El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, firmó el decreto para designar como jefe del Ejército al general elegido por el futuro mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, que asumirá este domingo, y que confirma el protagonismo que tuvieron las Fuerzas Armadas en la política doméstica durante la gestión del ultraderechista.

La designación del general Julio César de Arruda como jefe del Ejército fue publicado en el Diario Oficial de la Unión de este miércoles y pudo haber sido uno de los últimos actos de gobierno firmados por Bolsonaro en suelo brasileño, ya que sus colaboradores han dicho que deberá viajar por tres meses a Estados Unidos, y que su partida se concretaría este jueves o el viernes, de manera de evitar tener que pasarle el mando al vencedor de las elecciones.

La designación contó con la aprobación del equipo de transición y había sido anticipada por el futuro ministro de Defensa de Lula, el jurista José Mucio Montero.

Arruda será designado jefe interino del Ejército el viernes y deberá ser ratificado por Lula en lugar de Marco Antonio Freire Gomes.

El gobierno de transición de Lula también anunció que cambiará a los jefes de la Marina y de la Fuerza Aérea, aunque el recambio no se realizará anticipadamente sino ya la próxima semana.

El nuevo jefe del Ejército asumirá con la tarea de desestimular los actos que se realizan en Brasilia y en las principales ciudades del país con acampes de miles de personas frente a los cuarteles para pedir un golpe de Estado contra la asunción de Lula

El futuro Gobierno de Lula tendrá nuevamente a un civil al frente de Defensa, luego de que, por primera vez desde la vuelta de la democracia en 1985, tanto el expresidente Michel Temer (2016-1018) como Bolsonaro colocaron generales a cargo de la cartera que reivindicaron, por ejemplo, el golpe de Estado de 1964 que instauró una dictadura de 21 años.

El Gobierno de Lula deberá también exonerar de sus cargos a más de 6.000 militares que ocuparon cargos en la administración pública designados por Bolsonaro con doble función y doble salario.

Bolsonaro juega al misterio sobre su partida a Estados Unidos

Bolsonaro no termina de confirmar su posible viaje, esta semana, a Estados Unidos, para permanecer tres meses cerca de su aliado el expresidente estadounidense Donald Trump y así evitar pasar la banda presidencial a Lula este domingo.

«No voy a hacer una fiesta. Fake. No viajaré este miércoles. Fake», dijo Bolsonaro escuetamente a la CNN Brasil, ante informaciones de prensa de que tiene todo listo para mudarse tres meses a Orlando, estado de Florida, donde se concentra gran parte de la extrema derecha brasileña en el exterior.

Se desconoce si habrá alguna autoridad bolsonarista en el cambio de mando, en la ceremonia prevista en la puerta del Palacio del Planalto, la sede del gobierno, luego de la jura ante el Congreso.

Según fuentes políticas cercanas a Bolsonaro citadas por la prensa local, el jefe del Estado, que apenas trabajó cuatro días desde que perdió la reelección ante Lula el 30 de octubre, podría viajar el jueves o el viernes hacia Estados Unidos.

La prensa brasileña indicó que ya se encuentra en Florida Carlos Bolsonaro, hijo presidencial y concejal de Río de Janeiro y asesor digital de su padre, considerado el jefe del llamado «gabinete del odio», la máquina de fake news de redes sociales que está bajo investigación criminal en la corte suprema.

Según asesores del ultraderechista, Bolsonaro deberá pasar la noche de Año Nuevo en el condominio Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, propiedad del expresidente estadounidense Trump.

Ambos estuvieron allí en 2020, como presidentes.

Bolsonaro no reconoció abiertamente la derrota electoral y no condenó los atentados ocurridos el 12 de diciembre en Brasilia cuando bolsonaristas lanzaron una serie de ataques en las calles, quemando más de una decena de vehículos contra la diplomación de Lula como presidente.

La seguridad en torno a la ceremonia de asunción de Lula será reforzada luego de que el fin de semana fuera descubierto un plan ejecutado por un empresario bolsonarista acusado de colocar dinamita en un camión tanque de combustible para intentar volar el aeropuerto internacional de Brasilia.

George Washington Sousa, acusado de terrorismo y con un arsenal en su departamento alquilado en Brasilia, confesó a la policía que pretendía generar caos y provocar que Bolsonaro decrete el estado de sitio antes de la asunción de Lula.

Por otra parte, la Fuerza Nacional de Seguridad, policía de elite del gobierno federal, se sumó al operativo del 1 de enero en Brasilia para la ceremonia de asunción de Lula, en el marco del refuerzo de las medidas de seguridad, sobre todo porque frente al cuartel general del Ejército en Brasilia acampan miles de manifestantes que piden un golpe de Estado para la permanencia de Bolsonaro en el poder.