Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana la resistencia era llevada a cabo por una mujer. La imagen que quizás haya quedado grabada en el imaginario de la cultura pop es el de aquella misma mujer en un bikini dorado y encadenada, pero no nos confundamos: su verdadero lugar siempre fue la resistencia.

El 4 de mayo se conoce desde hace tiempo como el “día de Star Wars” por el parecido sonoro al pronunciar dicha fecha en inglés (May the fourth) con la icónica frase “May the force be with you”. Mientras que históricamente esta es una fecha para renovar los consumos (este día suele traer aparejados descuentos en los productos de la franquicia) podría también funcionar para renovar algunas ideas respecto de los films, la historia y sus personajes.

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Mucho se ha hablado sobre el enfado que ha sucitado en el fandom el forzado “mensaje feminista” que se ha incorporado en las últimas entregas de la saga. Ambas imágenes planteadas, si bien tienen una porción de realidad, son algo engañosas.

Los tan citados fanáticos, que siempre parecen ser retratados como gente muy indignada, en realidad consisten en un grupo bastante heterogéneo de personas, tan diverso como nuestra propia sociedad. Por otro lado, el feminismo que pareciera, de acuerdo con varios comentaristas, arruinar todas las producciones audiovisuales también es un poquito más que poner más mujeres en una pantalla o transformarlas a todas en un prototipo de fémina aguerrida.

Basta con recordar a la Princesa Leia, personaje central de la saga originaria. Difícilmente alguien podría decir que su figura adscribe al prototipo de mujer que sólo puede realizarse o definirse a partir de la mirada de un hombre, es más bien ella quien los ha buscado para llevar a cabo su misión: restaurar el orden en la galaxia. Hacerle justicia a este personaje es recordar que sus ambiciones no estaban atadas a las de un hombre, que su personalidad segura y dominante no era vista como una amenaza por aquellos a su alrededor, que su lugar era la resistencia.

El espíritu de Leia fue siempre disruptivo y sin pretensiones. Así también deberían ser los productos culturales que queremos que adhieran a una visión mucho más feminista. No sólo un mero rótulo o cupo de mujeres cis, sino una crítica verdadera que pueda restaurar el orden en la galaxia.

Que la fuerza nos acompañe, a todas y todos los que queremos un mundo diferente.