“Bienvenido querido nieto, sos el triunfo de nuestra democracia”: con esa frase Abuelas de Plaza de Mayo anunció este viernes la restitución de un nuevo nieto, el hijo de Cristina Navajas y de Julio Santucho. El hombre de 46 años pudo reencontrarse con su padre y sus hermanos este mismo viernes.

“La vida nos quiere regalar una alegría en un momento difícil de nuestra querida argentina, encontrar otro nieto, devolver la identidad, que se encuentre que tiene padre, hermanos”, lo presentó Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, durante la conferencia de prensa que se realizó en Casa por la Identidad, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos.

En el comunicado que leyó la institución contaron que el nieto 133 se acercó a Abuelas de manera espontánea y que fue anotado como hijo propio de un integrante de las fuerzas de seguridad y una enfermera. “Desde joven tuvo dudas de su identidad. Le llevó tiempo acomodar la información para acercarse a Abuelas pero con valentía lo logró”, señalaron. En abril de este año se hizo el examen genético en el Banco Nacional de Datos Genéticos y hoy fue notificado de su verdadera identidad.

Cristina Navajas y Julio Santucho militaban en el PRT. Cristina estaba embarazada de dos meses cuando fue secuestrada el 13 de julio de 1976 junto a su cuñada Manuela y Alicia Raquel D´Ambra, también embarazada. Los dos hijos de la pareja, Camilo, de tres años, y Miguel, de 9 meses, y el hijo de Manuela fueron abandonados en el lugar.

Julio, quien se encontraba en el exterior cuando Cristina fue secuestrada, se enteró días después de la desaparición y pudo reunirse en Europa con sus hijos.

Las mujeres pasaron por varios centros clandestinos de detención, como Superintendencia de Seguridad Federal, Orletti y el Pozo de Banfield, y se encuentran desaparecidas. En ese contexto, Cristina logró dar a luz a su hijo que 46 años después logró ser identificado por Abuelas.

“Desde el primer minuto expresó el deseo de conocernos, reconoció Miguel “Tano” Santucho, hermano del nieto. “Tengo la sensación de haber encontrado un ser luminoso, especial y no tengo dudas que vamos a estar juntos el resto de nuestras vidas. Porque nos buscamos, nos quisimos encontrar y el abrazo que nos dimos es para siempre”, señaló, sobre el encuentro que tuvieron este mismo viernes.

Con el puño en alto, el “Tano” ingresó a la conferencia de prensa acompañada de su padre y con una sonrisa que le cubría toda la cara.

“Este es uno de los momentos más lindos, más luminosos de mi vida. Mi primer pensamiento fue y siempre va a ser para mi mama y mi abuela, que son y siguen viviendo en mí y en todas estas búsquedas. No estaría acá sin ellas. El hecho de haber podido encontrar a mi hermano me termino de aclarar lo fuerte y valiosa que fue mi mama en ese momento. Como pudo, aun después de haber sido despojada de su hijo, seguir luchando. Me llena de un orgullo inconmensurable. Igual que ella, mi abuela Nelida, que para mí fue un ejemplo, una referente. Aún sin tener la certeza del nacimiento de su nieto, mantuvo, sostuvo en los peores momentos esa búsqueda y me trasmitió esa certeza. Pude continuar esa búsqueda gracias a ella”, contó.

Sobre su hermano, añadió: “Es muy parecido a los Santucho y es bostero como yo”.

Julio, su papá, contó que su hijo sabe desde hace varios años que no era hijo biológico de sus padres y que comenzó la búsqueda hace 4 o 5 años, pero que se vio interrumpida por la pandemia. Si no hubiera sido por Abuelas, el no tenía idea por dónde empezar. Es una victoria de la democracia y una derrota de la dictadura. porque ellos nos quisieran sacar los hijos y los estamos recuperando”, sostuvo.

En 2021, Tiempo realizó Junto con Abuelas el ciclo ‘Detrás de las Abuelas’ en el que contó la historia de Miguel “Tano” Santucho. Allí el “Tano” compartió su historia y la de su familia y cómo heredó el legado de su abuela Nélida, una de las fundadoras de Abuelas.

“Un día sacó del cajón todas las carpetas, con todo lo que ella había presentado. Los hábeas corpus, los testimonios que había conseguido. Y me lo pasó. Me lo dio como diciendo ‘te delego esta etapa’. Me dijo: ‘Sé que tenés las ganas y la fuerza para seguir y yo no tanto’. Me pasó la posta en vida”, recordó.

Nélida murió en 2012 y no llegó a conocer a su nieto tan buscado y el “Tano” siguió con la búsqueda desde Abuelas, donde integra la comisión directiva y es parte del traspaso generacional que vive la institución en los últimos años: “Siento que estamos en un momento determinante para lo que va a ser la búsqueda de los nietos y nietas que faltan. Porque las abuelas se están yendo y nosotros estamos en esa transición de poder sostener lo más posible los valores que nos transmitieron”, sostuvo.

Las últimas identificaciones por parte de Abuelas fueron a fines del año pasado, cuando en diciembre fueron restituidas las identidades del hijo de Lucía Nadin y Aldo Quevedo, quienes fueron secuestrados en 1977 y llevados al Centro Clandestino de Detención «Club Atlético», y de Juan José, hijo de Mercedes del Valle Morales Romero, detenida-desaparecida en 1976 en Tucumán.