Tras más de cinco años sin que hubiera actividad, la búsqueda de petróleo volverá al mar que rodea las islas Malvinas, esta vez de la mano de la firma israelí Navitas. Aunque aún no hay fecha cierta del inicio de la nueva ronda de exploración, se especula con que será este año ya que la petrolera quiere aprovechar los actuales precios muy altos del mercado internacional de crudo.

Esta decisión surge un día después de que se publicara el acuerdo por el cual Navitas, Rockhopper y Harbour Energy arreglaron de manera definitiva sus diferencias en relación a la propiedad de las licencias de 8 depósitos submarinos de petróleo al Norte y al Sur de las Malvinas.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

Las concesiones o licencias de exploración son otorgadas a las petroleras por el gobierno kelper de Malvinas violando todas las normas argentinas. El gobierno de Puerto Argentino recibe un canon a cambio de las licencias.

Hasta mediados de 2020, Rockhopper y Premier Oil fueron socios en esas licencias. Premier fue adquirida por Chrysaor, la que a partir de esa compra pasó a llamarse Harbour Energy. Esta última mantuvo a Premier como una filial cuyo activo eran la parte de propiedad en las concesiones en torno a las Malvinas.

Mientras la fusión avanzaba, apareció Navitas manifestando su interés por los yacimientos. Este martes, un año y medio después, llegó a un acuerdo por el cual comprará Premier Oil a Harbour Energy. De este modo, Harbour desaparece de escena; no trascendió cuánto cobrará por Premier. Al mismo tiempo, Navitas tomará porcentajes de la propiedad de Rockhopper en las licencias de los cinco depósitos en el Norte de las islas.

Así, en esos cinco yacimientos la relación de propiedad de las licencias será de 65% para Navitas y 35% para Rockhopper. En los tres del Sur, Rockhopper mantendrá el 100% de la propiedad.

Sea Lion

El yacimiento estrella de Malvinas está en el Norte. Se llama Sea Lion y fue descubierto por Rockhopper en 2010. Desde entonces, la firma buscó por todos los medios financiamiento para explorar a fondo del depósito, primero, y explotarlo, después, con poca fortuna. El último intento, hasta ahora, fue la asociación con Premier Oil, que se hizo cargo de las operaciones en el mar y del financiamiento y terminó en un fracaso luego de que resolviera suspender las tareas de 2018, las  que que nunca retomó.

En estos 12 años, Rockhopper –en rigor una página web, un puñado de licencias en un cajón y una cuenta bancaria- fue perdiendo cada vez más porciones de la propiedad de las licencias. Por caso, en 2015, poseía el 40% de la licencia del bloque 032, dentro del cual se encuentra Sea Lion. A partir de ahora cae al 35%. En el caso de los bloques 04a, 04b y 04c, también baja al 35% desde el 64% de 2015. En esos bloques se encuentran otros yacimientos que son continuación de la formación geológica de Sea Lion aunque no han sido explorados a fondo aun.

Según los últimos prospectos de Rockhopper, Sea Lion contiene reservas brutas por 523 millones de barriles de petróleo equivalente. Antes, la firma llegó a afirmar que el nivel de las reservas era tres veces mayor.

Operación financiera

El deshilachamiento de Rockhopper podría continuar ya que los acuerdos firmados con Navitas y Premier Oil prevén que la parte de Rockhopper del costo de las tareas de exploración será costeado con un préstamo que le dará Navitas al 8% anual, una tasa de interés propia de contratos en los que el riesgo es muy elevado. Si se pasa a la fase de explotación, Navitas se quedará con el 85% del flujo de cash que genere la venta del crudo extraído hasta cobrarse el préstamo. Si no hay producción, Rockhopper deberá pagar el préstamo para lo cual solo dispondrá de lo que le queda de propiedad de las licencias otorgadas por el gobierno kelper. Se trata de una apuesta a todo o nada.

Por su parte, Navitas cree que el precio del barril se mantendrá muy elevado por varios años y que el consumo de crudo se mantendrá con tendencia alcista hasta al menos 2035 a pesar de las políticas verdes de los gobiernos, cada vez más comunes, que apuntan a desincentivar el uso de combustibles fósiles en la actividad económica y la vida cotidiana.

Navitas prometió a sus inversores (cotiza en la Bolsa de Tel Aviv) que empleará en Malvinas métodos de explotación petrolera que reducen los costos y que eventualmente estará abierta a la integración de nuevos socios.