El gobierno nacional volvió a postergar el aumento del combustible y pasó el incremento para después de las PASO para así evitar un impacto en las elecciones cuando el litro de nafta súper ya supera los $43 en YPF.

A través del decreto 530/2019, desdobló la aplicación de un impuesto a los combustibles líquidos (ICL) que tenía que entrar en vigencia en julio.  

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“Resulta conveniente prever una mayor gradualidad, determinando que el incremento total en los montos del impuesto originado en la actualización de que se trata, surta efectos para los hechos imponibles que se perfeccionen desde el 1° de septiembre de 2019″, argumentó.

Ya en julio el Gobierno había aplicado sólo una parte de ese impuesto para que no generara tanto impacto en el incremento de la inflación. En ese momento estaba previsto un aumento del 11,8% por litro en el impuesto pero se decidió reducir el monto a 3,9%.

En agosto debía aplicarse el 7,9% restante pero finalmente sólo se aumentará un 3,1%, lo que implica que costará 0,31 pesos más por litro en las naftas y 0,191 pesos en gasoil.

De esta manera, el impuesto pasará de $ 9,94 a $ 10,33 por litro de nafta y de $ 6,13 a $ 6,37 por litro de gasoil.