Las elecciones nos plantean un escenario complejo. La dicotomía es avanzar con las transformaciones y terminar con tantos privilegios y desigualdad, o permitir la instalación del fascismo. El contexto es preocupante para el mundo progresista, pero sobre todo una amenaza para las esperanzas del pueblo de Chile en la nueva Constitución. En primera vuelta la derecha logró recuperarse del gran golpe que les significó el triunfo del plebiscito en favor de la nueva Constitución, con un arrasador 78% por la opción Apruebo. Progresismo y demócratas no previeron que, en un país donde el voto aún es voluntario, esta vez no contarían con la apoyo arrollador del movimiento social que estuvo detrás del estallido y del plebiscito constituyente.

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¿Por qué cambió tanto el escenario? La alta abstención de un 54% puede explicarse en una campaña que no logró acercarse al “voto del Apruebo”, no logró vincular la importancia de respaldar colectivamente un proceso que no termina en la Constituyente, que necesita de un gobierno que acompañe y colabore. De muestra, un botón: la tarea de los 155 convencionales ha sido boicoteada por el gobierno de Piñera: desde julio se adeudan los sueldos de los asesores. Es evidente su absoluto desinterés.

Otro factor: la guerra sucia contra Boric, a través de las fake news. Sin ningún pudor, una campaña de desprestigio y afirmaciones infundadas sobre un supuesto cuadro de adicción de Gabriel Boric que “lo incapacitaría para gobernar”, y acera de que la legalización del aborto se traduce en mayor mortalidad materna. Al igual que Trump y Bolsonaro, desacreditar con noticias falsas a diario fue parte de la estrategia del fascismo, con la complicidad de los medios.

La unidad de un amplio sector de la oposición es clave y estratégica. A la adhesión de los excandidatos presidenciales Yasna Provoste y Marco Enríquez Ominami, centenares de organizaciones sociales y de trabajadores, colegios profesionales, estudiantes secundarios y universitarios, ambientalistas, escritores, músicos, deportistas, víctimas oculares del estallido social –como los emblemáticos Gustavo Gatica y Fabiola Campillai–, el mundo democrático y popular manifestó su respaldo a Boric. Hasta la expresidenta Michelle Bachelet, en un video, hizo pública su simpatía por el avance del proceso constituyente y su voto a favor de Boric. Este domingo la participación debe ganarle al miedo y la abstención. «

¿Por qué cambió tanto el escenario político en estos meses en Chile? La alta abstención de un 54% puede explicarse en una campaña que no logró acercarse al “voto del Apruebo”, esta vez no logrando vincular el discurso de la importancia de respaldar colectivamente un proceso que no terminaba en la Convención Constituyente, porque necesita de un Gobierno que acompañe y colabore con el proceso, lo que es clave para su éxito. De muestra un botón: la tarea de los 155 convencionales  ha sido boicoteada por el actual Gobierno de Piñera – desde julio se adeudan los sueldos de los asesores  – gestión en manos de la Secretaría de la Presidencia, quedando en evidencia su absoluto desinterés con la iniciativa. Ni siquiera en principio tenían lugar donde sesionar. Por su parte, la propia prensa hegemónica ha jugado su rol también, apostando al desgaste del proceso constituyente, invisibilizando su avance y logros e instalando una visión crítica de la ciudadanía en torno a polémicas y acontecimientos coyunturales. A ello se debe sumar el rol de los 34 convencionales de derecha que juegan un rol de desprestigio permanente,  quienes – a pesar de ser minoría, obtienen una evidente “tribuna” de los medios del establishment.

Y en ese escenario, la distancia discursiva de la campaña presidencial y parlamentaria con las demandas del estallido se reflejó en numerosos aspectos, partiendo por los spots y merchandise de campaña, hasta la falta de incorporación del mundo social a la misma. Si bien su programa se plantea transformaciones fundamentales para las grandes mayorías postergadas, como por ejemplo el fin de las AFP para garantizar el derecho a pensiones dignas para las y los adultos mayores, y terminar con el negociado de los privados, su relato no entusiasmó a miles de votantes jóvenes que protagonizaron el estallido social, y que levantaba esas demandas. Como resultado, la abstención deja arriba a Kast por un poco más de dos puntos, y un Congreso de equilibrios, con una derecha aún más conservadora fuertemente representada, dispuesta a todo por frenar el proceso de cambios que implicará la nueva Constitución.

Porque el candidato de la ultraderecha representa justamente anular el avance en favor de las transformaciones. Cuando Kast habla  sobre “futuro” está proponiendo un proyecto de sociedad que retrocede y niega cualquier nuevo avance en favor de la humanidad. Niega los derechos reproductivos de género, es más, propone eliminar el Ministerio de la Mujer. Kast rechaza la integración y es evidente su odio al migrante (pobre), a quienes propone frenar con una zanja. Además desconoce el derecho a justicia y reparación para víctimas de violaciones a los derechos humanos; no es de su interés tener una política ante el cambio climático, porque no cree en él; sus asesores han señalado que el derecho a la vivienda no procede; además de insistir en mantener el sistema privado de pensiones de las AFP, con el negociado que existe detrás, a consecuencia de millones de adultos mayores viviendo en la miseria.  Las conquistas sociales más importantes del último siglo son amenazadas por el programa de Kast, que cuenta con todo el poder económico de su lado.

La guerra sucia de la ultraderecha contra Gabriel Boric a través de los fake news es otro factor. Sin ningún pudor su estrategia se ha centrado en la campaña de desprestigio y afirmaciones infundadas sobre  un supuesto cuadro de adicción de Gabriel Boric que “lo incapacitaría para gobernar”, y ha sostenido que la legalización del aborto se traduce en mayor mortalidad materna. Al igual que Trump y Bolsonaro, desacreditar permanentemente y con noticias falsas a diario ha sido parte de la estrategia del fascismo. Este proceder deshonesto cuenta  – lamentablemente – con la complicidad de los grandes medios de comunicación del oligopolio – quienes no trepidan en difundir estas noticias sin confirmar su veracidad, ni menos permitir el derecho a réplica de los afectados.

Esa campaña de mentiras se complementa con el discurso del terror y odio que ha caracterizado a Kast y que deja evidencia su postura fascista frente al mundo, con un exacerbado discurso anticomunista que repite en cada oportunidad que tiene el micrófono. Su lógica apunta a agudizar las contradicciones, claro que en contra de la movilización social, a favor del ‘orden’, y de la dominación y la violencia del Estado, desprestigiando la movilización social, tensionando así las contradicciones de los procesos sociales, identificando a arbitrariamente a los opositores movilizados como responsables del ‘terrorismo y caos’ con el que dice terminar amenazando cualquier nuevo intento de transformación, que a su vez sería sinónimo de caos y violencia. En su programa el candidato fascista propone clausurar el Museo de la Memoria y el Instituto de Derechos Humanos, y retirar a Chile de la Comisión Internacional de DDHH. Y al igual que lo hizo el Pinochet, pretende facultar al Presidente de la República para arrestar personas en lugares que no sean cárceles, como en los tiempos de la dictadura chilena, donde la CNI y la DINA encarcelaban, torturaban y desaparecían a miles de personas.

La unidad de un amplio sector de la oposición – que ha  aportado incluso a fortalecer el programa de gobierno – es estratégica para estos días. A la adhesión de los excandidatos presidenciales Yasna Provoste y Marco Enríquez Ominami, son centenares las organizaciones sociales y  de trabajadores que han llamado a votar por Boric este 19 de diciembre. Lo mismo importantes colegios profesionales, estudiantes secundarios y universitarios, ambientalistas, escritores, músicos, deportistas, víctimas oculares del estallido social – como los emblemáticos Gustavo Gatica y Fabiola Campillai, quien resultó senadora electa. Todas y todos en el mundo democrático y popular han manifestado su abierto respaldo al candidato de AD. Hasta la propia expresidenta Michelle Bachelet, quien en un video hizo público su simpatía por el avance del proceso constituyente, y su voto a favor de Gabriel Boric.

Este domingo 19 la participación debe ganarle al miedo y la abstención. La  movilización de todas y todos quienes aspiran un país con transformaciones sociales en favor de las grandes mayorías, y de quienes se manifestaron del lado del triunfo del Apruebo en el plebiscito del 2020, serán claves para derrotar el fascismo, como también para seguir avanzando en la agenda de transformaciones que tanto necesita Chile.