Este sábado se realizará en la ex ESMA un homenaje a los y las sobrevivientes de ese centro clandestino de detención, tortura y exterminio al cumplirse 10 años de la primera condena a miembros del Grupo de Tareas de la Armada que funcionó en ese lugar. El Directorio del Espacio Memoria y Derechos Humanos (Ex Esma), compuesto por representantes de los organismos, les hará entrega del premio Hacedores de Memoria, que reconoce su compromiso con la construcción del Espacio y sus aportes al proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

“El homenaje se da en una situación muy especial porque se conmemoran 10 años de la primera sentencia de la megacausa Esma y vaya si han tenido importancia y valor su tenacidad, su lucha, su entrega y su palabra en esta histórica causa para que finalmente se logró la condena de represores que nunca habían estado sentados en un banquillo”, explica Guillermo Amarilla Molfino, nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo quien integra el directorio del Espacio.

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Para Amarilla Molfino, las y los sobrevivientes de la ESMA “han logrado no solamente un aporte esencial en lo que fueron las condenas sino también han tomado un valor crucial para la construcción de nuestra identidad histórica, para el conocimiento de familiares que no sabían mucho sobre el destino de sus seres queridos y gracias a sus testimonios se reconstruyeron historias, experiencias, se reconstruye familia”. 

El premio Hacedores de Memoria se entregará en un acto que se realizará a las 18.30 en la Plaza Declaración de los Derechos Humanos del Espacio Memoria y DD.HH ex ESMA (Avenida del Libertador 8305). Allí, también se realizará el renombramiento de la calle Thorne como “19 de Marzo de 2004”, que recuerda el día en el que sobrevivientes, junto al entonces presidente Néstor Kirchner, regresaron por primera vez al predio tras el retiro de la Marina.

Una hora antes, a las 17.30, el Museo Sitio de memoria Ex Esma realizará la visita de las cinco dedicada a las y los sobrevivientes.

Para Ana Soffiantini, sobreviviente y testigo de los crímenes que se cometieron en ese centro clandestino, estos homenajes son un reconocimiento por los aportes que han realizado “contra viento y marea” en los juicios por crímenes de lesa humanidad y también “un abrazo” para sentirse “fortalecidos, amparados y abrigados por la comunidad en este momento de tanto negacionismo”.

“Para nosotros no fue fácil ser sobrevivientes, en un primer momento fuimos sospechosos necesarios, sospechaban por qué habíamos sobrevivido y eso era algo que no podíamos contestar, porque eso lo pueden contestar los genocidas, que fueron los dueños de nuestra vida y nuestra muerte. De hecho, de 5000 compañeros y compañeras que pasamos por la ESMA, alrededor de 270 hemos sobrevivido”, destacó en diálogo con Tiempo.

Soffiantini estuvo desaparecida en ese centro clandestino entre 1977 y 1979. “Yo creo que estoy viva para contar que pasó ahí adentro, como todas y todos los compañeros que con esa firmeza están siempre dispuestos a testimoniar y contar la historia, no solo en los juicios sino en cuanto lugar se pueda hablar para que realmente esto no vuelva a ocurrir”, señaló y agregó: “Hoy tenemos el honor, el orgullo de este reconocimiento. Nuestro compromiso con la memoria ya lo llevamos en la piel, y con la verdad y la justicia y tratar de explicar qué pasó con los que no están”.

10 años de una sentencia fundacional

El 26 de octubre de 2011 fue la primera condena por delitos de lesa humanidad para los integrantes del Grupo de Tareas que operó en ese centro clandestino de detención. El Tribunal Oral Federal 5 condenó a penas de entre 18 años y prisión perpetua a 16 represores, entre quienes se encontraban Jorge ‘El Tigre’ Acosta, Alfredo Astiz, Ricardo Miguel Cavallo, Adolfo Miguel Donda y Antonio Pernías. Se trató del segundo juicio de la megacausa ESMA, ya que el primero, que se realizó en 2007, no logró finalizar cuando poco antes del veredicto apareció muerte el único imputado, Héctor Febres.

“A pesar de toda la tristeza que encierra y todo el horror que ahí se describió, este aniversario es una victoria para nosotros los y las sobrevivientes. Fue una victoria colectiva, porque hemos construido esa memoria entre todos y todas y lo pudimos expresar en ese juicio histórico. Fue también una victoria de nuestra resistencia y el camino que encontramos y reconstruimos para seguir militando, el camino de la memoria, y con esta memoria poder hacer justicia frente a todos estos crímenes de lesa humanidad que llevó a cabo la dictadura cívico militar eclesiástica. Fue un veredicto fundacional para nosotros”, recordó Soffiantini

Detrás de la sentencia hubo años de un trabajo colectivo de los y las sobrevivientes junto a organismos para construir la memoria sobre lo que había pasado e impulsar la investigación en la justicia. Soffiantini recordó en ese sentido las denuncias en Europa que realizaron Sara Solarz de Osatinsky, Alicia Milia de Pirles y Ana María Martí en 1979 luego de una construcción minuciosa de lo que pasaba en la ESMA.  También resaltó la militancia de compañeros y compañeras para declarar y para reunir a sobrevivientes que con la vuelta de la democracia quisieran dar testimonio. 

“Quizás no fue el juicio al que aspirábamos, que estuvieran de entrada todos presos y por todo tipo de delitos, porque hoy se siguen ampliando la calidad de los delitos, con los delitos de abuso y violación que son muy importantes, pero fue una victoria”, resumió.