La ronda de presentaciones del Mundial 2026 lleva adjunta la palabra show. Los 75 goles -un solo empate cero a cero y 3.125 de promedio- de los primeros 24 partidos de la Copa de 48 equipos no alcanzan para explicar el concepto. El concierto mundialista, esta competencia de otro fútbol, por ahora entrega partidos vibrantes, algunos empates históricos y heroicos, y victorias contundentes en aquellos encuentros que las figuras lograron ratificar sus condiciones estelares. Lionel Messi, Harry Kane, Erling Haland, Kylian Mbappe y Kai Havertz se anotan en ese pelotón.

Vale preguntarse, por caso, cuál de las potencias asomó la cabeza por encima del resto en la fecha 1. Inglaterra mostró condiciones para liderar la incipiente -y como siempre arbitraria- tabla de favoritos: le ganó 4 a 2 a Croacia -subcampeón en Rusia 2018 y semifinalista en Qatar 2022- en un partidazo en Dallas que dominó por completo con la jerarquía de Kane y Jude Bellingham y el desequilibrio de Noni Madueke. Como campeón vigente, Argentina también construyó una victoria contundente en otra actuación descomunal de Messi. Desde el inmenso estadio de Arrowhead del Kansas City Chiefs, Alejandro Wall se preguntó en Correo Mundial si se trata de la mejor presentación mundialista del rosarino. Acaso el asterisco es Argelia, un rival complejo, molesto y competitivo pero sin demasiado peso en el mapa global.

En el debut, Alemania recuperó su versión más voraz, ese ADN que lo mantiene pisando el acelerador hasta el último minuto del partido. Es cierto que cumplió lo que se esperaba ante un equipo débil y primerizo como Curazao -una amplia goleada-, aunque los decepcionantes empates de España y Portugal revalorizan su goleada en el grupo E. Sin deslumbrar ante Senegal, el segundo Francia ratificó su poder ofensivo con la dupla Mbappe-Michael Olise.
Estados Unidos jugó como una potencia en un deporte que, hasta ahora, no lo es. El aplastante nivel en el 4-1 frente a Paraguay lo encumbró como un equipo a seguir para confirmar, aunque parezca curioso, si es una de esas selecciones para disfrutar de ver. Forma parte, en definitiva, de una primera fecha multipolar donde la influencia está repartida, dispersa, desconcentrada. Sudamérica solo exhibe victorias de Argentina y Colombia mientras que Brasil quedó en deuda en su estreno. Europa acumula los primeros desencantos con España, Portugal y Bélgica. Asia y África amenazan con profundizar su faceta ascendente en los mundiales con Marruecos y Japón -no ganaron, pero jugaron de igual a igual ante Brasil y Países Bajos- como principales representantes. Tal vez lo que venga se termine de acomodar a la historia, donde los 22 títulos son solo propiedad de Europa y Latinoamérica.

Con estadios repletos y fastidio generalizado por las pausas de hidratación, la fecha 1 también entregó muy buenos partidos incluso cuando no se los esperaba. El 2-2 entre Irán y Nueva Zelanda, por ejemplo, alimentaba ese fixture paralelo de partidos de relleno en una Copa con 48 equipos por primera vez. Pero lo que se vio en Los Angeles -justo en esa ciudad- fue un show, un juego sin derecho a la desconexión.
Los números también marcan que hubo tres rojas, aunque con una rareza: todas fueron en el primer partido, en la inauguración en el mítico estadio Azteca entre México y Sudáfrica. Son apenas algunos apuntes preliminares. Anotaciones al margen mientras se desarrolla el evento deportivo más importante del planeta. Nada concluyente en una competencia que recién empieza. Eso sí, la vara para la segunda fecha quedó alta. El fútbol, como también escribió Andrés Burgo en nuestro Correo Mundial, enamora. Algo así como futboleros somos todos, incluso el que piensa lo contrario.


