La Confederación General del Trabajo (CGT) se reunió esta miércoles con un temario que originalmente se limitaba al debate organizativo sobre el próximo Congreso Confederal que tendrá la tarea de garantizar el camino estatutario para renovar la conducción el próximo 11 de noviembre. A la vez, en la agenda, se discutiría la movilización que planifican para el 17 de octubre cuando se conmemore el día de la militancia.

Sin embargo, a partir del contexto que se deriva de las elecciones del pasado fin de semana, el Consejo Directivo optó por tomar algunas definiciones políticas. En un texto titulado “Las instituciones democráticas son el sostén de la República”, manifestaron que “con fortaleza expresamos nuestra defensa al gobierno electo constitucionalmente y la institucionalidad presidencial como referencia plena de la gobernabilidad del país”.

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Por eso, asociaron la renovación de la conducción en su alineamiento con el ejecutivo: “construiremos la unidad del movimiento obrero para ser parte de la solución de los problemas que atraviesa la República Argentina con madurez y custodia de la Paz Social como elemento indispensable para el logro de la justicia social”.

Al mismo tiempo repudiaron toda expresión en favor de una reforma laboral, expresando “firmemente la defensa de todos y cada uno de los derechos laborales de los trabajadores y de aquellos excluidos del sistema que pugnan por ser portadores de esa cobertura social y laboral, ante el oportunismo político de algunos que representan intereses contrarios a la clase trabajadora”.

Por último interpretaron “el mensaje de la ciudadanía en una elección” como un mandato que “debe fortalecer el trabajo y el convencimiento para solucionar los problemas que son estructurales del país y que, sin lugar a dudas, se han profundizado con la pandemia”. Por eso llamaron a “profundizar los aciertos, corregir los errores y resolver lo que falta: una responsabilidad de la política toda y en especial de quienes gobiernan”.