación en Ecuador tras el aumento del combustible; la sublevación popular que no cede en Chile; la elección en Bolivia y el desconocimiento del resultado con el que amenaza la oposición a Evo Morales. Todos estos acontecimientos vistos en serie reflejan una crisis que todavía no se aplaca, más bien lo contrario. Para algunos analistas, la eventual derrota de Macri en Argentina está íntimamente ligada al inicio de un proceso de resistencia al ajuste que muestra la declinación de la supuesta oleada conservadora, neoliberal en lo económico, que arrancó con el golpe a Manuel Zelaya en Honduras y la derrota de Daniel Scioli en 2015.

Los polos de América Latina, tiempos de confrontación

En el entorno de Fernández siguen con muchísima atención todo este panorama internacional, sobre todo el más cercano. No debe pasarse por alto que el candidato cuenta entre sus hombres de confianza en cuestiones internacionales con un joven dirigente chileno con experiencia personal  en comicios presidenciales: Marco Enríquez-Ominami, criado por un dirigente del Partido Socialista trasandino, Carlos Ominami, e hijo del médico y secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríguez, asesinado por la DINA, policía secreta de la dictadura de Augusto Pinochet, en el año 1974. Enríguez-Ominami es el fundador del Grupo Puebla, un foro de espacios progresistas y de izquierda de América Latina bautizado como ProgresivaMente y que en julio pasado tuvo su estreno en aquel estado del centro de México. El Grupo Puebla agrupa a 30 líderes de América Latina: uno de ellos, por supuesto, es el propio Fernández.

En el caso de resultar electo, el candidato del Frente de Todos podría convertirse en uno de los articuladores regionales de esta nueva confluencia de espacios de centroizquierda de América Latina. El otro articulador, por el peso geopolítico de su país y el tamaño de su economía, sería el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador. Para Fernández, ser uno de los rostros de la coalición que venza en las urnas a la experiencia neoliberal de Macri implicará –naturalmente- proyección internacional. Estos entretelones explican la llegada a Buenos Aires, en estas últimas horas, de decenas de personalidades ligadas al pensamiento progresista o de izquierda tanto de la región y de Europa.

Según pudo saber Tiempo, este viernes por la tarde la delegación de visitantes se reunirá en el Congreso con el diputado Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora. La recepción será en el salón Néstor Kirchner, lugar de reuniones del bloque del PJ. Horas después asistirán a una disertación sobre el proceso electoral con los apoderados del PJ, Jorge Landau y Patricia García Blanco, en la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET). Allí mismo compartirán una charla abierta con el diputado del Parlasur y excanciller Jorge Taiana sobre “el panorama regional y los partidos políticos”. Por la noche se realizará una cena de agasajo con algunas de estas personalidades en el espacio gastronómico Salón Garage Argentino, sobre la calle México al 300, justo enfrente de las oficinas que Fernández utilizó a lo largo de la campaña. La comida será encabezada por el propio candidato.

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(Foto: Ricardo Stuckert)


La lista de dirigentes extranjeros incluye al ex jefe de Estado español José Luis Rodríguez Zapatero y al diplomático brasileño Celso Amorim, canciller de su país durante los mandatos de Luiz Inácio Lula Da Silva, entre otras figuras. El sábado, los invitados participarán, en la víspera de las elecciones, de una visita guiada al Museo Evita.  Al día siguiente incluso recorrerán varias escuelas de Avellaneda, para observar en el terreno la realización de los comicios. En la noche del domingo, si la jornada termina con un triunfo, los aliados internacionales estarán en el “Complejo C”. Acompañarán a Fernández en la celebración. Todo indica que esta vez también será de la partida la compañera de fórmula, Cristina Fernández de Kirchner. (En la PASO, CFK permaneció en Santa Cruz y se limitó a mandar un mensaje grabado en video que se proyectó antes de los discursos).