Una denuncia de abuso por parte del exalumno Rufino Varela sacudió al colegio Cardenal Newman, que pidió disculpas cuando el caso se hizo público. A raíz de ese caso, surgieron otros. Las autoridades reconocieron que otras cinco víctimas se acercaron, mientras que el denunciante inicial asegura tener registro de 22 casos. La policía de Irlanda se metió también en la investigación y hasta el Papa Francisco y el ministro de Educación Esteban Bullrich llamaron a Varela para interiorizarse.

El diario La Nación publicó una nota con la denuncia de Rufino Varela. En la misma, se detallan los horrores sufridos por la víctima: primero, en su casa, a manos de un casero; luego, en el colegio, cuando fue a buscar consuelo con el padre Alfredo. Ambos casos ocurrieron en la década del 70.

Sumate y apoyá el periodismo autogestivo

ASOCIATE

El padre Alfredo era en realidad Finnlugh Mac Conastair, capellán del Newman por aquellos días. En 1981, fue separado de la entidad en silencio a raíz de este caso –en una jugada de encubrimiento que involucró al propio padre de la víctima, de manera casual-, y murió impune en 1997.

El caso Varela

Varela estuvo al borde del suicidio cuando tenía 15 años, en 1980. La interrupción de su madre le salvó la vida. Luego de ese episodio, Varela confesó que era abusado desde hacía 4 años por el casero del hogar, José Antonio Moreira, a quien sus padres echaron y nunca más vio.

Sin embargo, no pudo exteriorizar en ese momento lo ocurrido con el padre Alfredo (Mac Conastair), a quien había elegido 3 años antes para contar el drama que vivía con el casero José. En ese 1977, el padre Alfredo “lo llevó a su cuarto -vivía en el colegio, debajo de la capilla-, le hizo bajarse los pantalones, lo acostó boca abajo en su catre, le puso una almohada en la cabeza, le dio diez azotes con algo que no vio, pero que cree que era un cinturón de cuero, y le manoseó los genitales mientras le preguntaba detalles sexuales”, describe el citado medio. “Ya estás en paz y esto es un secreto entre nosotros y Dios”, lo despidió el padre Alfredo.

En 1980, Varela acudió a otro religioso del Newman, Desmond Finegan –murió en 2014-. Según Varela, Finegan le dijo que debía perdonar a Alfredo “porque estaba viejo”. Sobre esa conversación, se basó el último golpe que recibió Varela y que involucra a su propio padre.

John Burke, director del Newman en esa época, reconoció semanas atrás a las nuevas autoridades del colegio conocer la historia de Varela. Según el relato de Burke, Finegan le dijo que un alumno le había contado que el padre Alfredo lo había azotado, pero que, por pedido del chico, no podía decir quién era. Sin conocer la identidad de la víctima, Burke convocó al padre de Rufino, Florencio Varela, para pedir asesoramiento. Florencio era juez de menores; murió en 2006. En 1981, se aceitó la silenciosa salida del padre Alfredo del Newman.

“Según sus explicaciones, tengo que aceptar que mi padre murió sin saber que cuando accedió con usted y el obispo (Finegan) a encubrir al padre Alfredo (el victimario), la víctima era su propio hijo”, le recriminó Varela a Burke vía mail. “Por favor, entienda que mi principal interés era buscar un consejo con la idea de sacar al cura del colegio. Mi intención nunca fue que haya lo que usted llama un «encubrimiento»”, respondió Burke.

Los nuevos casos

Los relatos de las víctimas que se animaron a contar su historia a partir del caso Varela son similares: el cura aprovechaba las confesiones que realizaba en su cuarto para desnudar, azotar y masturbar a los alumnos.

Los egresados del 82 se juntaron en una cena para charlar sobre el tema. Allí, surgieron cuatro nuevos casos. Varela asegura tener 22 casos registrados. Todos, excepto uno, con el padre Alfredo como victimario.

Jonathan Hayes, un sargento de la policía irlandesa, le escribió a Varela para pedirle detalles del caso.

La orden bajo la lupa

El Newman fue fundado en 1948 por los Christian Brothers, una orden religiosa irlandesa que llegó a tener cientos de colegios alrededor del mundo. Desde el 2000, el Newman está manejado por una asociación de padres.

Varios integrantes de los Christian Brothers aparecieron involucrados en casos de abuso de menores en diferentes países. En 2011, Philip Pinto, que entonces estaba al frente de la orden, admitió que el futuro de los Christian Brothers era incierto por el alto costo de las indemnizaciones que tuvieron que pagar por abusos sexuales y el daño a la reputación de la orden que esos casos habían generado. El 19 de junio de 2012, el Newman organizó una cena de recaudación de fondos para ayudar a las maltrechas finanzas de los Christian Brothers.

Burke se encarga por estos días de las negociaciones en los casos de abuso, desde Irlanda. Viajó a Buenos Aires en octubre pasado para participar de una reunión con el presidente Macri y varios integrantes del gabinete que se egresaron en el Newman. En aquella oportunidad, Varela mantuvo reuniones con Burke, a quien considera cómplice del encubrimiento, para tratar de averiguar qué sabía el colegio de los abusos e instarlos a que pidiesen disculpas públicas. No hubo acuerdo entre las partes y el Newman recién publicó una carta pidiendo disculpas luego de la nota publicada en La Nación. A la policía de Irlanda se le sumaron el Papa Francisco y Esteban Bullrich, que llamaron a Varela para interiorizarse en su caso.

Alberto Olivero, director del Newman, dijo que formaron una comisión para escuchar y contener a las víctimas y que al momento recibieron el testimonio de otros cinco ex alumnos abusados por el padre Alfredo, además de Varela. “Sean cinco o sean 20 es un horror”, dijo Olivero. El Newman está pensando en algún tipo de evento público, que no sería una misa, para convocar a los ex alumnos y pedir disculpas públicas.

El colegio Cardenal Newman es uno de los más exclusivos del país. Allí, estudiaron el presidente Macri y varios de sus ministros.