Cuando complete su ciclo, el próximo 7 de agosto, el presidente de Colombia, Iván Duque, dejará el poder con la peor imagen frente a la ciudadanía, con una pésima gestión de los Acuerdos de Paz que costaron cerca de un millar de vidas sólo durante su gestión, y con tensiones económicas de última hora que el mandatario, a tono con otros exponentes de la derecha, atribuye a la decisión de los colombianos de haber elegido a un gobierno de izquierda, hecho inédito en el país.

“La vieja política se despide con coletazos”, describen en el entorno del presidente electo, Gustavo Petro. Es que los últimos movimientos de Duque parecen destinados más a crear una base de sustento de las fuerzas políticas que enfrenten al próximo gobierno del Pacto Histórico, que a procurar una transición ordenada. En su camino de salida, denuncian desde el futuro oficialismo, el presidente buscó asegurarse la permanencia de personas de su confianza en espacios clave, como en la poderosa Ecopetrol, la empresa de energía de control estatal que tendrá un rol preponderante en la economía de los próximos años. “El presidente saliente acaba de decidir, de manera fraudulenta, la permanencia por cuatro años más de la actual junta directiva de Ecopetrol”, confirmaron a Tiempo fuentes del PH. Mencionaron también nombramientos en “consulados y embajadas de familiares y cercanos, para dejar atornilladas a personas que son adictas al uribismo y por lo tanto lejanas al proyecto del presidente Petro”.

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En las últimas semanas Colombia registró una alta conflictividad económica reflejada en el pico histórico de $4.500 al que llegó el dólar. Igual que lo hizo el entonces presidente Mauricio Macri, cuando perdió las elecciones en 2019, Duque responsabilizó la debacle al triunfo de Petro. “Es muy importante que haya señales que le quiten la incertidumbre al país. Cuando hay mensajes que generan incertidumbre frente a la inversión de largo plazo frente, a lo que se puede avecinar en los regímenes que tienen que ver con la inversión, esas cosas empiezan a generar esta situación”, dijo, provocando respuestas de repudio. El propio Petro advirtió a “quienes hoy están comprando dólares en Colombia, con el mayor respeto tengo que anunciar que cuando los ponga de nuevo a la venta, valdrán menos en ese momento. ¡ojo! No pierdan sus dineros”, apuntó.

Duque se hizo eco de los típicos rumores de fuga de capitales y un éxodo de colombianos luego de la victoria de Petro y fue a EE UU a pedirle a sus connacionales que se queden en su país, con un mensaje que augura un fracaso del nuevo gobierno. «Me quedo y le pido a los colombianos que no se vayan, no le aconsejaría a los colombianos irse. Elegimos a un presidente por cuatro años, y esas son las reglas del juego. No se pueden tomar decisiones por miedo, por presión o por ansiedad. Tenemos que defender lo que se ha construido en los últimos años», dijo en un evento de la organización Concordia, en la ciudad de Miami, al que fue invitado junto con el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

El gobierno de Duque tuvo una gestión deficiente en materia de DDHH, con una aplicación parcial de los Acuerdos de Paz que firmara su antecesor, Juan Manuel Santos, junto a los exlíderes guerrilleros en La Habana en 2016. “Mientras los esfuerzos de implementación del Acuerdo se han estancado en diferentes frentes, hay lugares entrampados en la inestabilidad, la limitada capacidad estatal y la agudización de conflictos sociales y ambientales”, señalaba la Fundación Ideas para la Paz en un informe de mayo. La asociación Indepaz, por su parte, afirma que al 4 de junio, el saldo de asesinatos de líderes sociales era de 930, y durante las semanas de elecciones, la cifra había subido de forma preocupante en los territorios donde el conflicto nunca se fue y donde el Estado apenas hace presencia más allá de la militarización.

Con estos elementos, Duque se retira con una imagen negativa del 68%, la más alta de su historial. En cambio, el optimismo que aun genera Petro le asigna una imagen positiva del 64%, la más alta de un presidente en Colombia, según la encuesta de Invamer.