Mediante la Resolución N° 1169/MEIGC/19, el Ministerio de Educación informó que se creó una mesa de trabajo representativa de los diferentes actores de la cartera, para el desarrollo de los lineamientos generales. Esto deja sin efectivo la polémica Resolución 4055/18, que habilitaba el cierre de escuelas nocturnas.

“La situación era insostenible”, dijo una fuente del gobierno de la ciudad a este diario. “No podíamos seguir adelante con esta decisión ya que nunca fue una disposición directa de Horacio”, arremete el funcionario oficialista sugiriendo que Soledad Acuña tomó sola la decisión de cerrar las escuelas nocturnas sin consultar a sus superiores. Más allá de este aparente alejamiento del gobierno respecto a la Ministra de Educación, la derogación de la Resolución 4055 significa un gran triunfo de toda la comunidad educativa que hizo lo imposible para volver a foja cero el cierre de escuelas.

Solo hay felicidad en el sector luego de ser notificada de la marcha atrás de la Resolución 4055: “Esto es el triunfo de las maestras y maestros movilizados”, dijo el Secretario General de ADEMYS, Jorge Adaro, en diálogo con Tiempo. Por su parte el titular de UTE, Eduardo López, manifestó: “Siento orgullo de la comunidad educativa que defiende la educación pública, vergüenza de los funcionarios que tenemos que cierran escuelas. Esta ciudad es una ciudad con corazón grande con gobernantes con corazón muy chico. Ahora vamos por la UniCABA”.

¿Por qué retrocedió el gobierno con el cierre de escuelas?

Desde la cartera de educación reconocieron que el tema estuvo mal manejado desde el comienzo. La comunidad educativa supo adelantarse a la agenda del gobierno, al instalar rápidamente cuál era la intención de fondo de la Resolución 4055: el cierre progresivo de los comerciales nocturnos al impedir la inscripción a los primeros años.

A diferencia de la campaña mediática que el ejecutivo porteño desarrolló para que UniCABA sea aceptada en parte de la sociedad, esta vez no ocurrió lo mismo. El viernes 14 de diciembre, a las pocas horas de ser publicada la Resolución 4055/18, los gremios docentes junto a su equipo de abogados confirmaron que bajo la fachada de “actualizar” los programas educativos en los comerciales había un ajuste directo que ponía en riesgo no solo la estabilidad laboral de alrededor de 1.600 docentes, sino la continuidad de las escuelas vespertinas y el acceso a la educación pública y gratuita de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Varios abogados especialistas en la materia habían adelantado a Tiempo que se venía una catarata de amparos legales para suspender el cierre de escuelas, porque la Resolución era inviable por donde se la mire. El gobierno conocía los fundamentos legales en los cuales se iban a apoyar estos amparos y, paulatinamente, fueron instalando el latiguillo “en la Ciudad no cerramos escuelas, las abrimos”. El último manotazo de ahogado que impartió desde la cartera educativa fue una serie de videos y flyers donde la propia Ministra Soledad Acuña explicaba muy superficialmente esta idea del no cierre.

En el mismo sentido, otra fuente del riñón de Horacio Rodríguez Larreta admitió que cada uno de los repudios sociales que recibió el Jefe de la Ciudad molestó y mucho al mandatario, y eso hizo que acelerara la caída de la Resolución 4055/18. Después de esta victoria de la comunidad educativa, ¿cuál será el futuro de Soledad Acuña? Esa es una de las preguntas que tendrá respuesta en las próximas horas.

La nueva resolución

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