La escena es de 1974. Una periodista de Canal 7 habla con un prefecto en la costa de Olivos (Vicente López) acerca de cómo viene la temporada de verano, y la espera de que apareciera la novedad del momento: la tanga. Más allá de eso, el video en blanco y negro cobró difusión por otra imagen asociada a la nostalgia: la gente del AMBA podía jugar en la arena y bañarse en las aguas el Río de la Plata. El video reflotó un proyecto de vecinos del norte del Gran Buenos Aires que proponen un Parque Natural Náutico, recuperar los espacios públicos privatizados y, básicamente, volver a mirar y disfrutar del río.

Desde 2015, la Agrupación Intervecinal del Puerto de Olivos (AIPO) de Vicente López tiene presentado el proyecto de creación del Parque Natural Náutico Las Escaleritas. El núcleo de la iniciativa es “la puesta en valor del Puerto de Olivos y el área ribereña adyacente (al sur), donde funcionaba hasta hace 50 años el mítico Balneario Las Escaleritas”.

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“Se quiere rescatar el espíritu de ese ícono de Vicente López de la primera mitad del siglo XX, lugar común donde se mezclaban grupos de personas generando un acontecimiento socialmente relevante más allá procedencias de cada grupo”, comentaron a Tiempo. Y enumeraron los postulados: “Recuperar los Espacios Públicos cedidos; reponer la traza de la antigua Línea de Ribera; respetar el Camino de Sirga; reconstituir el natural Corredor Biológico, uniendo Vicente López por su ribera; sanear el ambiente fluvial y el de sus áreas adyacentes; aumentar los Espacios Verdes; proteger un nuevo Nodo -eslabón-  del Corredor Biológico, entre el “Parque y Paseo Peatonal del Puerto” al norte y, en dirección sur, hasta el Nodo del Círculo Militar para unirse con el “Área Natural-Reserva” en H. Yrigoyen y el río”.

La iniciativa, además, busca algo más audaz y complicado: recuperar diez hectáreas de espacios verdes públicos y un kilómetro de ribera; y retirar los escombros que actualmente impiden el acceso al río, “saneando el suelo de la contaminación causada por rellenos permitidos por el Municipio en el período 1986-2018”.

En plena pandemia, el 2020 y el 2021 fueron años paradigmáticos en la lucha de la sociedad de Capital y Gran Buenos Aires por recuperar el río. El motor se generó en CABA, ante la presentación de dos proyectos oficiales del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que dictamina privatizar los últimos dos espacios posibles de acceso público al Río de la Plata: uno en Costanera Norte, en el que harán grandes torres y desarrollos inmobiliarios donde funciona Costa Salguero; y el otro en Costanera Sur, en el que IRSA construirá un barrio privado. Las audiencias de ambos proyectos fueron multitudinarias con más del 90% de exposiciones en contra que las declaraban inconstitucionales, entre otros puntos por no tener informes de impacto ambiental y por incumplir el Camino de Sirga. Como no eran vinculantes, el oficialismo de la Ciudad siguió con sus ideas.

En Vicente López, el primo de Mauricio, Jorge Macri, llevó adelante una política similar en cuanto al río. Si bien en Olivos la gente llena el Vial Costero, y la ciudad mira al río mucho más que su hermana mayor Capital Federal, es básicamente eso: mirar. Acceder al río, volver a disfrutarlo, tener costa o meterse en el agua hoy es incluso físicamente imposible por las barreras de escombros, y por las privatizaciones que llevó adelante el Municipio en los últimos 25 años, profundizada a partir de 2014, especialmente al sector gastronómico.

La última novedad fue en diciembre pasado, cuando inauguró Mostrador Santa Teresita, que tiene al famoso chef, Fernando Trocca, como su emblema. “Él afirma solo aportar el know how, aunque en entrevistas y redes sociales podría parecer que además es socio”, apunta Juan Pedro Frère Affanni, de AIPO. El restaurante de 4 estrellas está ubicado en calle Alberdi 25, literalmente frente al río. Los vecinos denuncian que es “completamente ilegal”. Así lo cuenta Frère: “ese restaurante no podría estar ahí porque el espacio que ocupa es público, del dominio provincial, y según lo establecido por el Código Civil y la Constitución Nacional, debería quedar de libre acceso pues es parte del Camino de Sirga. Además, no se realizó el estudio de impacto ambiental correspondiente”.  

Igual que en CABA, como una continuación visual y geográfica, Vicente López exhibe grandes edificios sobre terreno ganado al río, y un flujo de tránsito incesante donde hace cincuenta años era playa, con público que se metía en las aguas y otras jugaban a la paleta, como lo muestra un video de 1974, que a esta altura parece ciencia ficción.