Esta edición de Tiempo dedica ocho páginas a reflexionar sobre dos resortes centrales del periodismo argentino. Uno es el sesgo porteñocéntrico de la información que circula en todo el país. El otro, el profundo desequilibrio del sistema de medios, con actores muy poderosos que imponen sus reglas al resto. Fuera de agenda, la dinámica noticiosa tiñó este Día del Periodista de un color aciago: la revelación de que el espionaje ilegal desplegado por la AFI macrista apuntó, entre cientos de trabajadores de prensa, políticos y referentes sociales, a otros tres integrantes de la cooperativa que edita el diario.

Hay, a partir de la página 18, dos bloques de contenidos que buscan enfatizar el debate sobre los medios en la Argentina. El primero es una cobertura nacional de la cuarentena, escrita por colegas de cuatro medios cooperativos, integrantes, como Tiempo, del Encuentro Nacional de Diarios Recuperados, y realizada con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert. En contraste con la realidad única vociferada desde la Ciudad de Buenos Aires, construida desde los medios corporativos porteños, la pandemia se vive en Resistencia, Rosario, Córdoba y Esquel de maneras muy diferentes.

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El mismo pluralismo que ilustra esas crónicas se pone en discusión en las páginas siguientes, donde reconocidos expertos en comunicación, como Martín Becerra y Damián Loreti, señalan los dobleces de la política de medios del actual gobierno, que lejos está de resolver los abusos que legitimó el gobierno anterior. La direccionalidad de los programas de asistencia para el pago de sueldos, destinados a los medios comerciales, particularmente a los hegemónicos, como Clarín y La Nación, deja de lado a los medios cooperativos y sin fines de lucro, reproduciendo la disparidad en un sistema fuertemente concentrado.

Hasta ahí llegaba en esta edición el aporte al debate a propósito del Día del Periodista, pero hubo algo más en relación a nuestro oficio. Ya sabíamos que la AFI había hackeado la casilla de correo electrónico de Gerardo Aranguren, periodista de Tiempo. Ahora se suman Randy Stagnaro, Claudio Mardones y Nicolás Eisler a la lista de espiados ilegalmente por los servicios de inteligencia durante el gobierno de Cambiemos.

El Juzgado Federal Nº 11, a cargo de Marcelo Martínez de Giorgi, ya aceptó la solicitud de Tiempo, acompañada por el CELS y el SiPreBA, para conocer la causa iniciada una semana atrás por la denuncia de la interventora de la AFI, Cristina Caamaño. La cooperativa procederá del mismo modo en relación a estas nuevas revelaciones que, en una jornada que deberíamos celebrar, proyecta más y más sombras sobre los oscuros sótanos de la democracia.