Horas después de que el gobernador Gerardo Morales admitiera que Jujuy se encontraba con más del 90% de las camas de terapia ocupadas y al borde del colapso sanitario por el COVID -19, la muerte del cooperativista de Calilegua, Fredy Ramón Moya, de 34 años, alertó sobre la falta de recursos para asistir la emergencia sanitaria en la provincia del NOA. Sin embargo, este martes el radical anunció nuevas flexibilizaciones a la cuarentena en algunas zonas y reveló que pidió personal de salud a la Nación porque con los que tiene solo puede utilizar la mitad de los respiradores que tiene el sistema.

Moya murió en la madrugada del lunes en el Hospital Oscar Orias de Libertador Gral. San Martín, a 130 kilómetros la capital jujeña y considerado zona roja de contagios en la provincia que hace poco flexibilizó la cuarentena y habilitó el turismo interno, pero que hoy le sacó el foco de atención al AMBA. Era presidente de la cooperativa de trabajo El Milagro, en Calilegua, y el miércoles 5 de agosto su hermano Franco lo llevó, con todos los síntomas del coronavirus, al hospital del pueblo donde quedó internado: además de la fiebre y los dolores, sufría diabetes. Pero el domingo lo trasladaron de emergencia al hospital de Libertador, a 10 kilómetros, y a las dos de la mañana del lunes murió. Dejó una viuda y cuatro hijos de 3, 6, 17 y 18 años.

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“Antes de que le den los resultados del PCR a mi hermano lo trasladaron a la sala de Covid de Calilegua. Ahí estaba mal, pero la cosa es que él necesitaba respirador y no se lo dieron. Del hospital decían que estaba bien, pero estaba mal”, cuenta Franco.  “A mi no me hicieron PCR ni ningún testeo. Tuve dolor de cabeza, de ojos, fiebre. Jujuy es un despelote. Te abandonan, nadie te da bolilla”, se queja.  

La viuda, Fátima Altamiranda, denuncia que a Moya, su marido, no le pusieron respirador y que el jueves, cuando ella fue a verlo al hospital de Calilegua para quedarse y acompañarlo, a él le faltaba el aire. “En el hospital me decían que estaba bien, pero él no podía respirar. Ni bolilla le daban”, cuenta.

Altamiranda cuenta que el domingo, cuando la situación no daba para más, llegó una ambulancia del Same al hospital de Calilegua. “La habían llamado para llevarlo a la casa, pero el (médico) de Same se enojó porque él tenía taquicardia. Se lo llevaron de emergencia a Ledesma”, recordó. A la madrugada siguiente, Moya falleció.  

Cristina Olarte, secretaria de la Federación de Cooperativas de la provincia de Jujuy (FECOOPROJU) que contempla a la cooperativa El Milagro e integra la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT),  apuntó que en Jujuy la situación es crítica y que los trabajadores están desamparados: “Es concreto el abandono de personas, en el caso de Freddy era diabético y no debía estar en el lugar dónde estaba”, dijo. Y remarcó que Calilegua es una localidad a la que el Covid-19 tiene muy afectada.

“La situación de Jujuy es caótica, pero la de Libertador General San Martín es trágica. El departamento tiene 82.000 habitantes, de los cuales 40 mil viven en la ciudad cabecera. Para toda esa gente tiene un solo hospital con seis respiradores”. La que habla es Patricia Gutiérrez, concejal por Unidad Ciudadana de Libertador, más conocida como Ledesma por el nombre del Ingenio azucarero del apagón en la dictadura cívico militar y la bagazosis, enfermedad respiratoria que causa el bagazo de caña y que se llevó a la Madre de Plaza de Mayo, Olga Aredes. En esa empresa se encuentra uno de los principales focos de contagio del coronavirus de la provincia: de los 6 mil empleados que tiene, 276 tienen la enfermedad y ya lleva 8 obreros fallecidos por Covid-19.  

Gutiérrez apunta contra el intendente local, Oscar Jayat, el gobernador Morales y su ministro de Salud, Gustavo Bouhid, todos de Juntos por el Cambio. A los tres, junto a la directora del hospital Manuela Cabello, los denunció penalmente el 17 de julio pasado por “propagación de una enfermedad contagiosa”, “abandono de persona, incumplimiento de deberes de funcionario público”.

La concejala recordó que Jujuy solo utiliza la mitad de los 120 respiradores que tiene porque no tiene quien los opere. Morales confirmó esa deficiencia e informó que pidió médicos a la Nación. “Tenemos 120 camas de terapia con respiradores, pero podemos usar solamente 60 porque tenemos terapistas para esa cantidad. Y es por eso que tenemos las camas de alta complejidad en un 93% de ocupación, pero es por la falta de terapistas.  Pero hoy llegaron dos terapistas de Córdoba y nos llegarán 24 profesionales desde Nación”, dijo este martes.

Desamparados

“Estamos en Jujuy desamparados ante la pandemia”, dijo la líder de la organización barrial Tupac Amaru, Milagro Sala. En declaraciones a El Destape aseguró que los hospitales de la provincia “no tienen camas, respiradores ni alimentos”.  

El domingo por la noche, al conducir el informe televisado del Comité Operativo de Emergencia (COE) Gerardo Morales había asegurado que la ocupación de camas era crítica en la provincia: “Nos pone a punto del colapso”, dijo. Las camas de terapia intensiva en la red hospitalaria provincial (siete hospitales) alcanzó el 93,1% de la capacidad, mientras que el 70% de las 202 camas de internación están ocupadas.

Pese a todo, este martes el gobernador radical aseguró que “la situación está bastante controlada y se fortalece el sistema de atención primaria”. El COE había registrado entonces 155 nuevos casos y 4 nuevas muertes, que ya sumaron 99 en Jujuy.