Ginebra

Estados Unidos y Rusia reanudaron este viernes gestiones para forjar un acuerdo de cooperación militar y humanitaria en Siria, en momentos en que la guerra continúa deteriorando las condiciones sobre el terreno y luego de meses de idas y venidas, de plazos incumplidos y de fallidos intentos de lograr una tregua en todo el país.

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El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su par ruso, el canciller Serguei Lavrov, se reunieron en Ginebra como parte de un nuevo esfuerzo de Estados Unidos de sumar a Rusia como socio en Siria en momentos en que el conflicto se vuelve más complejo con la reciente invasión de tropas de Turquía.

Ni Washington ni Moscú han indicado que un acuerdo es inminente, aunque ya parece haber algunos progresos en torno a un tema crítico: la asediada Alepo, donde la ONU reclama una tregua de 48 horas para poder distribuir ayuda humanitaria a los civiles atrapados en la norteña ciudad siria.

«No quiero arruinar el clima para las negociaciones», dijo Lavrov al ser consultado por la prensa, antes de iniciar el encuentro, sobre cuáles eran los principales impedimentos para alcanzar una tregua en toda Siria, informó la cadena CNN. Kerry, por su parte, no hizo declaraciones, y no quedó claro si los ministros hablarían con los periodistas luego de sus conversaciones, que duraron varias horas y que también tenía previsto incluir discusiones sobre la crisis en Ucrania entre el gobierno y rebeldes separatistas ruso parlantes.

Precisamente, ayer la ONU anunció que Rusia ha aceptado finalmente establecer una tregua de alto el fuego de 48 horas en Alepo -la segunda mayor ciudad del país y gran bastión rebelde- para poder asistir a centenas de miles de personas atrapadas en la urbe. Por ahora la ONU está a la espera de obtener el acuerdo de todas las partes en conflicto para poder proceder con la distribución de la ayuda.

El plan de tres puntos para Alepo, que la ONU dice que debe ser aprobado por dos grupos rebeldes y el gobierno sirio, contempla enviar convoyes con ayuda humanitaria tanto desde Damasco como desde Turquía, que ingresará a la ciudad por el camino de Castello, un corredor clave. Otra misión irá al sur de Alepo a ayudar a reparar una dañada planta eléctrica que alimenta estaciones de bombeo que dan agua a 1,8 millones de personas.

Al término de la bilateral Kerry-Lavrov, ambos se reunieron con el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Estados Unidos quiere conseguir una mayor cooperación militar con Rusia en Siria que pueda permitir una reanudación de las conversaciones de paz sobre una transición política entre el gobierno y los rebeldes que desde 2011 buscan derrocar al presidente sirio, Bashar Al Assad, una aliado de Moscú.

Sin embargo, intentos previos de fijar plazos para el inicio del proceso de transición fracasaron rotundamente, más recientemente en agosto, cuando tuvo que abandonarse planes para comenzarla a principios de ese mes ante el incumplimiento general de una tregua acordada. Antes de que comiencen esas conversaciones, Estados Unidos dice que es imperativo que Rusia convenza al presidente Al Assad de que deje de atacar a rebeldes apoyados por Washington a los que la Casa Blanca considera «moderados», abra corredores humanitarios y concentra sus ofensivas en Estado Islámico (EI) y otros grupos extremistas no cubiertos por la ignorada tregua.

Por su parte, Estados Unidos dice estar dispuesto a presionar los grupos rebeldes a los que apoya a separarse del EI y del Frente al Nusra, que pese a un reciente cambio de nombre es considerado la rama siria de la red islamista internacional Al Qaeda.