Un columnista del prestigioso diario británico The Guardian aseguró que “tarde o temprano, el gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de reanudar las negociaciones” por las Islas Malvinas, a la vez que indicó que “no pueden ser británicas para siempre”. El periodista deseó que el episodio en el que los jugadores de la Selección Argentina desplegaran la bandera con la consigna “Las Malvinas son Argentinas”, tras el partido de semifinales, sea un llamado a la acción a la diplomacia británica.
“Tarde o temprano, el gobierno del Reino Unido tendrá el coraje de reanudar las negociaciones”, señaló Simon Jenkins en una columna en The Guardian titulada: “¿Las Malvinas son Argentinas? No exactamente, pero las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre”.
Y señala: “Como están las cosas, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth y el ministro de Defensa pospondrán el problema”.
La columna de Jenkins está ilustrada con la foto de los jugadores argentinos festejando con la bandera tras el partido del miércoles. “Sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante el partido en los Estados Unidos sacudiera a alguien para que pase a la acción. No pueden ser británicas para siempre”.
La opinión de Jenkins es una consecuencia de la manifestación de los jugadores tras la victoria por 2 a 1 frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026. En ese camino, el periodista hizo un repaso por la historia de ciertos lugares que fueron colonias británicas y que, paulatinamente, dejaron de responder a la Corona.
Según el informe, el más reciente fue el acuerdo que Reino Unido y España cerraron esta semana en torno a la soberanía de Gibraltar y 24 horas después de la celebración por la firma del tratado en Bruselas, resurgió el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas tras la citada semifinal y Jenkins se preguntó: “¿Será mucho esperar que una negociación similar surja producto de la semifinal de anoche?“.
“Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”, aseveró.