El plenario comenzó poco después de las 11 con una breve exposición del ministro del interior Rogelio Frigerio y culminó casi seis horas más tarde con la exposición del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich.

Sin profundizar, pero contestando todas las preguntas de los legisladores, los ministros y sus secretarios defendieron tanto el Presupuesto 2018, como los acuerdos firmados por los Gobernadores.

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Los principales cuestionamientos se llevó el ministro de Interior al que tanto el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, como el ex titular de la Anses, Diego Bossio, y el diputado, Marco Lavagna, le remarcaron la “ficción” que se plantea en el presupuesto al ser presentado antes del paquete de reformas que busca aprobar el Gobierno. “No hay que se economista para darse cuenta de que las reformas van a tener impacto en el presupuesto”, advirtió Kicillof. En tanto, un poco menos diplomático en los términos Bossio aseguró que el proyecto de presupuesto para el año que viene “es un dibujo”.

Al respecto el ministro sólo atinó a decir que “lo bueno es que el presupuesto se discute en el Congreso” y que estás “reuniones servirán para modificar lo que haya que modificar”.

Los cuestionamientos de los distintos sectores de la oposición también se centraron sobre la metodología exprés utilizada por el oficialismo para tratar todas las reformas y el presupuesto.

La discusión se hizo tediosa y técnica.  Las chicanas, los insultos y los golpes estuvieron ausentes y la calma reinó a lo largo de todo el debate. La tranquilidad volvió al Congreso, al menos por unas horas.