Festival de Berlín aporta 27 mil euros para distribuir Zama en cuatro países europeos

El apoyo permitirá que el film de Lucrecia Martel llegue a cines de Alemania, Portugal, Polonia y Turquía. Desde su creación en 2004, el World Cinema Fund ayudó a la realización y distribución de 196 proyectos de América Latina, África, Asia y Medio Oriente, elegidos entre 3.448 postulantes de países emergentes, y que encontraron el favor de la crítica y del público en distintos festivales y mercados.
19 de Julio de 2018

Una ayuda de 27 mil euros para la distribución en cines de Alemania, Portugal, Polonia y Turquía de la película “Zama” de la argentina Lucrecia Martel fue acordada por el World Cinema Fund (WCF), una iniciativa del Festival de Berlín en asociación con la Fundación Cultural y la Oficina de Exteriores de Alemania Federal y el Goethe Institut.

El anuncio estuvo a cargo de la oficina de prensa de la Berlinale. El film había participado en el Mercado de Coproducción del Festival de Berlín del 2013.

"Zama" que tuvo un complicado proceso de producción y postproducción,tuvo su preestreno mundial fuera de concurso en el festival de Venecia de septiembre del año pasado y acaba de tener una gran recepción en Francia.

Desde su creación en 2004, el World Cinema Fund ayudó a la realización y distribución de 196 proyectos de América Latina, África, Asia y Medio Oriente, elegidos entre 3.448 postulantes de países emergentes, y que encontraron el favor de la crítica y del público en distintos festivales y mercados. Este año los candidatos eran 203 provenientes de 51 países que aspiraban a un monto de ayuda total de 416 mil euros.

Zama está basada en la renombrada novela del escritor mendocino Antonio Di Benedetto. Es la primera vez que Martel hace una adaptación literaria y su primera película de época. La vida de Don Diego de Zama (Daniel Giménez Cacho) transcurre en 1790, en una zona que hoy sería el norte argentino o más allá. Zama es un empleado de la Corona Española que conoció la gloria y el prestigio como corregidor, pero que vive un presente gris de asesor letrado a la espera de un traslado a Buenos Aires para reencontrarse con su familia. Ese deseo obsesivo quedará atrapado en una red de desaprensiones, burocracias y promesas incumplidas. La soledad y frustración de Zama lo hundirán en una ciénaga que lo comerá por dentro. Por fuera, una polifonía de lenguas, culturas, fauna y colores ambientan la amargura en un plano de extrañezas y desencuentros.

En una entrevista concedida a este medio en 2017, la propia Martel aludió a las dificultades que atraviesa el cine argentino frente al monopolio de la distribución en los grandes monstruos de la industria.

“Todos los mecanismos de distribución están en manos extranjeras. En esa lógica caen tres películas extranjeras con 300 copias y copan todos los cines. ¿Cómo va a sobrevivir una película como Zama que sale con 50? ¿En qué cines? ¿Cuánto tiempo? ¿Cómo hacés para que una película encuentre su público? Y ni hablar de las enormes campañas de marketing y otras estrategias publicitarias. Es una lucha muy desigual. El libre mercado no es una fuerza de la naturaleza a la que hay que dejar liberada para que le dé forma la sociedad. Creer eso es ser un estúpido o un beneficiario directo”, expresó. 

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