Con un repertorio atípico para una big band de jazz, con canciones de pop y rock versionadas, este es un juego musical que promete crear un universo propio en cada show. Con un despliegue muy teatral a pesar de ser propuesta sonora, Elizabeth Karayekov es quien encabeza la iniciativa, con vestidos ceñidos de época y una voz que tiene el aura característica para cumplir con la misión: es que sus shows son un viaje musical a los años ‘50 a través del swing y una estética que traslada al público a ese momento. Y sin embargo, suenan Michael Jackson, los Guns n’ Roses, Madonna, Génesis y Los Beatles, por nombrar algunos; pero suenan de una manera distinta.

El próximo viernes 6 de octubre la Elizabeth Karayekov Big Band llega a La Trastienda. “Podemos gustarle a los que les gusta el jazz, y a los que quieren algo distinto o buscan sorprenderse. Pensamos un show dinámico, con una buena puesta en escena para sorprender, pero sobre todo para divertirnos. Buscamos transmitir energía y alegría en cada presentación. De la mano de canciones conocidas los invitamos a jugar a que estamos en otro tiempo. Lo lúdico es muy importante para nosotros”, comenta la lideresa del proyecto, que además de cantante, tiene la particularidad de ser doctora en Biología y desde hace años, investigadora en fisiología de los vegetales. También es comunicadora de ciencia en el Instituto de Biología Molecular y Celular (IBR) del Conicet de Rosario.

Pero más allá de su perfil científico, siempre amó la música, y en 2017 se embarcó en un proceso que no fue nada fácil: tener a sus espaldas una gran orquesta para que la acompañe en un repertorio que ya había empezado a trabajar hacía un tiempo atrás. “No es habitual este tipo de formaciones, porque requieren de una inversión, no sólo de dinero, sino de tiempo y de logística. Pero me gustaba la idea de armar algo así y lo fuimos haciendo de a poco. Hoy, además de los que se ven en los shows, tenemos gente para todas las áreas; somos un total de 22 personas que trabajamos para esta Big Band. Esto es un lindo desafío, pero la dificultad motiva. Lograr que funcione es un orgullo, y todas las ganas que lo pusimos valen la pena. Creo que el equipo que formamos está al nivel de cualquier show internacional”, comenta Karayekov.

Elizabeth Karayekov combina su pasión por la música con su trabajo en investigación científica, como bióloga.
Foto: Maximiliano Conforti

Con un ayudita de la gente

Desde las primeras presentaciones las puertas se fueron abriendo. “El boca en boca es clave, y de esta manera fueron creciendo nuestras chances de sobrevivir. Pudimos tocar en varias provincias, y estamos en pleno crecimiento. Trabajar para un sueño es lindo y lograrlo es una felicidad. Creo que aportamos un pequeño escape a los que eligen vernos, porque invitamos a la gente a disfrutar de un buen momento, y eso es nuestro granito de arena para la sociedad. Los músicos, la cultura en general, en cualquiera de sus expresiones, tienen una labor, y creo que con nuestro show también aportamos. A pesar de las dificultades, creo que se puede seguir apostando a crear imaginarios que te lleven a otros lugares”

Karayekov crea un alter ego para subirse al escenario, una diva que remite a la idea de que es alguien de otros tiempos, pero a su vez teniendo en cuenta la interpretación como el eje de su arte. “Necesito manejarme con una estética particular, pero es un trabajo basado en técnicas vocales, en una minuciosidad en lo gestual y corporal, para que sea muy creíble. Siempre hay coreografías o pautas escénicas que debo seguir. Es un lindo desafío, y me ha hecho crecer como artista. Complejizar la tarea, siempre está bueno, creo yo. Lo disfruto. No puedo imaginar otro despliegue”, comenta. Todo nació por un gusto personal por aprender, necesitaba algo que distinga al show, según su visión, y lo que más quiere es ser creativa. “El trabajo científico, muchas veces me enseña que hay que ser creativo para preguntarse o para buscar la manera de responder preguntas, y eso lo apliqué a este lado. Trabajé con rigurosidad para crear la banda, con mucha planificación y llevando el análisis de los resultados parciales para ir encontrando la manera de llegar al objetivo. Como en el laboratorio. Tener todo listo para que salga todo según los planes”.

Karayekov pudo, según cree, conducir este proyecto gracias a esas estructuras que le dio la investigación académica. “Esta banda fue un experimento en la que cada una de sus etapas fue planificada para ver qué pasaba y por suerte llegamos a un resultado positivo. Fue una construcción de pasos que van habilitando a los siguientes, y bueno, espero que las etapas experimentales hayan servido”, bromea la artista. Para ella, esto es materializar sueños de su infancia, una suma de años de deseo que finalmente encontraron la vía para concretarse. “No tuve nunca miedo a dedicarme a mis pasiones, aunque parezca que no tenían nada que ver. Está bueno encontrar la manera de disfrutar todo lo que te hace bien, o lo que una considera como correcto. Está bueno sentir que tenés algo para aportar y animarte a compartirlo; eso es lo que hago en todas mis facetas” resume.

Elizabeth Karayekov Big Band

Con 14 músicos en escena, la cantante se presenta con un show a puro swing. El viernes 6 de octubre  a las 20:30 hs en La Trastienda, Balcarce 460.