El despacho de Santiago Cafiero está en el primer piso de la Casa Rosada. Una de las vías para llegar hasta sus oficinas -la Jefatura de Gabinete- es atravesar el Salón de los Bustos y subir por la llamada Escalera de Honor (también conocida como Escalera Francia), en cuyo descanso se exhibe un enorme tapiz con la figura de José de San Martín. En todo el trayecto hasta la puerta del lugar de trabajo de Cafiero los cronistas, el fotógrafo y el equipo audiovisual de Tiempo cruzan ambientes silenciosos, vacíos, sin movimiento. Salvo en el Patio de las Palmeras, donde los turistas sonríen mientras posan para las selfies. Es sábado al mediodía, hora del almuerzo. Uno de los colaboradores del jefe de Gabinete aporta un dato antes de arrancar la entrevista. “Llegamos temprano y no había casi nadie para abrirnos. No estaban ni los diarios”, confía. Está claro que para la administración de Mauricio Macri la actividad de los fines de semana no pasaba por Balcarce 50. En el quinto día de su gestión, el gobierno del Frente de Todos busca reinstalar a la Casa de Gobierno como el escenario permanente de trabajo.


-En cinco días de gobierno ya aparecieron señales de diferentes conflictos tanto en el plano doméstico como en el internacional.  ¿La invocación al diálogo y a la unidad nacional de la campaña es suficiente para hacer frente a esta etapa de la gestión?

-Somos respetuosos de las manifestaciones y las opiniones. Hay un cambio de prioridades que implica apuntalar recursos para los que menos tienen, los más pobres y postergados. Hay que ir tomando decisiones, independientemente de que algunas se tergiversan o pueden molestar a algún sector. Nosotros somos un gobierno abierto a la discusión, de diálogo. Tenemos que entender el grado de excepcionalidad en el que está la Argentina hoy, su grado de fragilidad.

-¿Y en materia de política internacional? Ya hubo un cortocircuito con un enviado de Donald Trump…

-Hay que tratar de favorecer articulaciones para que las relaciones internacionales entren en el enclave de una política de comercio exterior fuerte y potente que genere los dólares de exportación, los recursos que Argentina necesita. Eso amerita pragmatismo, la relación comercial no está ideologizada. 

Y por otro lado, tenemos convicciones fuertes sobre lo que fue siempre la política internacional de la Argentina, no de nuestro espacio político, que es la no intervención y la autodeterminación de los pueblos. Somos respetuosos de todos los procesos electorales y hacemos defensa de la democracia. Se pueden empezar a generar algunas tensiones, pero no vemos una situación crítica.

-La Sociedad Rural Argentina (SRA) reaccionó críticamente al anuncio de cambios en el esquema de retenciones…

-Esta medida lo que hace es modificar solamente la cuestión fija de tope que había puesto en su momento el gobierno de (Mauricio) Macri. El esquema de retenciones es el mismo. Lo que hicimos fue modificar una cuota fija que tiene una lógica: esos 4 pesos por dólar que se habían puesto en su momento eran con un dólar a 36 pesos. Hoy, el dólar está a 63. Hay un salto muy importante producto de la devaluación y no termina de acompañar el valor real de las retenciones.

-Si se trata sólo de un ajuste post devaluatorio, ¿por qué cree que un sector del campo tiene una reacción tan confrontativa?

-Vamos a ir conversándolo con todos los sectores. Tengamos en cuenta que esto es una medida de exportaciones. Es una retención a las exportaciones, un tributo, de alguna manera es un derecho de exportación. Esos derechos de exportación quedaron descalzados por la devaluación. 

-Desde la Federación Agraria (FAA), Pedro Peretti planteó la necesidad de un desacople de los grandes terratenientes y los pequeños productores. ¿Está en carpeta?

-Vuelvo a insistir. Lo que se modificó son los derechos de exportación. Sólo impacta en última instancia en quienes deben pagar ese tributo. Los pequeños y medianos productores no tienen una dificultad con respecto a esto. Lo que estamos haciendo es pensar cómo trabajamos un programa integral sobre el campo en general, cómo mejoramos el perfil exportador. El campo fue clave en la levantada del 2001; necesitamos que vuelva a ser ese espacio y ámbito que tenga una actitud solidaria con el resto de los argentinos. Lo que buscamos es generar una mirada solidaria, social sobre nuestras prioridades. El campo es muy importante y tiene que ser dinámico. 

-El miércoles, el sector agroexportador realizará la primera marcha de protesta contra el nuevo gobierno…

-Somos totalmente responsables de la tarea que nos toca hacer desde el gobierno nacional y somos también respetuosos de las voces que surjan en la Argentina con respecto a miradas distintas. Nosotros vamos a estar convocando a todos los sectores y dando las discusiones que sean necesarias. Es desde mesas de acuerdos que nosotros podemos sacar el país adelante.

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(Foto: Edgardo Gómez)


-¿Qué monto de recomposición extraordinaria se estudia para jubilados y beneficiarios de la AUH? 

-No podría precisar los montos porque somos consecuentes con esto; estamos mandando un proyecto al Congreso.

-¿Qué facultades especiales pedirán que sean delegadas?

-Es la capacidad de mover partidas… Estamos entrando sin Presupuesto. Fijamos pautas de gobierno que necesitamos corresponderlas con los gastos del Estado y con inversión pública.Tenemos muchas partidas que fueron sub-ejecutadas en 2019, y tenemos que ver cómo podemos aplicar créditos fiscales.

-El ministro de Economía, Martín Guzmán, habló de un default virtual y de la posibilidad de postergar los pagos de deuda por fuera del calendario previsto…

-Tenemos un default virtual desde el momento que Macri declara el reperfilamiento. Macri tenía que pagar deuda y la pateó para el próximo año, tenía que pagar deuda en el ejercicio 2019 y la patea para el ejercicio 2020. La situación de Argentina es una situación frágil, tenemos una economía frágil. Una economía que sigue en caída, hay que detener la caída para empezar a proyectar un crecimiento económico. Tenemos vocación de pago, pero no tenemos los recursos para pagar. En el plano de la deuda, lo que tiene que ver con los próximos vencimientos los va a ir anunciando el ministro en algunos casos por escrito o en conferencia de prensa. Tenemos que poder armar un programa macroeconómico que sea sostenible en el tiempo y para eso necesitamos tener tiempo, que nos permitan crecer para pagar la deuda e interna. 

-¿En qué plazo piensan? ¿Dos años?

-No es un tiempo, no es temporal, es parte de una filosofía. Es parte de una negociación. Nosotros necesitamos que la Argentina vuelva a ponerse de pie, vuelva a crecer, sino no vamos a tener los recursos necesarios para pagar. 

-¿Qué respuesta obtuvieron del sector empresario en términos de compromiso con este nuevo esquema solidario?

-Tuvimos una buena recepción en la dirigencia empresaria. Insisto con el tema del punto de partida: una Argentina que tiene 40 por ciento de pobres, la desocupación creciendo, el empleo cada vez más restrictivo y la actividad económica en caída. Tenemos que ser conscientes que esa es la Argentina que deja Macri.

-¿Se logró un compromiso formal, por ejemplo, para garantizar precios accesibles en la canasta básica de alimentos? 

-Eso se está trabajando en el marco del programa de Precios Cuidados, también con las Cámaras Farmacéuticas porque el tema de los  medicamentos es otros de los troncos de la economía doméstica. Esperamos un buen resultado con respecto a las negociaciones. Se comparte el diagnóstico: Argentina está en un estrecho camino, no tiene posibilidades de endeudarse, no tiene capacidad de endeudamiento porque está en virtual default y tiene muy poco margen de expansión fiscal. En ese estrecho camino está Argentina. Y todos tenemos que entender eso.

-El proyecto que se enviará el lunes al Congreso, ¿incluye aumentos en Bienes Personales y bienes en el exterior?

-Se incluye un aumento de las alícuotas de Bienes Personales, se van a modificar algunas alícuotas con los mismos topes. No se mueven los mínimos no imponibles.

-¿En qué porcentaje?

-Esto va a la discusión en Diputados, en la comisión del Presupuesto. También tienen un aumento mayor, o con una cuota extraordinaria, aquellos bienes personales que están declarados en el extranjero. ¿Con esto qué buscamos? Fomentar que esos bienes vuelvan al país. Y si fuera así, darles un beneficio.

-¿Se contemplará un impuesto para los consumos o compras en el extranjero?

-Pensamos en un tributo extraordinario para las compras en el extranjero (NdR: se menciona un gravamen del 30 por ciento). Necesitamos que el país salga adelante y de la capacidad contributiva de parte de los argentinos que tengan esa posibilidad. Los dólares nos cuestan mucho a los argentinos. Por otro lado, queremos favorecer y tratar de impulsar el turismo local.

-¿Puede listar los cambios tributarios en beneficio del sector PyME?

-En el sector PyME queremos aplicar la misma mirada que el Estado nacional les pide a los acreedores: ´Dénnos un tiempo para crecer y poder pagar´. Hay que darles un tiempo para que puedan crecer y pagar de nuevo quitando presión tributaria y generando plazos de gracia para que puedan empezar a pagar cuando se inicie una recuperación económica, que puedan empezar a pagar.

-En la dinámica político-parlamentaria, pedirle al Congreso delegación de facultades extraordinarias al Ejecutivo supone tensión y una discusión que no va a ser fácil. ¿Tienen los números?

– (Ríe) Somos conscientes de que se va a dar un debate. Y que siempre estas facultades que se piden en ejercicios que son extraordinarios tienen mucho de suspicacia. Pero también somos conscientes de que los representantes  conocen cuál es el acabado resultado que tenemos nosotros desde el punto de vista fiscal. Y, en esa línea, pensamos que el Congreso nos va a acompañar. 

-¿En qué consiste la anunciada intervención a la Agencia Federal de Inteligencia? Ya hay versiones extraoficiales sobre eventuales interventores…

-El Presidente tiene la firme vocación de que en Argentina se conozca cuál es la tarea y el trabajo de la Agencia Federal de Inteligencia. Que se sepa en qué se invierten los recursos, que se sepa qué tareas son las que se desarrollan. Que haya un control político, democrático, sobre la inteligencia de nuestro país. Por eso es la intervención, cuyos detalles se conocerán en breve.

-¿El nombre del interventor ya está definido?

-Sí. Pero lo va a dar el Presidente. Con el plan. Porque esto implica un plan específico con el tema de inteligencia.

-¿Cuáles son los ejes del proyecto de reforma judicial? El Presidente también lo vinculó con el diagnóstico sobre los “sótanos de la democracia”…

-Es algo que sucede en nuestro país y que debe cambiar. El objetivo es tener una Justicia independiente, que trabaje con plena consciencia democrática y, por sobre todas las cosas, que se rija por la Constitución.

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(Foto: Edgardo Gómez)


-¿La prisión domiciliaria a Julio De Vido tiene algún carácter simbólico?

-Creo que no. No, creo que no. Me parece que es totalmente procedimentaria. No creo que tenga nada que ver con esto. 

-¿En qué plazos están pensando para poner en marcha el proyecto de reforma judicial? ¿Es inminente?

-El proyecto se está trabajando, se está elaborando.

-Se habló de incluir una reforma del sistema acusatorio…

-Sí. Y tratar de generar más fortalezas, más independencia en el Poder Judicial, va en esa línea. Igualmente, estamos trabajando, se sigue trabajando en el proyecto que se va a elevar al Congreso pero más adelante. Es importante que se debata mucho.

-En las horas posteriores a la asunción se conoció el hackeo a la cuenta de Twitter de la ministra de Seguridad. ¿Vincula ese episodio con la decisión del Presidente de intervenir la  AFI? 

-No, desconozco eso. Desconozco cuál puede ser la interpretación. La verdad que no lo sé. Considero obviamente que es algo grave y se estudiará en su momento. Pero hoy es difícil interpretar la causa.

-En el mensaje ante la Asamblea Legislativa el Presidente habló de cambios claros en el manejo de la pauta oficial ¿Cómo funcionará ese esquema?

-La pauta publicitaria ha sido como un instrumento egocéntrico del presidente anterior y buscamos que sea una herramienta realmente de difusión que les sirva a los argentinos y a las argentinas. Y por eso pensamos en el contenido educativo. La idea no es quitar este recurso público a un sector muy deteriorado y muy golpeado, sino todo lo contrario. La idea es continúen, pero cambiando los contenidos. 

-¿Cómo ha sido en estos cinco días la relación de trabajo del presidente y la vicepresidenta?

-Muy coordinada. Muy buena. La elevación del proyecto éste (por la “Ley de Solidaridad y Recuperación Productiva”, NdR) es una elevación coordinada. Claramente.    

Evo en Argentina

El expresidente de Bolivia Evo Morales llegó al país, se le concedió el estatus de refugiado y, al mismo tiempo, es jefe de campaña del MAS. En los últimos días circuló la versión de que podría viajar a alguna localidad del norte para coordinar la actividad proselitista en su país. Se sabe que el gobierno argentino es responsable de su seguridad pero, al mismo tiempo, seguirá con interés lo que el líder boliviano pueda hacer con su acción política.

Consultado por este tema, Santiago Cafiero subrayó a Tiempo que Evo, tras recibir el refugio, tiene la misma libertad que cualquier argentino. «Evo Morales tiene carácter de refugiado en nuestro país. Los refugiados  tienen los mismos derechos de cualquier argentino. Puede expresarse libremente. Nadie le va a coartar las libertades. Obviamente que eso él lo va a hacer con mucha responsabilidad. Evo no podía ser asilado, porque el asilo se concede en una embajada argentina en otro lugar, no en el territorio propio de Argentina. Si en su momento Macri le hubiera dado asilo rápidamente -no sólo a Evo sino también a su familia  y a funcionarios de su gobierno-, eso hubiera pacificado y descomprimido la violencia tan angustiante que se vivió en Bolivia», señaló.

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(Foto: Edgardo Gómez)