Jazz y danza: dos lenguajes que se potencian

La obra "La sensación", de la directora Mariana Blutrach, propone un espacio performático donde la improvisación y el ensayo se dan la mano.

19 de agosto de 2019

Cuando una idea se lleva a cabo el trabajo se vuelve vertiginoso.  En octubre del año pasado Mariana Blutrach comenzó a armar "La sensación", el espectáculo que se presenta los miércoles en El Picadero: la composición espontánea del jazz se traslada a la danza, generando una nueva forma de comunicar. Participa un  trío de jazz integrado por Hernán Jacinto, Ramiro Flores y Flavio Romero, y a partir de ahí se el movimiento de los bailarines Romina Pedroli y Gustavo Lesgart. “En abril comenzamos a ensayar. En danza se ensaya mucho más pero en este caso para no perder frescura, buscamos el delicado equilibro para dar lugar a este show de jazz y danza”

Para  Mariana Blutrach la danza y la música son compañeros de ruta de toda la vida, y estos dos lenguajes ocurren en puro presente, en un aquí y ahora performático, que los hacen únicos.

 “Entonces esa idea de poder potenciar eso que tiene la danza y que tiene para mí la música, aquello que es efímero, aquello que uno no puede tener,  me pareció interesante. Más hoy en que todo el mundo está con los celulares tratando de capturar algo, lo que sea, me parecía que meterme y conectarme con eso que es irrepetible, estaba bueno, armando algo que  no es ni uno ni lo otro, ni música ni danza.  El dialogo entre los  dos lenguajes una buena propuesta y  un desafío poder potenciar eso al ponerme a indagar sobre como juntarlos”.

Lo primero que buscó fue gente talentosa. “El Jazz siempre me gustó, pero cuando lo vi tocar a Hernán Jacinto me enloqueció por su calidad. Para mí no tiene nada que envidarle  a Brad Mehldau, a ese nivel te diría que está.  Es un distinto. Tiene una sensibilidad maravillosa. Cuando lo conocí  y le pregunte para trabajar juntos, me dijo que siempre tuvo ganas de hacer algo con danza pero que nunca lo llevó a cabo. Así que  lo hicimos”, cuenta Blutrach.

De la mando de Jacinto llegaron los demás músicos. Ramiro Flores y el pianista  armaron la música original completando la banda con Flavio Romero. “ Yo aporté a  Romina Pedroli, una  bailarina hermosa sencilla y una trayectoria tremenda.  Y a Gustavo Lesgart.  Son bailarines maduros, experimentados, que trabajaron mucho afuera.  Apuntaba al  talento de cada uno  de estos intérpretes. Este es un trabajo en colaboración. La sensación es un concierto de tres escenas  de  música en movimiento. Cada una es un relato en sí mismo, pero en relación con los demás cuadros se abre nuevos significados. Me parece que la actitud del espectador es activa, porque se termina de cerrar todo con la mirada del espectador. No es un cuento cerrado, por eso todo el tiempo tratamos de encontrarle sentido a lo que sucede en el escenario. Hay partes que son absolutamente fijas, y otros que se puede agregar algo por arriba de una estructura”, cuenta la directora.

“Por momentos la música y la coreo van en el mismo carril, pero a veces el movimiento y la música se manejan de manera antagónica para causar un efecto,  si la música crece quizá me interesa que el movimiento haga un contrapunto, en función de lo que estoy contando. Queríamos hacer un espectáculo con un relato sensible, en donde suceda un hecho teatral y como tal dejar que las cinco personas en el escenario transmitan”, admite Blutrach.

“Trabajamos a partir de improvisaciones y yo como directora fui fijando las cosas que me di cuenta que  funcionan, fui construyendo como un texto. La coreografía es una forma de texto, con estructura, una introducción, un nudo un desenlace,  que indica hacia dónde vamos, que quiero decir en cada movimiento.  Es un lenguaje que transmite idea”, dice la creadora. Para ella la danza no es solo destreza.  Según su punto de vista se ha desarrollado un virtuosismo físico impresionante en el rubro: “no se puede creer lo que hacen, pero en este caso apunto a lo chico, a lo simple, a ser como se hace para crear presencia escénica. No buscamos movimientos difíciles, ni riesgo, sino  elegí bailarines   que en cada movimiento produzcan algo en el otro que mira, creando un espacio de intimidad”.

En eso ayuda mucha la sala de El Picadero porque el público está muy cerca. “Es como estar medio adentro de la coreo y eso impacta.  Es una situación privilegiada que se brinda al espectador. Está bueno poder sentarse y simplemente dejarse atravesar por lo que pasa, por lo que ves y escuchas. No pasa por una idea sino que entra por otro canal, no por la cabeza y la razón sino por los sentidos. Es un espectáculo corto, conciso  y que va directo”, concluye Blutrach.

La sensación.

Jazz y coreografías unidas .Con los músicos Hernán Jacinto (piano), Ramiro Flores (saxo), Flavio Romero (contrabajo) y los bailarines Romina Pedroli y  Gustavo Lesgart. Miércoles a las 20, en el Teatro Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857.

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