El gobierno ruso aclaró este lunes que los avances en las negociaciones con Ucrania aún no son suficientes para una reunión entre Vladimir Putin y Volodímir Zelensky, con lo que enfría la posibilidad de un encuentro como se desprendía de una entrevista del presidente ucraniano con la cadena CNN de Estados Unidos.

«Hasta el momento no se han logrado avances significativos (en el proceso de negociación)… Simplemente, los presidentes aún no tienen acuerdos que aprobar», señaló el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria.

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“El grado de avance en las negociaciones, probablemente, no es tan deseado como se quisiera, ni como lo requiere la dinámica del desarrollo de la situación para la parte ucraniana», remarcó Peskov. Y tiró la pelota al campo ucraniano: «Para poder discutir una posible reunión entre los dos presidentes, primero debe hacer su tarea. Es decir, debe realizar y acordar los resultados de las negociaciones”.

Este domingo, Zelensky se había mostrado dispuesto a reunirse con Putin en un entrevista televisiva: “Estoy listo para negociar con él. Creo que tenemos que usar cualquier formato, cualquier oportunidad para tener la posibilidad de negociar. Pero si estos intentos fallan, eso significaría que esto es una tercera guerra mundial”.

Zelensky, por su parte, declaró que «Ucrania no puede aceptar ningún ultimátum de Rusia», en respuesta al plazo puesto por Moscú para que los combatientes ucranianos de Mariupol abandonen la ciudad.

Este domingo, Moscú anunció una propuesta de evacuación para Mariupol, asediada desde hace días por fuerzas rusas, que incluía que los combatientes dejaran las armas y a cambio tuvieran paso libre hacia territorio controlado por el Ejército ucraniano.

Pero Ucrania ignoró ese ultimátum y dijo que rendirse no era una opción.

Además, como condición para detener su ofensiva militar, Rusia planteó el reconocimiento de la anexión de Crimea por Rusia, la independencia de Donetsk y Lugansk y la neutralidad de Ucrania.

El gobierno de Rusia,e n tanto, convocó al embajador de Estados Unidos después de que el presidente Joe Biden calificara al líder ruso Vladimir Putin de «criminal de guerra», y aseguró que sus declaraciones pusieron «al borde de la ruptura» las relaciones ruso-estadounidenses.

«El 21 de marzo, el embajador de EEUU, John Sullivan, fue convocado al Ministerio de Exteriores de Rusia y se le entregó una nota de protesta en relación con las recientes declaraciones inadmisibles del jefe de la Casa Blanca, Joe Biden, sobre el presidente de Rusia», comunicó la cancillería.

«Este tipo de declaraciones del presidente estadounidense, que no son dignas de un político de alto rango, han puesto las relaciones ruso-estadounidenses al borde de la ruptura», aseguró el ministerio.

En el comunicado también se le advierte a Biden que «las acciones hostiles contra Rusia recibirán una respuesta firme y decisiva».

Sin negociaciones de paz con Japón

Como un coletazo de la crisis en el este europeo, el gobierno ruso anunció que se retira de las negociaciones de paz que mantenía con Japón por temas territoriales desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que hasta ahora impidieron un acuerdo de paz entre ambas naciones.

«La parte rusa, en las condiciones actuales, no tiene la intención de continuar las negociaciones con Japón sobre un tratado de paz debido a la imposibilidad de abordar la firma de un documento fundamental sobre las relaciones bilaterales con un Estado que toma posiciones abiertamente hostiles y busca dañar los intereses de nuestro país», dice el comunicado difundido por la cancillería rusa, que alude a las sanciones aplicadas por Tokio ras la invasión a Ucrania.

Además, Moscú anunció que bloqueará la designación de Japón como socio de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, una estructura creada a comienzos de la década de 1990 para impulsar el derarrollo conjunto de los países de esa zona.

Rusia también «tomó la decisión de poner fin a los viajes sin visado para los ciudadanos japoneses» a las islas Kuriles del Sur.

Después de la Segunda Guerra Mundial, ambos países no firmaron un tratado de paz debido a una disputa sobre cuatro pequeñas islas del archipiélago de las Kuriles, ocupadas por el ejército soviético los últimos días del conflicto y que, desde entonces, no han sido restituidas a Japón, que los llama los «Territorios del Norte».

Si bien hubo intentos de negociación desde la caída de la URSS, nunca han tenido éxito. Japón se unió activamente a las potencias occidentales en las últimas semanas para imponer fuertes sanciones económicas a Moscú tras su incursión militar en Ucrania iniciada el 24 de febrero.