Mientras ajustan en el Conicet, siguen los hallazgos: ahora contra el Mal de Chagas

Expertos diseñaron una molécula que combina tres proteínas que podrían servir para el desarrollo de vacunas. El miércoles, los científicos volverán a marchar por los despidos en el área.
10 de Abril de 2017

A pesar de los recortes en el Conicet, los investigadores argentinos se siguen esforzando por hacer ciencia nacional de calidad. Esta vez es el turno de expertos que diseñaron una molécula que combina tres proteínas y que podría servir para el desarrollo de vacunas contra el mal de Chagas, algo hasta hoy inexistente.  

Desde el organismo estatal destacaron que esta enfermedad es causada por el parásito unicelular microscópico “Trypanosoma cruzi”, que se aloja en el interior de las vinchucas y es transmitido a los humanos al momento de picarlos, a través de las heces. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el Chagas predomina en zonas endémicas de 21 países de América Latina (entre ellos, Argentina), donde se calcula que hay un millón y medio de personas infectadas.

A pesar de su presencia, actualmente no existen vacunas preventivas ni terapéuticas para este mal. Para avanzar en este desarrollo trabaja hace 30 años el equipo que lidera Emilio Malchiodi, investigador superior del Conicet en el Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral “Profesor Ricardo A. Margni” y en el Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica, ambos del Conicet-UBA. 

“Recientemente publicaron un importante hallazgo en la revista NaturePJ-Vaccines, que se trata del estudio de los efectos de una molécula que diseñaron, que combina las características inmunogénicas más importantes de tres antígenos del parásito que provoca la enfermedad”, apuntaron desde el Conicet.

“El tratamiento agudo de la enfermedad de Chagas consiste en la administración de una droga llamada Benznidazol. Es importante cuando el parásito está en circulación, pero adentro de los tejidos que es donde se aloja el Trypanosoma, no lo elimina”, explica Malchiodi. Y advierte: “En cuanto ingresa al organismo, el parásito invade los macrófagos que son células muy agresivas del sistema inmune, pero no activadas para matarlo, entonces se aprovecha de esto y se reproduce. Con el tiempo, se traslada a otras células menos agresivas porque no son del sistema inmune, como las musculares. Lo que buscamos con las vacunas es mejorar la respuesta inmune que creo que no es insuficiente, sino equivocada”.

Para esto seleccionaron tres regiones de proteínas del parásito que demostraron previamente ser protectivas y por ingeniería genética las amalgamaron para generar una molécula única, que llamaron Traspaína.

Como toda innovación, el trabajo necesitó tiempo. Hay que remontarse a principios de los ’80, cuando los investigadores comenzaron a producir anticuerpos monoclonales contra el Trypanosoma cruzi. Con uno de ellos purificaron una proteína, sin saber que lo era. Luego descubrieron que se trataba de Cruzipaína, una molécula muy activa y abundante en el parásito, en 1997 se sumaron nuevos adyuvantes que se llaman oligodesoxinucleótidos CpG (“los ratones inmunizados con Cruzipaína y CpG estaban mejor protegidos contra la infección”), y en estudios posteriores analizaron otras moléculas del parásito y sistemas de inmunización. Utilizaron tres de ellas en una vacuna multicomponente con muy buenos resultados.

“Sin embargo, producir tres antígenos independientes es muy caro porque tiene el costo de tres vacunas, entonces pensamos en ponerlos dentro de una sola molécula a través de ingeniería genética. Eliminamos las partes que ‘distraen’ la respuesta inmune de su principal función, que es matar al patógeno. Para unir las porciones de los compuestos usamos una conexión que pertenece a otra molécula importante de T. cruzi que se llama Transialidasa y formamos esa quimera. Se llama así porque es como esos monstruos mitológicos que se formaban con partes de distintos animales”, aporta el experto.

Probaron la Transpaína en ratones con un producto de origen bacteriano que tiene propiedades adyuvantes, llamado c-di-AMP, empleando parásitos fluorescentes. Midieron la replicación parasitaria en el sitio de infección, y observaron que los animales que recibieron la vacuna (Transpaína y el nuevo adyuvante) era capaces de controlar rápidamente la carga parasitaria. Los animales vacunados presentaban niveles menores de concentración de parásitos en sangre. Finalmente, la vacuna logró disminuir los parámetros de daño analizados durante la fase crónica de la infección, “lo que permite especular acerca de su capacidad de prevenir la patología de la enfermedad”.

Concluye el líder del equipo: “la ventaja de usar una quimera en lugar de tres antígenos separados para una vacuna es principalmente racional y económica, ya que reduce los costos de producción a un tercio. Sería interesante pasar a etapas de desarrollo que son muchas y muy largas, y para las cuales se requiere financiación”.

Justamente, la financiación en Ciencia es un tema que no ha finalizado. Este miércoles a la mañana, los científicos se movilizarán al Ministerio de Ciencia, en Santa Fe y Godoy Cruz, “por la reincorporación de los despedidos del Conicet”. Así lo anunciaron los trabajadores científicos nucleados en Jóvenes Científicos Precarizados (JCP). Ese día se reunirá la Comisión Mixta de Seguimiento, que es la instancia de negociación entre los investigadores y las autoridades que se estableció con el acta-acuerdo firmada en diciembre, encargada de garantizar los 500 puestos laborales para los trabajadores despedidos que debían ingresar a la Carrera de Investigador: “una mesa que tanto el Ministro Barañao como el presidente del CONICET Alejandro Ceccatto vienen ninguneando”, afirmaron.

Recientemente, el Directorio del Conicet redujo las vacantes de los ingresos a carrera en más del 50%, otorgando tan sólo 450 ingresos contra más de 900 de años anteriores. “Esto se suma al recorte de más del 20% en las becas, el incumplimiento en otorgar becas extraordinarias a 107 compañeros alcanzados por el acta-acuerdo firmada en diciembre y la discriminación que sufren científicos extranjeros cuyo ingreso al CONICET está frenado por el Ministerio de Modernización, sin que la institución haga nada por ellos”, sostiene JCP. 

El ajuste será mayor al 50% en los ingresos a la Carrera de Investigador para la convocatoria actual, porque hasta ahora había tres convocatorias de ingreso a carrera (general, repatriación y temas estratégicos), y ahora fueron unificadas en una sola convocatoria: dentro de las 450 vacantes estarán las de repatriación (un promedio anual de 70 en años recientes) y las de temas estratégicos, que hasta ahora tenían cupo propio.

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