Los avances del plan de vacunación permitieron que gran parte de la población argentina llegue protegida a enfrentar la tercera ola de la pandemia de coronavirus, ya en curso a nivel local ante la explosión de la variante Ómicron. En paralelo a esos avances se intenta llegar a quienes eligen no vacunarse, y se toman cada vez más medidas para que se decidan a hacerlo. Pero todo este esquema deja fuera a un pequeño y frágil grupo: el de los bebés menores de tres años con factores de riesgo. Es decir, sin edad para la vacuna y susceptibles de transitar la enfermedad con gravedad o morir si se contagian de covid. El pedido desesperado de una familia en esa situación llegó a la cartera de Carla Vizzotti.

“Nacer y morir en pandemia. Una propuesta de políticas de cuidado y prevención de la re internación de bebés nacidos prematuros durante la pandemia del SARS-CoV-2 y otros bebés considerados grupos de riesgo ante el COVID-19”. Así se titula el documento elaborado por Sofía Gastellu y Alejandro Martín Yaverovski, mamá y papá de Libertad, una beba de un año y cinco meses que nació prematura extrema con displasia broncopulmonar, pasó 99 días en neonatología, 92 de ellos con oxígeno y casi un mes intubada.

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Los pedidos concretos son dos: que se comunique qué información hay en relación a la posibilidad de vacunar contra el coronavirus a menores de tres años –como ocurre, por caso, en Cuba, con la vacuna Soberana- y que se tomen medidas que permitan el teletrabajo a cuidadores primarios de estos bebés. En el documento piden “inclusión de las familias convivientes –cuidadores primarios– de niñas y niños nacidos prematuros y otras infancias de riesgo menores de tres años mientras dure la Pandemia del SARS-CoV-2 en la Resolución Conjunta 4/2021 del Ministerio de Salud y Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad 2 Social, del 08-04-20211 y en la Resolución N° 91/2021 de la Secretaría de Gestión de Empleo Público de la Jefatura de Gabinete de Ministros”.

“Libertad necesita seguir el aislamiento para que pueda albeolizar sus pulmones, resolver el FOP (foramen oval permeable) de su corazón y el normal desarrollo de sus ventrículos cerebrales. ¿Cómo sostenerlo sin una resolución gubernamental que ampare a familias como la nuestra en la modalidad de trabajo remoto?”, se preguntan Sofía y Alejandro en el documento que hicieron llegar por mesa de entradas al ministerio que encabeza Vizzotti. Por el momento recibieron la comunicación de un vocero que les aseguró que la Ministra está al tanto del caso.

La pareja trabaja en distintos ámbitos del sector público y pudo sostener el empleo de forma remota gracias a la “empatía de jefes y jefas. Pero están siendo empáticos sin marco legal. De golpe nos pueden decir que no lo pueden sostener más. Leemos el diario de mañana en los diarios de Francia, Italia, Inglaterra y sabemos que hay que activar ahora”, remarca la mujer en relación al avance de la pandemia en Europa, donde en varios países están volviendo las restricciones. “No sé por qué no estamos barajando por lo menos para los chicos de riesgo traer la vacuna Soberana. Nos adelantaría un año y medio, y no es poco (sobre el tiempo que falta para poder vacunar a su hija con las alternativas hoy vigentes). Si la única opción es aislarse y vacunarse, me falta algo: ayuda para aislarme y opciones de vacunación”.

Libertad, su mamá y su papá sostienen un aislamiento casi total desde marzo de 2020, cuando la mujer cursaba un embarazo de alto riesgo y estaba de licencia, mientras que su compañero comenzó con teletrabajo por ser paciente cardiaco. La beba nació en la semana 28 de gestación, pesando 840 gramos. Pero bajó a 711. Tras una larga internación, logró pasar al aislamiento en su hogar. Sólo socializa con su familia más directa y sale para los controles médicos.

“A mí no me pesa el aislamiento, me pesa salir. Ahora sobre todo, que nadie usa barbijo. Cuando tengo que sacarla para llevarla a un control y pido que alguien se suba un barbijo lo hacen de mala gana o me dicen ‘dejala encerrada si es de riesgo’ –relata Sofía- Ya dejamos de hacer todo lo demás. Ella sociabiliza con dos primos una vez por semana, vacunados y con barbijo. Toda la sociabilización de ella es con cuatro personas, al aire libre y con barbijo. No le puedo dar mucho más. Hace un mes y medio había una expectativa más alentadora, pero Delta y Ómicron no son amables con los cuerpos no vacunados”.

Sofía y Alejandro integraron un grupo de familias con niños y niñas con condiciones de riesgo que durante gran parte de la pandemia luchó por los avances de la vacunación pediátrica y la garantía de derechos para estas infancias. Pero la mayoría de esos niños y niñas son mayores de tres años, por lo que pudieron ir recibiendo sus dosis de protección. Las y los bebés, en cambio, deben seguir esperando.

“Solo por prematurez extrema ya hay condiciones de riesgo más allá de la pandemia, que agrega un condimento extra. Si logramos que ella no se enferme y alveolice sus pulmones durante dos o tres años más, puede ser una paciente sana en el futuro. Por eso nos abroquelamos, y no es fácil. Algunas personas comprenden y otras no, nos catalogan de exagerados. Pero una vez mi hija tuvo fiebre con una vacuna de calendario y estaba inmóvil, respirando con dificultad. Siempre te dicen que a estos bebés se los puede llevar una fiebre, conocemos casos. Una ayuda específica hasta que se vacunen es darnos condiciones para mantenerla lo más aislada posible”, enfatizó la mamá de Libertad.

Ómicron y pediatría

En tanto, los números de la tercera ola ya muestran sus efectos sobre la población pediátrica no vacunada. Según indicó el médico Oscar Trotta, del Hospital Garrahan, el 70% de las chicas y chicos internados allí por covid no fue inoculado o tiene esquema incompleto. Por eso especialistas insistes en que quienes tengan edad para vacunarse reciban todas las dosis correspondientes. Así lo dijo a este diario el infectólogo Martín Hojman, del Hospital Rivadavia y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), en relación a las y los pediatras que sugieren a las familias que esperen para vacunar a sus hijos e hijas: «Es un grave error. Los chicos transmiten y se pueden enfermar. Cuando me preguntan, les digo que cambien de pediatra. El médico que dice eso no entiende lo que está pasando”.