Barajar y dar de nuevo. Cuando todo indicaba que el PJ bonaerense iba a dar muestras de unidad, junto a una señal inequívoca de que todos los sectores internos aceptaban confluir bajo una eventual candidatura a senadora de Cristina Fernández, todo se derrumbó. La tormenta perfecta que derribó los naipes de la cumbre estival de Santa Teresita –una tradición con marca registrada en Néstor Kirchner- no fue, por supuesto, el pronóstico del tiempo. Tampoco un supuesto regreso a último momento –llegó el viernes, desde el Exterior- del titular del justicialismo provincial, Fernando Espinoza. La suma de ingredientes que obligó a suspender el encuentro en el polideportivo Las Quintas de la localidad balnearia tuvo un frente legislativo, otro ligado a lo judicial y un trasfondo más importante, el vinculado a la disputa por espacios de poder: los nombres de la lista de diputados nacionales. Como suele pasar en estas encrucijadas, fruto de pulseadas irresueltas, cada sector tiene argumentos racionales pero también objetivos políticos que explican el fracaso de la convocatoria. Igualmente, todo se enmascara en el acto de responsabilizar a los rivales internos: la interpretación de lo que sucedió también se construye y es parte de la puja asamblearia que vive el justicialismo.

A la hora de buscar causas y culpas no habría que minimizar la erosión que intentan los funcionarios de Cambiemos. En los últimos diez días, el gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal aceleró el inicio de la ejecución de las obras previstas en el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) –alrededor de 8000 millones de pesos- en un road-show de reuniones con intendentes. Así se propuso terminar con una versión que circula desde hace meses en la provincia, y que los jefes comunales dan como un hecho: que la falta de experiencia en la gestión y el temor a poner la firma en expedientes y licitaciones -dos rasgos que atribuyen a la mayor parte de los funcionarios bonaerenses del PRO- retrasará la obra pública e impedirá que tenga algún efecto reactivador lo suficientemente visible como para compensar un año electoral que pinta difícil.

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Ayer, tras encontrarse con un escenario estallado, el matancero Espinoza transmitió un mensaje tranquilizador. “En una semana arreglamos todo”, es el diagnóstico que hizo llegar a Tiempo Argentino a través de sus colaboradores. El vaticinio de Espinoza suena contradictorio -en las antípodas- con lo que comentan en voz baja los miembros del PJ cercanos a Florencio Randazzo. El ex ministro de Interior y Transporte está a punto de abandonar el silencio y el bajísimo perfil. Randazzo se encuentra por estos días en Europa y tiene previsto entrevistarse con Francisco en la residencia papal Santa Marta. Hasta ahora, el mutismo de Randazzo viene siendo compensado por las declaraciones del ex titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, que oficia de provocador y cuasi vocero en las sombras: Domínguez suele decir lo que Randazzo y sus aliados del Grupo Esmeralda piensan pero no quieren pronunciar públicamente. Randazzo quiere la foto con el Papa para lanzarse a la candidatura y, si es necesario, competir en las PASO: al mismo tiempo teme que el Pontífice se sienta utilizado.

Desde el FpV que sigue reconociendo el liderazgo de Cristina –donde tienen un rol importante Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” De Pedro y los intendentes del Grupo Patria, como Mario Secco, Jorge Ferraresi y Francisco “Paco” Durañona- el balance de lo que pasó con la (suspendida) cumbre de Santa Teresita pone el foco en la disputa por las candidaturas. Sobre todo en la lista de diputados nacionales y en las nóminas de legisladores provinciales. En confianza, desde el kirchnerismo niegan que el factor de tensión haya sido el pedido de firmar un comunicado en respaldo a CFK o de movilizarse a los tribunales de Comodoro Py el 7 de marzo. De hecho, varios diputados bonaerenses que participaron en las últimas reuniones de la sede partidaria de Matheu 130 aseguran que la propuesta que en realidad había circulado era repetir la fórmula que ya se había utilizado en un documento anterior del PJ bonaerense: pronunciarse contra “la persecución judicial” y las escuchas telefónicas ejecutadas por la AFI a partir de causas y ‘pre-causas’ forzadas desde la Justicia Federal.

Hasta hace una semana, la prueba piloto que ensayaba el kirchnerismo era que CFK encabezara la lista como candidata a senadora y que Randazzo y Scioli compartieran la lista en los primeros lugares de la boleta de diputados. La tensión que explotó en el Congreso con la votación de la ley de ART –sectores del peronismo se acusaron mutuamente de facilitarle la aprobación al macrismo- y la guerra de posiciones de Randazzo, a través de Domínguez y el Grupo Esmeralda, vaciaron Santa Teresita. «